Ciencia

Orión-Eridanus, una gran burbuja magnética en el cielo

Científicos descubrieron pistas sobre uno de los misterios acerca de la formación de estrellas.

Campo magnético de la Vía Láctea

Campo magnético de la Vía Láctea visto gracias a las observaciones del satélite Planck, de la Agencia Espacial Europea.

Foto:

ESA / PLANCK

11 de enero 2018 , 11:00 p.m.

La materia prima para formar estrellas es el gas. Este gas, primordialmente hidrógeno, existe en nuestra galaxia en forma de enormes nubes que contienen cientos de miles de veces la masa de nuestro Sol. 

Estas nubes colapsan bajo su propio peso, formando estructuras cada vez más y más densas, hasta que eventualmente dan lugar a los diferentes tipos de estrellas que adornan el firmamento. Como cualquier receta de cocina, la formación de estrellas requiere de una combinación precisa de ciertos ingredientes. El gas colapsa, pero a este se oponen su propia presión –que evita que el gas se comprima como un globo en una fiesta–, los movimientos turbulentos que dominan el medio interestelar (el espacio entre las estrellas) y el campo magnético.

Si bien los científicos conocen estos fenómenos, los detalles del proceso son más complicados, y no resulta sencillo explicar, por ejemplo, por qué nuestra galaxia apenas convierte en estrellas el uno por ciento de su contenido de gas.

“La formación de estrellas es fundamental porque da lugar a los objetos astronómicos más importantes, alrededor de los cuales aparecen los sistemas planetarios y se dan las condiciones más estables para la aparición de vida”, explica el astrofísico colombiano Juan Diego Soler, quien lideró el estudio del campo magnético alrededor de la superburbuja Orión-Eridanus, una de las estructuras más grandes del cielo, que será publicado en la próxima edición de la revista Astronomy & Astrophysics.

“Comprender cómo las enormes nubes de hidrógeno se condensan y producen los lugares en donde se forman las estrellas es un paso crucial para entender la formación de sistemas solares como el nuestro en la inmensidad de la galaxia”, complementa el astrofísico, que en la actualidad se desempeña como investigador en el Instituto Max Planck de Astronomía en Heidelberg (Alemania).

Superburbuja es el término que utilizan los astrónomos para describir una cavidad de cientos de años luz de diámetro llena de gas a más de un millón de grados Celsius y que producida por la explosión de estrellas moribundas, cataclismos cósmicos conocidos como supernovas. La superburbuja Orión-Eridanus, una de las más conocidas, abarca la constelación de Orión (de ahí, su nombre), extendiéndose en un área del firmamento más grande que la que puede ser cubierta con las dos manos abiertas una junto a la otra con los brazos extendidos hacia el frente.

Aunque no es visible a simple vista –fue descubierta en los años 70 por el astrónomo Carl Heiles usando observaciones en frecuencias de radio–, llama la atención de los científicos porque, al tratarse de la explosión de una supernova de decenas de millones de años, puede dar luces sobre el origen de la constelación de Orión y la forma como el gas liberado por las explosiones de supernovas se recicla en nuevas estrellas.

“Gracias a las observaciones del satélite Planck observamos por primera vez el campo magnético de la superburbuja. Encontramos que la serie de explosiones que la produjeron barrieron la materia y el campo magnético, formando una especie de cascarón en donde posiblemente se formará una nueva generación de estrellas”.

Planck es un observatorio espacial de la Agencia Espacial Europea (ESA) que entre 2009 y 2013 observó todo el firmamento en frecuencias de radio y microondas desde una órbita entre la Tierra y Marte. Aunque el objetivo de Planck era hacer observaciones de la radiación fósil del big bang, también produjo mapas que permiten estudiar el campo magnético interestelar, como las líneas trazadas por la limadura de hierro que revelan el campo magnético de un imán.

“Las observaciones de Planck cambiaron nuestra visión del campo magnético de la galaxia, no es algo que simplemente podamos ignorar si queremos entender cómo funciona la Vía Láctea", concluye Soler.

CIENCIA 
En Twitter: @TiempodeCiencia

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA