Ciencia

Marie Tharp, la mujer que ayudó a ‘pintar’ el fondo oceánico

Esta geóloga estadounidense hizo parte de ese 4 % de mujeres que sobresalieron el siglo pasado.

Marie Tharp ayudó a ‘pintar’ el fondo oceánico

Este es el primer diagrama fisiográfico hecho por Marie Tharp del fondo del océano Atlántico, en el siglo pasado.

Foto:

Archivo particular

28 de marzo 2017 , 06:58 p.m.

Desde antiguos mapas encontrados en cuevas hechos por babilonios, egipcios y otras culturas de Asia, hasta nuestros días, los mapas han brindado información valiosísima sobre la distribución, forma y ubicación de diferentes lugares alrededor del mundo y han cambiado por completo la concepción que tenemos de la Tierra.

Sin embargo, vale la pena preguntarse: ¿qué hay entonces debajo de ella? Esta simple pero profunda pregunta fue lo que en 1953 motivó a la geóloga y oceanógrafa Marie Tharp a hacer el primer mapa del suelo oceánico.

Esta geóloga estadounidense, nacida en 1920, hizo parte de ese bajo 4 por ciento de mujeres que entre 1920 y 1970 lograron obtener un título en un área relacionada con las ciencias de la Tierra. En geología, el trabajo de campo es indispensable, pero debido a las segregaciones sociales por parte del gremio científico hacia las mujeres, el trabajo de campo realizado por Tharp fue duramente cuestionado, no porque careciera de validez o fuese una mala labor, sino que al tratase de una mujer, su actividad no era tomada en serio.

Tharp trabajó en el Lamont-Doherty Earth Observatory bajo la tutoría del reconocido geofísico y oceanógrafo Maurice Ewing, quien fue pionero en áreas como la sísmica de reflexión y refracción del fondo marino, generación y propagación de microsismos y sedimentación, entre otros.

Tanto Tharp como Ewing eran conscientes de lo complicado que era para una mujer conseguir trabajo durante la Segunda Guerra Mundial en el campo de las ciencias de la Tierra, a no ser que fuera en un escritorio organizando los datos de campo recolectados por sus colegas hombres. Sin embargo, este hecho fue lo que le permitió a Tharp brillar con luz propia y pasar a la historia.

En aquella época, la geología y la cartografía geológica en general se restringían a la superficie y a algunas interpolaciones de unidades geológicas y líneas sísmicas que mostraban la estructura del subsuelo. No obstante, el suelo oceánico nunca había sido mapeado antes y se suponía que era algo completamente homogéneo y plano. Un lugar que no valía la pena explorar.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la técnica de sonar (Sound Navigation and Ranging) había reclamado su lugar en el ámbito científico y estaba siendo utilizada para investigar lugares nunca antes visitados por el ser humano. En una expedición liderada por Ewing y su colega, el geólogo Bruce Heezen, se utilizó el sonar para explorar el suelo oceánico. Tharp fue la encargada de utilizar la información recolectada por esta expedición, la cual, combinada con sus cálculos hechos a mano, dio lugar al primer mapa oficial del fondo marino.

Una vez los datos fueron juiciosamente procesados e interpretados, se encontró que existía una extensa zona de ridge que se a su vez presentaba signos de rift continental; en otras palabras, una larga secuencia de montañas con orientación preferencial norte-sur como consecuencia de la apertura del suelo oceánico que daba lugar a la generación de nueva corteza.

Todos los miembros del equipo, incluidos Heezen y Tharp, se mostraron escépticos frente a esta interpretación y recalcularon varias veces los datos recolectados. Solo hasta cuando varios terremotos fueron asociados a esta región, que de hecho es la mayor estructura física del planeta, fue que Heezen se convenció de que en realidad se trataba de una zona de rift.

Durante meses de arduo trabajo, Tharp encontró que, escondido en pilas enormes de información sin procesar, ese recóndito lugar, inaccesible y que se creía aburrido, mostraba en realidad rasgos topográficos, los cuales sirvieron como sólida evidencia para apoyar la por aquel entonces debatida hipótesis de la deriva continental y la tectónica de placas.

Lo hecho por Marie Tharp puede resumirse en una frase maravillosa dada por ella misma en una entrevista hecha en 1999: “Tuve un lienzo en blanco para pintar con extraordinarias posibilidades…”.

DAVID TOVAR
Especial para EL TIEMPO
* Codirector Grupo de Ciencias Planetarias y Astrobiología (GCPA) - Universidad Nacional.

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