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Ellos crean sus propios drones, impresoras 3D y sistemas electrónicos

El movimiento 'maker' propone crear objetos propios haciendo uso de la innovación y el conocimiento.

drones

La Asociación de Pilotos Profesionales de Drones de Colombia (ADP) ofrece cursos sobre cómo armar drones y cuáles son las normas de seguridad que se deben seguir.

Foto:

ADP

16 de febrero 2018 , 12:13 p.m.

Desde crear sencillos accesorios, manualidades o elementos de decoración para la casa hasta construir una impresora 3D o, ¿por qué no?, su propio dron. En tiempos en los que las herramientas digitales crecen cada vez más y la economía colaborativa avanza a pasos agigantados, el concepto de ‘Hágalo usted mismo’ o Do It Yourself se fortalece.

Basta con ingresar a YouTube y buscar un tutorial de lo que se le ocurra. Probablemente encontrará varias opciones.

La noción de fabricar objetos con la ayuda de herramientas digitales potencia la creatividad y las habilidades de destreza. En el área tecnológica hay ejemplos que demuestran que no necesariamente se debe acudir a grandes compañías para lograr desarrollos novedosos. En esta premisa se basa el denominado movimiento maker, que se ocupa de la tendencia de crear productos y objetos propios mediante la innovación tecnológica y el conocimiento abierto.

Los makers deben estar abiertos a la cooperación, no solo para compartir sus ideas sino también para adquirir conocimiento de los demás. Al final, el objetivo es que haya un intercambio de información entre comunidades que permita la creación de nuevas herramientas y modelos de trabajo y construcción. Estas son las historias de tres personas que han logrado cumplir este objetivo y han demostrado que con ganas, disposición y, sobre todo, pasión, cualquier cosa es posible.

Impresión 3D, a la mano

Desde hace tres años y medio, Julio Carrillo, ingeniero mecánico, se dedica a fabricar impresoras 3D, aquellas máquinas que permiten construir piezas volumétricas a partir de un diseño creado desde un computador. “La tecnología de impresión 3D duró 20 años monopolizada por una compañía estadounidense. Una vez que se desclasificó y se abrió al público, empezaron a correr los planes por internet y se vuelve un hardware viral”, cuenta. Precisamente, toda la información compartida a través de comunidades online ha sido fundamental para cumplir la tarea de crear estas máquinas.

“Hay muchos foros en internet en donde las personas discuten cualquier cantidad de detalles técnicos, resuelven los problemas y se ayudan entre todos”, dice. Para él, el éxito del movimiento maker radica en permitir un “acceso a la tecnología libre y a bajo costo”, lo que posibilita la llegada de una “tecnología democrática”. “La fiebre y la necesidad de compartir en internet sin complicarnos nos ha facilitado mucho las cosas”, agrega.

Hay muchos foros en internet en donde las personas discuten cualquier cantidad de detalles técnicos, resuelven los problemas y se ayudan entre todos

Siguiendo este concepto, Carrillo decidió crear I3DFactory, una compañía que ofrece cursos para aprender a fabricar impresoras 3D. Quienes quieran participar no requieren de conocimientos técnicos. Desde profesores universitarios hasta estudiantes de colegio y padres de familia han aprendido cómo calibrar la máquina, configurar su software y finalmente imprimir la primera pieza.

“Les damos las piezas ya seleccionadas como si fueran fichas de Lego; a medida que van armando la máquina, les vamos explicando el porqué del funcionamiento. La gente llega con la idea de que va a trabajar con la mano, que va a ir a ensamblar cosas, que va a atornillar, es un taller manos a la obra”, dice.

Los alumnos comienzan armando la estructura, que está basada en láminas metálicas, tornillos y tuercas. Luego se preparan los sistemas de motores y la parte electrónica, y al final se realiza la calibración.

El objetivo es seguir implementando iniciativas educativas, por lo que Carrillo creó ‘Fábrica de ideas’, una plataforma diseñada para colegios que incluye proyectos de enseñanza en áreas como el diseño 3D, programación, robótica e impresión 3D.“La idea es que cada colegio pueda insertar la plataforma en su currículo para que los profesores descarguen los proyectos y los trabajen en las clases”, explica.

