Vida

¡Este perdón es para mí! / De tu lado con Alex

Seguir siendo rehenes de lo que ha podido pasar o de lo que ha podido ser nos debilita.

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02 de mayo 2018 , 12:03 p.m.

Si. Yo. Hubiera. Tres palabras que separadas no dicen nada, pero juntas son capaces de paralizar, intimidar y hasta arruinar una vida entera. Cuántos de nosotros no nos atormentamos la existencia haciéndole replay al pasado. Le damos vueltas a lo que hubiéramos dicho, cómo hubiéramos actuado o cómo hubiéramos reaccionado.

Debatimos y cuestionamos nuestras decisiones una y otra vez y revivimos el dolor cada vez con mayor intensidad y remordimiento. Nos abruman la culpa, la vergüenza, la lamentación y la tristeza, como si eso fuera suficiente para resarcir los daños.
Nos desvelamos intentando mágicamente cambiar el desenlace del pasado para solo despertarnos con la inmensa desilusión de estar en el presente.

Muchas veces no somos capaces de superar ese pasado por más años que transcurran o por más vueltas que nos dé la vida. Revivimos los mismos escenarios de mil maneras, sin verdaderamente percatarnos de que nada cambia. Nos es difícil gozarnos plenamente el hoy, por más ideal que sea, porque seguimos estancados en los lamentos del ayer. Incluso, pensamos que lo bueno podría ser mejor.

Claro que cometemos errores, claro que hay necesidad de reflexionar y aprender, claro que muy posiblemente nos hicimos daño a nosotros mismos o a alguien más. Y sin duda alguna hay que ofrecer disculpas y resarcir cualquier herida con humildad y amor, pero siempre recordando que no hay culpa suficiente como para regresarnos al pasado y tampoco flagelación inimaginable que logre devolvernos las horas del reloj.
¿Qué pasaría si, así como somos tan enfáticos en vocear a terceros la importancia del perdón, entendiéramos con la misma convicción lo liberador que es perdonarnos a nosotros mismos?

Al igual que no debemos juzgar a los demás porque no conocemos bien su camino, también debemos parar de juzgarnos a nosotros mismos por no haber tenido el conocimiento del hoy en el pasado.

Seguir siendo rehenes de lo que ha podido pasar o de lo que ha podido ser nos debilita, nos impide avanzar y evolucionar como seres humanos y nos bloquea para alcanzar lo lindo que nos merecemos. Solo aceptando nuestra humanidad, con errores y aciertos, y queriéndonos a pesar de ello, tendremos la posibilidad de ser plenamente felices. Como un malabarista debemos soltar la culpa del ayer para estar listos y así recibir los regalos del hoy. La paz interior que tanto anhelamos solo puede venir de mirar hacia atrás con ojos de compasión y agradecimiento. No es fácil y tampoco pasa de un día para otro, ¡pero vale la pena!

ALEXANDRA PUMAREJO @detuladoconalex

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