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El abuelo programador que llegó a Microsoft a los 70 años

Después de ejercer como piloto durante 32 años, Steve Deddens encontró en el código una pasión.

Steve Deddens, programador

Steve Deddens tomó un curso intensivo de 12 semanas sobre desarrollo web.

Foto:

Cortesía Steve Deddens

15 de mayo 2018 , 08:00 a.m.

Steve Deddens triplicaba en años a todos sus compañeros de estudio. Era la única persona de la tercera edad inmersa en una clase llena de ‘millenials’ interesados en desarrollar sitios web y aplicaciones. Allí estaba aprendiendo lenguajes de programación como HTML, CSS, Ruby y Javascript. Fue un curso intensivo de 12 semanas sobre desarrollo web el que marcó un nuevo rumbo en su vida: ahora trabaja para una empresa que brinda servicios de tecnología al gigante Microsoft.

Deddens, de 73 años, es un piloto comercial pensionado nacido en Austin, Texas (EE. UU.). Cuando llegó el momento de retirarse, después de volar durante 32 años y de haber pertenecido a la Fuerza Aérea de Estados Unidos, su espíritu inquieto, curioso y emprendedor permaneció intacto.

“Mi rutina se volvió muy aburrida y me di cuenta de que parte del proceso de envejecer es comprometerse con algo en lo que seas capaz de trabajar. Busqué en qué estamos enfocados y lo próximo que viene para el mundo, y me di cuenta de que las principales cosas que las personas estarán usando en los próximos años son los teléfonos y los computadores”, contó.

Mi rutina se volvió muy aburrida y me di cuenta de que parte del proceso de envejecer es comprometerse con algo en lo que seas capaz de trabajar

La ingeniería aeronáutica ha sido una de sus grandes pasiones, e incluso cuando ejercía como piloto e instructor creó un programa para agilizar el proceso de programación y horarios de vuelos de la aerolínea para la que trabajaba. Por eso realizar un curso para aprender a escribir código y desarrollar sitios web después de pensionarse no le pareció una idea descabellada. Investigó y en 2015 se inscribió a un programa ofrecido por General Assembly, una escuela que ofrece clases sobre programación en Estados Unidos.

“Significó procesar bastante información de una manera rápida, pero fue un proceso maravilloso; me sentí joven de nuevo”, dijo.

Superar este reto fue un camino que no solo le permitió ampliar su conocimiento y creatividad sino que, dice él, lo ayudó a convertirse en una mejor persona.

“Entendí lo que es la humildad, que es algo que usualmente adquieres cuando eres más grande o cuando estás en problemas. Aprendí mucho de los jóvenes: que procesan muy rápido, y sus mentes están abiertas a nuevas ideas”, asegura.

Durante el curso creó varios sitios web, un juego de lógica para ejercitar la mente y una herramienta llamada The Bird (El pájaro), que permite a los usuarios identificar los lugares específicos donde están ubicadas diferentes especies de aves. “Una persona toma una foto de un pájaro y la sube, y otros pueden ver la información. También se podía ubicar en un mapa el lugar exacto en el mundo donde vieron ese pájaro, lo cual puede ser muy útil para las personas que están interesadas en el tema”, comenta.

Deddens explica que alcanzar este logro a su edad no hubiera sido posible sin el conocimiento previo que adquirió por su interés en la ingeniería aeronáutica. “El código requiere de un estudio intenso. Aunque no tenía experiencia en esa área particular, sí sabía cómo funcionaba la máquina y cómo podía seguir las instrucciones”, dijo.

Convertirte en un programador es como un arte. No quiero dar la idea de que cualquiera puede hacerlo, pero muchas veces no sabes lo que puedes hacer hasta que lo intentas

Sobre la posibilidad de que personas de la tercera edad aprendan a programar dice: “Convertirte en un programador es como un arte. No quiero dar la idea de que cualquiera puede hacerlo, pero muchas veces no sabes lo que puedes hacer hasta que lo intentas”, afirma.

En su caso, sin pensarlo, logró llegar a una de las compañías de tecnología más importantes del mundo. Gracias a su exitosa participación en General Assembly, fue postulado para participar en el Leap Microsoft, un programa de capacitación de 18 semanas para desarrolladores de ‘software’ que tiene lugar en la sede de la compañía en Redmond, Washington (EE. UU.). “Lo primero que pregunté fue si la posición estaba disponible para personas de mi edad, lo que me sorprendió”, cuenta.

“Podías ver toda la operación de Microsoft. Estaba feliz, era como ir al colegio, pero la diferencia era que cuando estudiabas no te pagaban para ir”, agrega.

Esta oportunidad le abrió camino para trabajar en el área de desarrollo de 'software' de una compañía que le brinda servicios de tecnología a Microsoft.

“Después de un año me dijeron que me quedara a tiempo completo; fue un trabajo duro, pero una cosa llevó a la otra, y aquí estoy”, afirma.

Deddens planea quedarse en este espacio que le ha permitido embarcarse en este nuevo y enriquecedor desafío. “Trabajo con gente joven, mantengo mi mente andando y siento que pertenezco a este equipo y que ayudo. Ha sido una experiencia increíble”, concluye.

ANA MARÍA VELÁSQUEZ DURÁN
Redacción Tecnología
En Twitter: @anamariavd19

*Tercera entrega de #AbuelosDigitales, un espacio para resaltar historias
de adultos mayores que no le temen a la tecnología.

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