Vida

Cáncer de seno, esa amenaza que se puede detener a tiempo

El autoexamen es clave para identificarla y controlarla antes de que sea tarde.

"Con el autoexamen lo hubiera podido detectar antes"Ana María Bernal, de 26 años, conoce de primera mano la importancia de la detección temprana.
ESPECIAL ROCHE

123RF

10 de julio 2018 , 12:09 p.m.

El cáncer de seno es uno de esos temas de los que las mujeres hablan, averiguan (en 2016 tuvo más de 800.000 búsquedas mensuales en Google) y hasta aconsejan. Pero es una enfermedad para la que casi ninguna está lo suficientemente preparada. Es también una enfermedad que no da tregua. De acuerdo con la Organización Mundial para la Salud, en 2015 un total de 570.000 mujeres murieron en el mundo como consecuencia de este tipo de cáncer, 2.055 de ellas en Colombia.

La enfermedad, entre tanto, continúa siendo la segunda causa de mortalidad femenina, relacionada con cáncer, no solo en nuestro país, sino incluso en los más desarrollados. Es, como dice el hematólogo y oncólogo Óscar Iván Reyes Cortés, de la Liga Colombiana contra el Cáncer: “Una realidad con la que las mujeres tienen que aprender a convivir, pues una de cada ocho de ellas lo va a padecer en su vida”. Lo positivo, agrega, es que “es un mal potencialmente curable si se diagnostica a tiempo, y que el autocuidado y autoconocimiento son fundamentales para hacer una detección temprana”.

Precisamente, la detección temprana es el foco de atención hacia el que se están dirigiendo muchas iniciativas y estrategias de prevención, pues claramente puede marcar la diferencia entre un buen pronóstico y uno más complicado a la hora de un tratamiento. Reyes Cortés señala que se deben mencionar cuatro estados: el primero y el segundo, que son conocidos como estados locales; el tercero, llamado localmente avanzado, y el cuarto, que es el estado metastásico. “Cuando uno habla de detección temprana en cáncer de seno lo que busca es lograr detectar a los pacientes que están en estado uno o dos”, explica el experto.

Detección temprana vs. diagnóstico tardío

“En Colombia, ya sea por la falta de cultura del autoconocimiento y el autocuidado, por las barreras que ponen las EPS para que los pacientes accedan a una revisión médica o simplemente por el retraso del sistema, lo que vemos es que la mayoría de pacientes llegan con un estado localmente avanzado o metastásico”, señala Reyes Cortés. Y explica que cuanto más avanzado esté el cáncer de seno, más difícil será lograr un resultado satisfactorio, tanto para el sistema como para el paciente.

Cuando se encuentra en un estado local, el cáncer de seno es fácilmente controlable y generalmente curable. Pero cuando ya está localmente avanzado, curarlo dependerá de muchos factores, por ejemplo, la extensión de la enfermedad, qué tantos ganglios están comprometidos, si hay compromiso a nivel de otros órganos y si ese compromiso se puede controlar con alguna otra estrategia. El doctor Reyes Cortés explica que si bien el cáncer de seno es uno y es aquel que da a nivel de la glándula mamaria, es conveniente señalar que en cuanto a tratamientos cada vez se hace un manejo más personalizado y dirigido en cada uno de los tumores. “Los médicos dividen a las pacientes en subtipos que determinan el camino terapéutico por seguir. Sigue siendo una misma enfermedad, pero con una subtipificación que permite a los expertos dar un tratamiento más dirigido y más efectivo”, reitera.

En la actualidad, a nivel de tratamiento, ya no se habla solamente de una enfermedad en el cáncer de seno, sino que se puede hablar de tres enfermedades distintas: una que es la enfermedad de receptores hormonales positivos, otra en la cual hay alteración de la vía R2, y la tercera que es el cáncer de mama triple negativo. Cada una de estas tiene un tratamiento diferente en algunas cosas y parecido en otras, depende del estado en el cual se diagnostique y en el momento en el cual se trate. En todos los casos, reitera el especialista, la importancia de la detección temprana es la misma “porque no es igual tratar una tonelada de enfermedad que un kilo de la misma”.

En ese orden de ideas, los tumores pequeños tienen menor probabilidad de diseminarse o de hacer metástasis a otros órganos, sin querer decir que no lo puedan hacer, específicamente en el subtipo triple negativo en donde hay tumores pequeños muy agresivos. Mejoran los índices, pero faltan criterios.

De acuerdo con la Liga Colombiana contra el Cáncer, se ha visto una mejoría en los índices de detección temprana, especialmente en países desarrollados, en donde también se ha notado una disminución periódica en la mortalidad de los pacientes. “Pero es un dependiente de qué tan fuerte son nuestros sistemas de tamización. En general, en Colombia y en la gran mayoría de países la mamografía se recomienda después de los 50 y hasta los 70 años cada dos años para la detección temprana y para las mujeres asintomáticas”, dice el oncólogo Óscar Iván Reyes Cortés.

Por condiciones de densidad de la mama, la mamografía es una estrategia buena para las posmenopáusicas, pero no tanto para las premenopáusicas. Es de mayor rendimiento la ecografía mamaria para ellas, siempre y cuando estén sintomáticas”, señala. El especialista destaca la importancia del autoexamen y el autoconocimiento ya que permiten consultar tempranamente si hay alguna alteración en el seno y, por lo tanto, favorece que los profesionales realicen una estrategia que detecte a los pacientes con tumores tempranos más prontamente.

‘Aprendí a ser una mejor persona’

Ana María Bernal, bogotana de 26 años, conoce de primera mano la importancia de la detección temprana, pues el cáncer que afectó su seno derecho le fue diagnosticado en fase primera, lo que a la postre y tras un largo y complejo tratamiento facilitó su curación. “Un ardor fuerte debajo de mi seno, fue el primer signo que sentí y que me llevó a palparme para detectar una pequeña masa”, recuerda la joven, que no podía creer que a sus 23 años fuera parte de ese grupo de mujeres del que en su mente solo hacían parte “las señoras mayores”.

Tras un rápido diagnóstico que incluyó una mamografía, una ecografía y una biopsia, le confirmaron lo peor. Tenía un tumor maligno, de origen genético, pero era pequeño y estaba localizado; no había hecho metástasis. “Sentí que el mundo se acababa. Ni siquiera pude llamar a mi mamá y tuve que recurrir a una prima para que le informara”, dice la joven, hija única, y quien entonces cursaba octavo semestre de contaduría.

Con ese diagnóstico llegó a su EPS donde recibió atención prioritaria. En pocas semanas, estaba lista para afrontar su tratamiento: cuatro quimioterapias rojas (una cada 21 días), 16 quimioterapias blancas (una cada 8 días) y una doble mastectomía y reconstrucción de sus senos.

En el transcurso de los 10 meses que duró su agresivo tratamiento pasó por todo. “Desde la pérdida de mi cabello, que era larguísimo y que adoraba, así como mis cejas, pestañas y uñas, hasta aumentar mucho de peso y padecer todas las náuseas y malestares propios de las quimios”. También canceló su semestre, dejó su trabajo y recortó su grupo de amigos de Facebook, “pues quería estar rodeada solamente de gente que me mandara buena energía y a la que yo realmente le interesaba”. Con el apoyo de su mamá, su familia cercana y tres amigos, superó con éxito, una a una, todas las pruebas que le puso el cáncer; agarrada también de su fe en Dios y de la convicción de que las cosas no pasan por algo sino para algo: “Para ser una mejor persona y aprender a apreciar todas las cosas de la vida”.

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA