Ciencia

Clubes de ciencia: la cuna de los futuros científicos

Durante una semana, 1.600 niños compartieron conocimiento con científicos de alto nivel.

Clubes de ciencia

Los muchachos aprenden a resolver preguntas y exponer sus teorías durante esta semana en la que comparten con científicos que les demuestran que la ciencia sí es una opción de vida.

Foto:

Clubes de ciencia Colombia

05 de julio 2018 , 10:48 p.m.

Los grandes científicos que han marcado la historia con descubrimientos revolucionarios construyeron sus teorías a partir de la formulación de preguntas aparentemente sencillas con una respuesta difícil de descifrar. Albert Einstein sintió curiosidad por saber si el tiempo y el espacio eran iguales en todas partes, Isaac Newton quiso averiguar cuál era la razón por la cual existían los movimientos en el Universo y Charles Darwin se convirtió en el padre de la teoría de la evolución después de indagar sobre el origen de las especies.

Las preguntas que formularon hace cientos e, incluso, miles de años siguen despertando la curiosidad en niños que sueñan con llegar a ser tan legendarios como ellos. Tal es el caso de Julián Romero, de 16 años, quien desde pequeño ha sentido pasión por la astronomía. Aunque no ha finalizado bachillerato, ya tiene claro que quiere dedicarse a entender lo que hay dentro y fuera del planeta para ayudar a resolver los problemas del país.

“Quiero que Colombia progrese y no que se quede como está. Una posibilidad para lograr eso es a través de la ciencia”, asegura Julián, quien, gracias a su desempeño y pasión por aprender sobre lo desconocido, fue escogido para ser uno de los 1.600 niños que participaron, en días pasados, en la cuarta edición de los Clubes de Ciencia Colombia, un programa que busca despertar el interés por la ciencia y la tecnología entre estudiantes de colegios públicos pertenecientes al programa Ondas de Colciencias y a las Tecnoacademias del Sena.

Clubes de Ciencia

Julian ya tiene claro que quiere dedicarle su vida a la investigación y a la ciencia. Todo para ayudar a progresar al país.

Foto:

Aura Saavedra

Compartir conocimiento

Esta iniciativa fue creada en el 2015 por un grupo de colombianos estudiantes de doctorado radicados en Boston. Ellos, después de llevar a cabo sus estudios en el exterior y darse cuenta de que una de las principales fallas del país radica en la falta de educación en ciencia en la secundaria, decidieron crear un encuentro anual en el cual cientos de niños, durante una semana, tienen la oportunidad de explotar sus habilidades con el acompañamiento de científicos nacionales e internacionales que cuentan con títulos de maestría y doctorado de las universidades más prestigiosas del mundo.

“Nuestra intención es mostrarles a los niños que la ciencia puede ser una opción de vida, por eso les traemos a los mejores instructores para que les enseñen y compartan la experiencia de lo que es ser un científico”, explica Camilo Buitrago, miembro de la junta de los Clubes de Ciencia y estudiante de doctorado en Física de la Universidad de California Berkeley.

Aunque el objetivo central del evento es que los niños aprendan, los instructores afirman que son ellos los que terminan llevándose grandes lecciones. Camilo Mejía Prada, físico de la Universidad Nacional e investigador en el departamento de imágenes de alto contraste del Nasa Jet Propulsion Laboratory, asegura que lo que más lo sorprendió fue la voluntad de los niños por aprender: “Me hicieron preguntas de cosas que yo ni sabía. Jamás pensé que un muchacho de noveno o décimo me pudiera hablar de tú a tú sobre agujeros negros, estrellas o protones”.

Esas conversaciones marcaron su vida y la de Julián, pues, para él, una de las cosas más significativas de la semana fue encontrar a alguien que sintiera la misma afinidad que él por la física.

Con la enseñanza de Mejía, aprendió a construir un Raspberry Pi, un computador del tamaño de un mouse que guarda una cámara y memoria en su interior. El dispositivo es capaz de almacenar información e imágenes que se pueden proyectar en un computador de escritorio.

Julián no solo consiguió armarlo, sino que también lo puso a funcionar. Con destreza y paciencia creó un código, a través del lenguaje de programación Python, que le permitió al minicomputador grabar de corrido mientras las imágenes del fondo se alternaban entre paisajes que él mismo escogió.

“Lograr hacer la programación fue una satisfacción para mí. Además, fue divertido compartir tiempo con Camilo porque normalmente mis compañeros de colegio no hablan de temas de ciencia o de tecnología. No les gusta”, cuenta.

Ciencia y amistad

Camila Parra, estudiante del Colegio Militar Almirante Padilla y Brigitte Caro, alumna de octavo grado del Colegio Minuto de Dios de Soacha, ambas de 13 años, se conocieron durante la semana de los Clubes de Ciencia y aseguran que allí encontraron no solo una nueva amistad, sino también la pasión que esperan seguir cultivando de aquí a que ingresen a la universidad. Briggite, por ejemplo, afirma que se enamoró de la biotecnología porque su estudio les dio respuestas a las inquietudes que ella siempre tuvo respecto al funcionamiento de los seres humanos.

Camila, por su parte, ya está segura de que el estudio de la nanotecnología es el camino que quiere recorrer para aprender sobre lo que la intriga desde pequeña: el funcionamiento del cerebro. “Participar en estos clubes despertó mi anhelo de cambiar el futuro, ver la vida desde otra perspectiva y enseñarles a las próximas generaciones lo que yo pueda descubrir”.

Clubes de ciencia

Camila, (derecha), durante su club de ciencia, aprendió sobre el funcionamiento del cerebro. 

Foto:

Aura Saavedra

Brigitte y Camila unieron sus nuevas pasiones para crear un proyecto de inteligencia artificial que consiste en un sistema de salud que les ayude a las personas a diagnosticar enfermedades y tomar medidas preventivas para proteger su piel dependiendo el estado de clima.

La idea se desarrolló gracias a la tutoría que recibieron de la instructora internacional Estefany Suárez, estudiante de doctorado en el programa Integrado de Neurociencias de la Universidad de McGill, en Montreal (Canadá).

“Quería mostrarles cómo los algoritmos más poderosos que utilizamos en inteligencia artificial están basados hoy en día en el funcionamiento del cerebro. Ellas crearon ese maravilloso proyecto y se fueron con la idea de que los colombianos sí podemos llegar a ser grandes en el campo de la ciencia”, asegura Suárez.

Y así fue en definitiva. Tanto Julián, Camila, Briggite y los cientos de niños que experimentaron lo que es ser científico se fueron convencidos de que con la ciencia también puede haber un futuro prometedor. Los tres coinciden en que no solo las carreras tradicionales como el derecho o la medicina pueden ayudar, con la ciencia también lo pueden hacer ya que esta, según Julián, “es la profesión que le ayuda al hombre a evolucionar e innovar y esas dos son las claves que le permiten progresar a un país”.

Varios temas por explorar

En total fueron 85 clubes, distribuidos en universidades públicas y privadas de las diez ciudades participantes: Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Cali, Manizales, Pereira, Neiva, Ibagué, Cúcuta y Túquerres.

En las universidades crearon grupos de trabajo de 20 estudiantes en temas como nanotecnología, inteligencia artificial, ingeniería espacial, astrofísica, física, ciencias de la salud y matemáticas.

AURA SAAVEDRA ÁLVAREZ
Escuela de Periodismo Multimedia de El Tiempo
Twitter: @AuraSaavedra_ 

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA