Para una mejor experiencia, active los estilos en la página. Como hacerlo?
Para una mejor experiencia, active el javascript de su navegador. Como hacerlo?

Actualizado 01:00 p.m. - viernes 18 de abril de 2014

Vida de hoy 01:36 a.m.

EL TIEMPO estuvo en la fábrica de los ratones de laboratorio

EL TIEMPO estuvo en la fábrica de los ratones de laboratorio

El investigador tiene en sus manos un ratón común, con un genoma 99 por ciento idéntico al humano.

En el Jackson Lab crían y exportan 2,5 millones de roedores para investigaciones en todo el mundo.

Mi opinión acerca de los ratones cambió drásticamente el día en que visité el Jackson Laboratory, el laboratorio de genética de mamíferos más grande del mundo. Anidado entre las colinas del Parque Nacional de Acadia, al norte de Maine, el 'Jax Lab' es un lugar como ninguno otro. En sus bucólicos edificios de ladrillo y vidrio, fundados hace 100 años, trabajan 1.400 empleados, cuyo único objetivo es producir, estudiar y exportar ratones con defectos genéticos a los grandes centros de investigación del mundo.Por eso, recibe millones de dólares anuales en fondos federales.

Así, el pequeño Mus musculus (ratón común) ha arrojado más luces acerca de nuestras enfermedades que cualquier otra criatura, y ha hecho que la humanidad entera tenga una deuda de gratitud con él. Puesto que comparten los mismos genes, los ratones son como copias al carbón. Y, por eso, son la forma perfecta de estudiar enfermedades genéticas.

Jackson ha producido más de 4.000 cepas de ratones híbridos, recombinados y genéticamente modificados para sucumbir a una larga lista de enfermedades que aquejan al Homo sapiens, y para ser receptores de las subsiguientes terapias genéticas y farmacológicas experimentales. "Nuestro trabajo es crítico para el desarrollo de nuevas terapias y medicinas", dice el director de Jax Lab, Rick Woychik.

"Gracias al estudio genético con ratones, comenzamos a atisbar la era de la medicina personalizada, el diseño de las drogas inteligentes, terapias genéticas, y también nos sirve para saber cuáles de los cientos de miles de proteínas dentro de una célula tienen que estar apagadas o encendidas para curar una enfermedad".

Ratones con artritis, a 200 dólares

Jackson Lab no sólo estudia a los ratones, congela sus embriones e inventa nuevas formas para implantarles genes, sino que los cría en forma masiva y envía anualmente más de 2,5 millones de roedores por correo a prácticamente todas las principales instituciones de investigaciones en EE.UU. y a gran parte de ellas en el mundo. (A nivel global se usan anualmente 25 millones de ratones en estudios de toda clase, lo que hace del ratón el modelo de organismo vivo más buscado en la ciencia).

Mientras más compleja la enfermedad, más caro el ratón: uno con artritis le costará 200 dólares. Uno epiléptico, diez veces esa suma. Uno ciego, 250 dólares. Y si prefiere que le fabriquen uno con modificaciones genéticas a la medida de sus necesidades, espere pagar hasta 100.000 dólares.

La razón de esta demanda es que el genoma del ratón es 99 por ciento idéntico al nuestro; es casi como una persona en miniatura. Y aunque los roedores siempre se han usado en laboratorios, la secuenciación de sus genes en 2003 (basada en un ratón de Jax Lab) les hizo cobrar tremenda importancia como herramienta interminable para la exploración científica.

La colonia de cría es un amplio salón que se observa detrás de un vidrio, donde media docena de personas con gorros, máscaras, guantes, gafas protectoras y trajes de cirugía están ocupadas ante cajas de plástico llenas de ratones. Otros más van y vienen, entre estanterías como de biblioteca, atestadas de las mismas cajas, que ocasionalmente pasan a una mesa con una bombilla caliente y una cama de viruta fresca donde las rotulan y preparan, ya sea para su flete por correo, o para distintos destinos dentro del edificio.

