Ciencia

Colombia quiere empezar a escuchar el universo

Varios científicos proponen recuperar viejas antenas para impulsar la radioastronomía.

La súperluna que le dio la bienvenida al 2018

Varios países plantearon la posibilidad de convertir a Colombia en potencia radioastronómica, aprovechando su privilegiada posición cerca de la línea del ecuador

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Pavel Rebrov / Reuters

21 de abril 2018 , 10:00 p.m.

Quien ha visitado el municipio de Chocontá, a una hora y media en carro desde Bogotá, ha podido apreciar, al norte de la carretera que conduce de la capital del país a Tunja, unas enormes antenas parabólicas que se alzan adornando el verde paisaje del altiplano cundiboyacense.

Aunque hoy no son más que una reliquia, estos aparatos, de más de 30 metros de diámetro, fueron de gran importancia para el desarrollo de las telecomunicaciones en Colombia. Gracias a ellos, durante la década de los años 70 y 80, el país tuvo una ventana hacia el mundo para recibir sus primeras señales de televisión satelital. La Instalación Terrena de Chocontá, como se conoce a este centro, fue inaugurada el 23 de marzo de 1971. Ese día, a las 12:04 minutos, el presidente de la República, Carlos Lleras, en Bogotá, y el embajador en Roma de aquel entonces, Darío Echandía, dialogaron a través de la televisión.

Eran épocas en las que el internet de banda ancha, el wifi y Google no existían. La mayor parte del contacto que los colombianos tenían con el exterior era a través de las transmisiones de televisión, principalmente de eventos deportivos. Pero, con el paso del tiempo y la llegada de la fibra óptica, el uso de las antenas fue decayendo hasta que quedaron relegadas. Tras unos años de servir como repetidoras para enviar la señal satelital a zonas apartadas, las dos antenas más grandes fueron desconectadas por su actual propietario, Telefónica Telecom.

Ahora, y con el fin de darles un uso productivo, un grupo de científicos de la Universidad Industrial de Santander, de la Universidad de Antioquia, de la Nacional, de la Tecnológica de Pereira, del Instituto Tecnológico Metropolitano de Medellín, de la Universidad El Bosque y de la Universidad Ecci propone revivirlas para convertirlas en un telescopio de radioastronomía, una rama de la astronomía que se vale de este tipo de herramientas para explorar el cosmos a partir de luz en la frecuencia de radio, la misma con la que funcionaban hasta hace poco los enormes platos hoy abandonados.

De acuerdo con el astrofísico Germán Chaparro, profesor de la Universidad Ecci, por medio de la radioastronomía se han llevado a cabo importantes descubrimientos, como el de los cuásares, objetos del universo que se originan cuando los agujeros negros empiezan a absorber materia y luz, produciendo así distintos tipos de radiación. Además, fue gracias a la radioastronomía como se llegó al hallazgo del fondo cósmico de microondas, considerada una evidencia clave del ‘big bang’.

Lo anterior sin contar que la radioastronomía es el método más empleado para buscar vida inteligente en el universo. Como en la película 'Contacto', de 1997 –dirigida por Robert Zemeckis y basada en un libro de Carl Sagan-, el objetivo no solo es intentar detectar señales de radio provenientes de civilizaciones extraterrestres, sino enviar datos con el fin de que, eventualmente, alguien –o algo- allá fuera nos escuche, en la infinidad del cosmos.

“Lo que proponemos es que, en cambio de que las antenas se deterioren hasta quedar completamente inutilizables, las aprovechemos con un objetivo científico, que es convertirlas en un arreglo de radioastronomía, que es como se les denomina a las transformaciones que se les han hecho a este tipo de aparatos en diferentes lugares del mundo para hacer investigación radioastronómica”, explica Chaparro, quien participó recientemente en el congreso Radio Astronomía para el Desarrollo en las Américas, que fue organizado en Medellín por el Fondo Newton, el cual financia proyectos científicos y académicos sostenibles para países en desarrollo.

