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Las claves sobre el fin de la neutralidad en internet

Estados Unidos aprobó proyecto que permitirá a los operadores discriminar a usuarios y contenidos.

Mignon Clyburn, miembro de la FCC

Mignon Clyburn, miembro de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) que votó en contra de la finalización de la neutralidad de la red.

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Chip Somodevilla / AFP

16 de diciembre 2017 , 11:00 p.m.

Tras la votación de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por su sigla en inglés), que con tres votos a favor y dos en contra aprobó un proyecto de su actual director, Ajit Pai, Estados Unidos le dio fin a una reglamentación del 2015 (administración Obama) que consagraba el tratamiento no discriminatorio en internet, conocida como neutralidad en la red.

¿Qué es y qué significa?

La neutralidad de la red es un principio que forma parte de las promesas de internet y busca que todos los contenidos y los usuarios en línea sean tratados de la misma manera.

La noción surgió en los años 70, y los gobiernos se han decantado por políticas regulatorias para establecer reglas a los operadores de servicio de internet (ISP, su sigla en inglés) y evitar el abuso de la capacidad que tienen para manejar el tráfico de sus redes. Las medidas de neutralidad cambian de país a país.

El principio busca que internet sea un servicio abierto, libre e igualitario. Al comprar un plan de datos, todos deben acceder en igualdad de condiciones, como a la luz o al agua. Los usuarios pagan por un servicio, pero no reciben mejor o peor calidad según la tarifa. Tampoco pagan distintos paquetes, por ejemplo, si usan el agua para cocinar o para lavar el carro.

Gracias a la neutralidad, un emprendimiento digital tiene las mismas condiciones técnicas que las grandes plataformas como Facebook o YouTube. Así, la competencia es con calidad. Por ejemplo, cuando el algoritmo de búsqueda de Google superó al de Yahoo fue por elección de los usuarios.

Uno de los puntos más delicados es que hay regiones en las que solo hay un operador. “Sin reglas de neutralidad y tampoco competencia, no existe protección frente a las prácticas abusivas”, advierte Luca Belli, fundador de la Coalición Dinámica de Neutralidad de la Red del Foro de Gobernanza de Internet de Naciones Unidas.

¿Afecta a Colombia?

El ministro de las TIC, David Luna, rechazó la decisión de la FCC y señaló que los colombianos no se verán afectados. Agregó que el principio de la neutralidad está consagrado en la ley nacional desde el 2011, por lo que solo el Congreso podría modificar esa determinación.

“En Colombia continuaremos trabajando por conservar este principio, que permite proteger tanto a los consumidores como a la libre competencia”, dijo.

Pese a esto, Sergio Llano, experto en tecnología y doctor en comunicación, advirtió: “A medida que algunas organizaciones ejerzan más control sobre la red y los precios en los servicios, es probable que se afecten otros países, incluido Colombia”. Por ejemplo, si plataformas como Netflix suben sus precios por tener que pagar más a los ISP, posiblemente los costos de sus servicios aumenten en otros países.

Así mismo, el experto dice que el acceso a infraestructura, servidores y herramientas para desarrollo de aplicaciones será más difícil para las iniciativas locales, pues los recursos estarán más restringidos y centralizados.

El rol de los operadores

Los más beneficiados por el fin de la neutralidad de la red son los operadores de telecomunicaciones. Sin embargo, Carlos Cortés, consultor en regulación en internet y libertad de expresión, dice que la decisión no volverá más poderosos a los operadores, al menos en el corto plazo.

“No obstante, existe la posibilidad de que hagan cualquier tipo de discriminación en favor de su negocio. Por ejemplo, si un proveedor de internet presta también un servicio de plataforma vía ‘streaming’, podrá tomar la decisión de distribuir sus contenidos por unos carriles más rápidos y mejores que los que asigne a servicios como YouTube o Netflix”, aseguró el experto.

Y agregó: “Los operadores podrán ofrecer los paquetes de redes que se les ocurran. Por eso, el principal argumento en contra de la neutralidad es que ellos dicen no poder innovar y encontrar nuevas alternativas”.

En ese sentido, Pablo Bello, director ejecutivo de la Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (Asiet), dijo que internet seguirá funcionando de manera correcta después del 2017 y que los riesgos son más potenciales que reales.

