Vida

Es mejor negocio enseñar que corregir / Opinión

Los padres siempre tienen las herramientas necesarias para la crianza de sus hijos. 

Enseñar, no castigar

Algunos padres nos preguntan desconcertados, ¿si no le puedo pegar, qué puedo hacer para que me obedezcan o entiendan?

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123RF

08 de noviembre 2017 , 10:17 a.m.

Aunque los padres quieren hacerlo bien, no siempre tienen las herramientas necesarias para la crianza de sus hijos y acuden a lo que aprendieron de sus padres: a los gritos, los golpes y al castigo físico para tratar de lograr que se cumpla con la disciplina y que los hijos se comporten adecuadamente.

Sin embargo, estos mismos padres han escuchado con frecuencia que no deben maltratar a sus hijos y que estas maneras no son las adecuadas para educarlos. Entonces nos preguntan desconcertados, ¿si no le puedo pegar, qué puedo hacer para que me obedezcan o entiendan?

Lo primero que deben entender los padres es que los niños están en proceso de aprendizaje, por lo que se van a equivocar una y otra vez mientras aprenden las habilidades que esperamos de ellos como hablar en vez de llorar, ir al baño, pedir las cosas de buena manera, hacer las tareas, comer lo que les damos, compartir sus juguetes...

Cuando un niño se equivoca la mejor manera para que aprenda cuál es el comportamiento que esperamos de él, es que se lo enseñemos; no podemos corregir algo que no ha aprendido.

Por ejemplo, si el niño le pega a su hermano porque no le presta un juguete, no se centre en “pegarle para que aprenda que eso no se hace”, esto solo hará que sienta que usted esta molesto, le dé miedo y, probablemente, no vuelva a hacerlo delante suyo, pero no aprende lo que debe hacer a cambio. ¿Cuál es la habilidad que le falta? Comunicar lo que quiere. Dígale: “puedes hablar con tu hermano, puedes pedirle prestado el juguete, lo que no puedes hacer es pegarle”. Y haga que lo practique.
Otro caso, si se hace pipí en la ropa, llévelo al baño, siéntelo en la taza y recuérdele que “pipí se hace en el baño”. Si lo grita o lo maltrata, va a demorarse mucho más en aprender, pues el miedo hace que los niños no se sientan seguros y las habilidades no maduran en el cerebro.

Si salta y salta en la silla, hay que decirle que puede brincar pero en el piso o en el patio. Los límites son importantes para los niños y deben ser claros, consistentes y amorosos.

En todo caso tenga en cuenta que hay cosas esperables para la edad, como que mientras aparece el lenguaje los niños lloren para comunicarse. Incluso cuando ya construyen frases, es normal que aparezca el llanto para dejarnos saber que algo les sucede. También necesitan moverse y eso conlleva que sean inquietos.

CECILIA ZULETA
Psicóloga especialista en crianza

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