Lo que proponemos es que, en cambio de que las antenas
se deterioren hasta quedar completamente inutilizables, las aprovechemos con un objetivo científico

Durante el encuentro, científicos de varios países plantearon la posibilidad de convertir a Colombia en potencia radioastronómica, aprovechando su privilegiada posición cerca de la línea del ecuador, que les permitiría a sus antenas tener contacto con satélites ubicados en la órbita geoestacionaria, los cuales están dedicados a las telecomunicaciones. Esta órbita tiene la particularidad de seguir el movimiento de rotación de la Tierra y ser la más lejana, a 36.000 kilómetros del planeta.
“La radioastronomía tiene muchas ventajas frente a la radioastronomía óptica, ya que puede llevarse a cabo de día o de noche, a través de las nubes o, incluso, de la lluvia y no requiere una ubicación de alta montaña para emplazar sus telescopios. También proporciona información única sobre fenómenos astronómicos que no se pueden observar en otras longitudes de onda”, asegura Melvin Hoare, investigador de la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, quien también participó en el congreso.

Cuenta que ha trabajado impulsando la radioastronomía en países como Ghana, donde convirtieron el primero de los ocho platos de radio que formarán una nueva red en África, por un equipo de ingenieros sudafricanos del proyecto Square Kilometer Array (SKA), un radiotelescopio conformado por varias antenas en un radio de un kilómetro, en Sudáfrica.

“Nuestro proyecto ha capacitado a más de treinta jóvenes hasta la fecha, y varios han pasado con éxito a la capacitación avanzada en preparación para ejecutar y explotar las nuevas instalaciones en su país”, dice Hoare.

Según el investigador, en Colombia se podría hacer algo similar, lo cual podría llevar a que el país se involucre en el que, para él, es el futuro de la astronomía en países en desarrollo. “El futuro de la radioastronomía radica en proyectos como el SKA, en el cual se utilizan grandes cantidades de platos para ofrecer una sensibilidad y resolución sin precedentes. Los radiotelescopios son adecuados para la técnica de combinar señales de platos individuales separados por largas distancias”.

De acuerdo con Hoare, esta técnica podría utilizarse si se desarrollan radiotelescopios en varios países de América Latina. El Reino Unido ya está ayudando a México a convertir una obsoleta antena de telecomunicaciones de 32 metros, y Perú ya tiene un plato convertido. “Con nuestro proyecto, en Colombia, nos estamos centrando en los aspectos de ‘big data’ de la radioastronomía. Las técnicas desarrolladas para procesar y analizar las grandes cantidades de datos de radioastronomía se pueden aplicar a otras áreas de investigación y comercio, y esperamos trabajar con nuestros socios en Colombia para impulsar estos temas”.

En días pasados, un grupo de científicos, encabezados por Chaparro, se reunieron con Guillermo Ordóñez, director de operaciones y redes de Telefónica para estudiar la posibilidad de convertir las antenas de Chocontá en un arreglo radioastronómico. Ordóñez le dijo a este diario que, como proyecto a largo plazo, la propuesta de los astrofísicos es muy interesante, ya que traería impactos positivos en los ámbitos científico, ambiental, social, turístico y económico.

Ordóñez, quien destaca la posibilidad de que se pueda generar transferencia de conocimiento entre instituciones colombianas y británicas, sostiene también que ahora deben entrar a estudiar su viabilidad: “Si el impacto económico también es positivo y los argumentos soportan que la inversión no solo traerá réditos desde el punto de vista radioastronómico, sino también desde una perspectiva social, ya habría un interés concreto”, manifiesta.

Para Ordóñez, se podría pensar en modificar la más grande de las tres antenas que están fuera de funcionamiento. En ese caso, el mantenimiento, que incluiría pintura, arreglos de la estructura y de su funcionamiento mecánico, superaría los 50.000 dólares. “Es necesario evaluar cuál sería el flujo de caja que permitiría el sostenimiento del proyecto”, apunta. Y añade que todos estos son detalles que se empezarán a definir punto por punto en futuras reuniones.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
EL TIEMPO
En Twitter: @nicolasb23

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