Julio Carrillo

Julio Carrillo enseña a construir impresoras 3D a otras personas

Foto:

Abel Cárdenas / EL TIEMPO

Construir su propio dron

Julio Parra lideró la construcción del primer avión solar no tripulado en Latinoamérica. También diseñó una máquina recicladora de agua para lavadoras y participó en un proyecto para crear drones que transporten elementos para prestar asistencia médica en Colombia.

Pero la experiencia de este ingeniero aeronáutico no solamente lo llevó a conocer de cerca cómo hacer este tipo de desarrollos tecnológicos avanzados, sino también a encontrar las formas de simplificar el proceso para que otras personas pudieran armar sus propios drones en las casas.

Parra hace parte de la Asociación de Pilotos Profesionales de Drones de Colombia (ADP), que brinda procesos de formación, consultoría y asesoría a los interesados en esta área. Los miembros de esta organización arman ellos mismos los drones que después utilizan para instruir a futuros pilotos. Ya han creado cerca de 20 de estos equipos.

“Hoy en día conseguimos kits de armado de drones. También hay personas que de manera autónoma han aprendido a hacerlo con algunos conocimientos en programación, electrónica básica, plásticos avanzados y, sobre todo, mucha pasión”, dice.

Su trabajo consiste en acercar a las personas del común al mundo de los vehículos aéreos no tripulados. De hecho, uno de los cursos que ofrecen consiste en aprender a armar un dron para actividades básicas como paisajismo o fotografía aérea.
“Deben aprender un poco lo que es el performance de vuelo, la estructura y algo de electrónica básica”, explica.

Parra asegura que durante el proceso es vital que las personas conozcan las reglas de seguridad que deben acatar. “Una persona que vaya a armar su propio equipo tiene que conocer que hay una norma en Colombia para poder volar. Por ejemplo, solo se puede hacer de día y en condiciones meteorológicas que permitan ver la aeronave en todo momento. Tampoco se puede manipular cerca de aglomeraciones de personas ni edificios y hay una altura máxima permitida de vuelo, que son 152 metros”, dice.

Un ‘youtuber’ de electrónica

A los 9 años, Juan Manuel Gómez comenzó a interesarse por la electrónica. Cuando entró a bachillerato era él quien ayudaba a los compañeros que no entendían los temas relacionados con circuitos y transistores. “Trataba de explicarles, pero no siempre podía hacerlo de forma presencial; entonces empecé a realizar videos”, relata. Así fue como nació su canal de YouTube Mundo electrónica, que hoy cuenta con más de 100.000 suscriptores. Allí enseña desde la teoría más básica y temas de matemáticas hasta análisis técnicos o tutoriales de cómo diseñar circuitos.

Creó un cargador USB alimentado por el dinamo (dispositivo que transforma la energía mecánica en energía eléctrica) de una bicicleta. “La idea era utilizar parte de nuestra energía mecánica para andar, además de cargar un dispositivo a través de un cable USB”, señala.

También enseñó a los usuarios a crear una lámpara LED y convirtió un álbum de fotos en un árbol LED audiorrítmico que alumbra dependiendo del sonido.
Algunos de sus videos sobrepasan el millón de vistas. A sus 19 años, alterna estudios de ingeniería electrónica en la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito con el éxito alcanzado en el mundo digital.

Juan Manuel

Juan Manuel cuenta con más de 100.000 seguidores.

Foto:

Mauricio Moreno / EL TIEMPO

Sin embargo, tiene claro que llegar a esta meta fue todo un desafío, por lo que desde su canal promueve las publicaciones de otros youtubers con menos experiencia. “Hay muchos retos. Para hacer contenido tienes que grabar audio y video de buena calidad, tener los medios para poder fabricar los circuitos, comprar componentes, tener un bien computador para editar video y una buena conexión de internet para subirlo”, dice.

“Hay que tener constancia porque cuando realizas algo con mucho esfuerzo y obtienes 10 o 20 visitas, te desmotivas”, añade.

Para Gómez, el mundo digital también ha permitido cerrar las brechas de acceso a la educación. “Hay lugares en donde no se enseña la electrónica porque las escuelas quedan muy lejos o es difícil acceder a ellas. Donde haya internet va a haber conocimiento, y eso es lo que estoy buscando”, afirma.

ANA MARÍA VELÁSQUEZ
TECNOLOGÍA@anamariavd19

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