"El objetivo es que no se nos enfermen los ratones, que de por sí ya están inmunológicamente comprometidos", dice la criadora Angela Johnson detrás del vidrio, tomando un par de palillos chinos y sacando por la cola a un simpático ratoncillo pardo de dos semanas, para transferirlo a la caja de al lado. Y para manipular los más delicados hay que pasar por una esclusa de aire a otro recinto aún más estéril. "Tenemos que limpiar las cajas de esta manera una vez por semana, y estas son las pastillas de comida que les damos", añade, mostrando un cubo de color centeno de dos veces el tamaño de uno de azúcar.

"Tienen distintos contenidos de grasa y nutrientes, según lo que necesite cada cepa de ratón. Es un trabajo que no tiene fin, como puede ver. Cuando estamos con capacidad máxima, tenemos aquí a 24.000 ratones adultos, y si cada hembra tiene varios bebés, pues haga la cuenta".

Ciegos, obesos, manipulados

Uno tras otro, Johnson me muestra ratones cuyos genes han sido manipulados o totalmente abolidos ("noqueados"). Ratones obesos, ciegos, sordos, diabéticos, anémicos, calvos, albinos, con Alzheimer, con cáncer, con glaucoma, con problemas en el sistema nervioso, con dolencias cardíacas, con vejez prematura, con trastornos en el desarrollo. Algunos danzan sobre la tapa de su caja como si estuvieran ebrios; otros saltan como pelotas de goma, otros más se quedan agazapados donde los ponen, o se dan de bruces contra las paredes. Un racimo de bebés de un día de nacidos parecen uvas rosa que tiemblan entre las manos de Johnson. Con períodos de gestación de apenas 10 semanas, y camadas de al menos 6, la explosión demográfica es permanente.

"En una generación humana uno puede ver 30 generaciones de ratones que vivieron y murieron, lo que hace posible el estudio de muchas generaciones de ratones en un período relativamente corto", explica Johnson.

"Uno de nueve meses es igual a una persona de 45 años. Ese ratón se remonta a 200 generaciones. Imagine estudiar a los ancestros humanos durante más de 2.000 años. Hemos hallado la forma de hacer lo que sucede con una enfermedad a lo largo de toda una vida".

Ahora, sus investigaciones, encabezadas por el Ph.D. Leonard Shultz, se enfocarán en tener ratones 'humanizados' (véase recuadro). Que el ratón se convirtió en un modelo excelente de la biología humana fue demostrado en Jackson cuando George Snell ganó el Nobel por sus estudios de trasplante y rechazo de tumores en ratones a finales de los años 40, sembrando las bases de la inmunología moderna. Sin esos estudios, los trasplantes de órganos humanos serían imposibles hoy. Por otro lado, los estudios de Leroy Stevens con los ratones del Jackson eventualmente llevaron al descubrimiento de las células madre embrionarias.

Quizás, habría que darles más que una onza de respeto a estos pequeños amantes del queso.

Lo nuevo: ratones 'humanizados'

El Ph.D. Leonard Shultz lidera el proyecto: 'ratones 'humanizados'.

"Intentamos desarrollar modelos de animales, que permitan el estudio de células y tejidos humanos 'en vivo' sin poner en riesgo a la gente. Desarrollamos ratones inmunodeficientes y con cambios genéticos adicionales para que sus organismos acepten ser inyectados con células humanas madre. Los ratones con las defensas bajas producen una situación que tolera que las células humanas se dirijan y prosperen dentro de su médula espinal. Si hiciéramos esto en un ratón normal, no volveríamos a ver las células humanas, porque el sistema inmunológico del animal las destruiría. Al usar células madre humanas las podemos emplear como precursoras de cualquier tejido humano que necesitemos estudiar".

Este proyecto da grandes avances en el tratamiento de la diabetes, la arterosclerosis múltiple, el cáncer de pulmones y la leucemia.

La otra área que se está beneficiando rápidamente con esta tecnología es el estudio de los virus.

Facebook Twitter Google Buzz Enviar Instapapper
Paginar