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Actualizado 10:04 p.m. - sábado 19 de abril de 2014

Vida de hoy 07:09 p.m.

Honda, la tercera ciudad más importante del país en el siglo XVIII

Honda, la tercera ciudad más importante del país en el siglo XVIII

El hotel Belle Epoque, en Honda, tiene un toque parisino.

Sus casas antiguas la hacen uno de los 10 lugares de la nueva red de Pueblos Patrimonio de Colombia.

El río turbio, las casas con balcones y las calles empedradas son una postal del pasado colonial de Honda (Tolima).

Allí, familias de pescadores, nacidas y criadas a las orillas de los ríos Gualí y Magdalena, han sido testigos de la transformación de este pueblo, que en el siglo XVIII fue el tercer punto más importan te del país. Actualmente, sus pobladores recuerdan con nostalgia la época en la que el comercio del país tenía que pasar por esta zona.

Los hondanos conocen sus tesoros: la calle de Las Trampas, por la que pasó el Libertador Simón Bolívar, y la del Sello Real, en la que se cobraban los primeros impuestos del país; sus puentes centenarios y las casas en las que nacieron personajes ilustres como el dos veces presidente Alfonso López Pumarejo y Alejo Sabaraín.

Después de recorrer estos rincones coloniales, de revivir por instantes una parte del pasado de Colombia, los turistas se pueden sentar en alguna de las sillas del puente de los Enamorados a comer helado y a disfrutar de la brisa del río  Magdalena, como lo hacen los habitantes de la Ciudad de los Puentes.

Hombres de ciencia y abolengo pisaron las calles empedradas de Honda para hacer historia en los siglos XVIII y XIX; esa fue la época de gloria de este pueblo, que todavía conserva caminos de herradura enmarcados en callejones de casas coloniales al estilo español.

Su pasado comienza a desempolvarse con una caminata por la calle de Las Trampas, legendaria no solo por su forma de zigzag sino porque fue un paso obligado para el ejército de Bolívar y también el camino atravesado por las mulas que cargaban hasta Bogotá la comida que llegaba de los barcos de vapor provenientes de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta.

"Esta calle también buscaba evitar la entrada de los piratas de agua dulce y, por eso, ni siquiera el prócer José Antonio Galán pudo tomarse el pueblo", recuerda Tiberio Murcia Godoy, presidente del Centro de Historia de Honda.

El recorrido histórico también lo lleva por una calle que parece un embudo, la del Sello Real, en la que se recaudaban los impuestos en la Colonia. Camino al río Magdalena están los arcos de lo que fue el acueducto de la época, seguidos por el puente Navarro, un bien de interés nacional recién restaurado y que, según se dice, fue construido por la misma compañía del Golden Gate, en California (EE. UU.).

Por esta zona, que perteneció a los indígenas marquetones y gualíes, pasaron exploradores como Alexander Von Humboldt y José Celestino Mutis, y sus pobladores se sienten honrados porque de sus tierras salieron hombres de honor como el cofrade Alfonso Palacio Ruda, el dos veces presidente de la República Alfonso López Pumarejo, cuya casa hoy es un museo, y Alejo Sabaraín, un patriota que pasó a la historia por su estrecha relación con la Pola, heroína de la Independencia. En la noche, cuando todo está en silencio, es el mejor momento para recorrer estos laberintos.

Cuentos de pescadores

De día, el pueblo les pertenece a los pescadores porque el desarrollo de Honda ha estado ligado al Magdalena, vía por la que llegaban los barcos de vapor con ropa y víveres como la quina, el añil y el tabaco, cuyo destino era Bogotá. Eso la convirtió en la tercera ciudad más importante en el siglo XVIII, después de Cartagena y la capital del país.

Ahora, más de 3.000 pescadores usan el cóngolo (un colador gigante), la canoa, la atarraya o el sistema de camas para lograr la pesca del día. En cualquier momento se les ve trabajando a orillas de ríos como el Gualí y el Magdalena, donde están el alma y el corazón de los hondanos, que, desde hace más de 40 años, celebran el Carnaval de la Subienda -la mejor época para la pesca-. Este festival se organiza durante las dos primeras semanas de febrero con competencias de canotaje y se premia la mejor preparación de viudo de pescado; también hay bailes a la orilla del río y reinas populares.

"En época de fiesta llegaban poderosos hombres para conocer el afamado prostíbulo de La Pilda Rica. Tenía mujeres hermosas de todo el mundo y solamente entraban hombres de estratos muy altos", cuenta el pescador Hugo Granados, nacido y criado a la orilla del río, quien además fabrica atarrayas, que vende, en promedio, a 100.000 pesos.

Él también recuerda a Concha La Marcha, "una mujer que tiraba bulto como un hombre" y que tenía fama de hacer los mejores tamales y las lechonas en El Coscorrón. Ya no existe este restaurante ni sus delicias; ahora el plato que caracteriza a Honda es el caldo de cabeza de bagre, en el desayuno, o el viudo de pescado, en el almuerzo, que se consiguen en la plaza de mercado, otra joya arquitectónica de estilo grecorromano construida en 1835.

Allí mismo, entre los puestos de frutas, se encuentra el 'salpihelado', un postre de frutas con jugo de papaya y helado, perfecto para el calor sofocante de Honda.

Invitación del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
Margarita Barrero F.
Enviada especial de EL TIEMPO

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