“Hoy, la realidad es que las plataformas de internet tienen un poder y pueden favorecer a servicios y modelos comerciales relacionados. El principio de neutralidad es importante, pero debe ser horizontal y razonable para todo el ecosistema, poniendo por delante el interés público más que dogmas rígidos que perjudican al consumidor”, dijo Bello.

En apoyo al proyecto de Pai, un argumento de los proveedores en Estados Unidos es que con menos limitaciones invertirían más en infraestructura. Pero, Belli apunta que no se hace inversión sin esperar retorno y que las empresas podrían monitorear el consumo de sus usuarios y segmentarlo para ganar más.

El experto asegura que la capacidad de los ISP para revisar el contenido que viaja por su red puede entrar en conflicto con las denominadas integraciones verticales, que se refieren a la adquisición de plataformas de contenido. Por ejemplo, la posibilidad de que AT&T comprara a Warner.

Por otra parte, se podrían ampliar las brechas entre las empresas de alto poder adquisitivo y los emprendedores. Sin neutralidad, “se les dará beneficios a las empresas grandes. Internet dejará de ser un espacio libre para competir y se debilitaría el emprendimiento digital”, afirma Sergio Zafra, ‘country manager’ de Platzi. Argumenta que un proveedor podría crear acuerdos comerciales y beneficiar a quien los pague, influenciando a los usuarios.

“Por ejemplo, si los operadores deciden privilegiar a WhatsApp. ¿Qué pasará con empresas que quieran competir en la mensajería instantánea?”, pregunta.

En cuanto a la educación, Llano señala que aunque no se limitará el acceso o los beneficios de internet para la educación, sí estarán sesgados por lo que los grandes actores definan.

“Ellos son los que ponen las reglas. Así que la educación y los lineamientos estarían orientados por lo que establezcan”, dijo.

Zafra señala que un entorno sin neutralidad amenaza la posibilidad de seguir distribuyendo contenidos educativos de forma libre o de fácil acceso, poniendo en riesgo a compañías como la suya, para concluir que, aunque es una noticia negativa, su avance dependerá de los usuarios y de cómo decidan usar el servicio.

Servicios plus y brecha digital

Christopher Marsden, investigador de derecho e internet y docente de universidades como Essex, Warwick y Oxford, explica que el internet plus es una tendencia para crear servicios especializados o paquetes especiales que vendan internet más rápido por un costo adicional. Implicaría que el operador va a reducir la velocidad de unos usuarios para aumentar la de otros.

Así, si un usuario compra 3 GB de plan de datos, alguien con un servicio plus podrá ver videos de YouTube que corren más rápido, aunque tengan el mismo tope de consumo, pues tendrá acceso a más ancho de banda. Es decir, se crean dos tipos de internet y se profundiza la brecha digital.

Para Llano, cualquier atentado a la neutralidad de la red agranda las brechas digitales. Otros analistas coinciden en que quienes pueden pagar y acceder a privilegios se beneficiarán más que los que no tengan esa capacidad.

“Se dificultarán los cierres de brechas digitales existentes, bien sea en el nivel formativo, el educativo, el de conocimiento, el de accesibilidad o el de uso, entre otros”, puntualizó Llano.

Privacidad en línea

Desde hace más de 20 años, los académicos han analizado cómo tienen los operadores de internet la capacidad de controlar el tráfico de sus redes.

Principalmente, monitorean sus redes para eliminar aplicaciones y contenido que pueda considerarse amenaza a la seguridad nacional. Esta capacidad, ligada a la posible creación de paquetes plus, según Marsden, amenaza la privacidad. “Para ofrecer un internet más veloz a algunos, los operadores deben saber exactamente en qué y cuántos datos gastan sus usuarios”, advierte.

Además, según Ariel Barbosa, de la sociedad civil de la Mesa Colombiana de Gobernanza de Internet, existe la posibilidad de que los operadores decidan vetar contenidos cifrados. “Al no poder leer los contenidos, AT&T u otro operador podría decidir no aceptar lo que viaje cifrado, y esto pone en riesgo la privacidad y el derecho al anonimato”, asegura.

EL TIEMPO

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