Ciencia

Misiones espaciales podrían contaminar otros mundos

La preocupación surge a partir de proyectos que buscan, por ejemplo, analizar las lunas de Júpiter.

DIEGO URBINA

Según los expertos, las futuras misiones a Marte y a otros astros deberán incluir entre sus objetivos científicos evitar llevar o traer organismos del espacio.

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Jorge Guerrero / AFP

08 de julio 2018 , 10:00 p.m.

Una misión de exploración robótica terrestre podría contaminar el frágil océano de una luna del sistema solar sin siquiera saber todavía si hay vida allí. Igualmente, el transporte de muestras de asteroides o de Marte a la Tierra podría de manera eventual traer material biológico potencialmente riesgoso.

Son dos posibilidades que parecen ciencia ficción, pero que formaron parte de las inquietudes de especialistas de las academias de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EE.UU. que redactaron un informe sobre el tema.

La inquietud apunta en especial a las misiones que tienen previsto, durante las próximas décadas, analizar si la luna Europa de Júpiter o Encelado de Saturno poseen vida.

Si el vehículo llevara de polizones microorganismos extremófilos capaces de resistir el viaje desde la Tierra, estos potencialmente podrían dispersarse y causar serio daño en esos remotos ecosistemas.

Según el informe, la pregunta pendiente es si un organismo depositado en la superficie de un mundo helado podría contaminar sus mares subglaciales y en cuánto tiempo.

Una recomendación de los especialistas es focalizarse en los microbios terrestres extremos existentes en la Tierra, que podrían resistir ambientes como el de las lunas de hielo, y controlar que en la línea de ensamblaje de los vehículos e instrumentos no se produzca contaminación por este tipo de organismos.

“Para poder detectar potencial vida, la idea es penetrar la capa de hielo e investigar esas lunas 'in situ'. Pero si vamos a hacer esto, tenemos que estar seguros de que nuestras naves no lleven contaminación biológica consigo”, advierte James Jenkins, investigador en exoplanetas del Departamento de Astronomía de la U. de Chile.

Incluso, sin necesidad de descender, una misión orbital como la Europa Clipper, que está prevista para la próxima década, podría tornarse en un peligro para la luna Europa. Esto porque si el vehículo se estrellara contra su superficie, podría generar contaminación sobre su potencial ecosistema.

En Marte, el escenario es similar, ya que todavía no hay claridad sobre si realmente existe vida allí. De hecho, Jenkins se pregunta si los rovers y otros vehículos que están allá desde 1976 no han contaminado ya su superficie.

El geólogo planetario David Tovar considera que evitar que se envíen microorganismos desde la Tierra a otros cuerpos del sistema solar es de vital importancia en el desarrollo de los proyectos de exploración espacial.

“Tanto ingenieros como científicos involucrados en la construcción de estas misiones están plenamente conscientes de lo perjudicial que puede ser enviar equipos no esterilizados a otros planetas, ya que contaminarían las muestras tomadas 'in situ' del cuerpo por estudiar y en caso tal de detectar presencia de vida, no se podría discernir si esta fue detectada en el lugar o traída desde la Tierra; en otras palabras, no se podría saber si es autóctona o alóctona, presentando así un serio problema de interpretación de los resultados obtenidos”, asegura el experto.

Según Tovar, esta política de protección planetaria no es solo en una vía, es decir, no solamente aplica a la contaminación biológica de misiones que vayan de la Tierra a otros planetas; también se encarga de diseñar misiones de exploración espacial que, en caso tal de traer muestras de regreso, eviten la contaminación de nuestro planeta.

Este es un riesgo latente en misiones como olas que la Nasa y otras agencias espaciales están desarrollando para traer muestras desde otros mundos, en particular de algunos asteroides y del propio Marte.

Una de estas expediciones será la misión Mars 2020, que cuenta entre sus objetivos con tomar muestras que luego otra traerá a la Tierra, meta que, seguramente, compartirán los eventuales astronautas que visitarán el planeta hacia 2030 o quizá antes.

“Lo más arriesgado sería traer otras formas de vida microbiana a la Tierra y que no tuviésemos los recursos para defendernos de ellas”, advierte Jenkins.
Según el informe de los especialistas, todos los procedimientos preventivos para eventuales viajes tripulados datan de las misiones Apolo, por lo que están completamente obsoletos.

Lo más arriesgado sería traer otras formas de vida microbiana a la Tierra y que no tuviésemos los recursos para defendernos

A esto hay que sumar el esperado aumento de las misiones espaciales de empresas privadas, que no tienen las mismas regulaciones que las de la Nasa en estos temas.

“Esto no es ciencia ficción, es algo real. Space X ya está desarrollando cohetes que pueden retornar, y varias veces, en corto tiempo. Necesitamos que se actualicen las reglas, no solo para las agencias gubernamentales sino también para las empresas”, reconoce Jenkins.

RICHARD GARCÍA
EL MERCURIO (Chile) - GDA

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