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Los asistentes nos escuchan: Alexa grabó y compartió una conversación

La denuncia de una pareja en EE. UU. reavivó el debate. Amazon investiga el hecho.

Amazon Echo

Una conversación privada que estaba teniendo un pareja de EE. UU. en su casa fue grabada y compartida sin su consentimiento por Alexa. 

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Amazon

28 de mayo 2018 , 02:30 p.m.

Una pareja de esposos, en Portland (Oregón EE. UU.), recibió hace dos semanas una llamada desconcertante desde Seattle: un empleado del matrimonio les decía que desconectaran a Alexa pues habían sido víctimas de un ciberataque.

Según relató la mujer al medio local Kiro 7, el hombre había recibido unos archivos de audio grabados dentro de su casa que fueron captados por el asistente digital de Amazon, Alexa, incluido en el altavoz inteligente Echo.

Ante la incredulidad de la pareja, el hombre les reveló que habían estado hablando de suelos de madera y les envió una prueba.

"Me sentí invadida, una invasión total de la privacidad. Inmediatamente dije: 'Nunca voy a enchufar ese aparato dentro (de la casa), porque no me fío de él", indicó Danielle, quien prefirió no revelar su apellido. La pareja vive en un hogar inteligente que tiene cada habitación equipada con dispositivos del "Internet de las Cosas" para controlar la temperatura, las luces o la seguridad.

Tras pedir explicaciones, la empresa californiana les informó que sus ingenieros habían confirmado en los registros lo que la pareja alegaba y, aunque les ofrecieron repetidas disculpas, no especificaron por qué Alexa había cometido ese error o si era generalizado. En una declaración remitida a Efe, un portavoz de Amazon explicó que el altavoz inteligente, Echo, se "despertó" al escuchar una palabra, en una conversación de fondo, que sonaba como "Alexa", la clave para dar órdenes de voz, y el diálogo que siguió después fue escuchado como una petición de "enviar mensaje".

El dispositivo dijo en alto "¿a quién?", y "en ese momento, la conversación de fondo se interpretó como un nombre en la lista de contactos del cliente". Cuando Alexa pidió una confirmación de ese comando entendió "correcto", de nuevo, entre la palabrería.

"A pesar de lo improbable de la cadena de acontecimientos, estamos evaluando nuestras opciones para que este caso sea menos probable todavía", señaló el portavoz.

Ese incidente, que Amazon calificó como "extremadamente raro”, se suma a un debate que ha ganado notoriedad en las últimas semanas en torno a la gestión de la información personal que hacen ciertas empresas con acceso a grandes cantidades de datos. No es la primera vez que un dispositivo inteligente de Amazon protagoniza un incidente de funcionamiento de este tipo, y a medida que se populariza su uso en los hogares, también crece la duda sobre si estará "escuchando" en secreto.

En marzo, algunos usuarios de Alexa llamaron la atención a Amazon, con tuits y videos que se hicieron virales en las redes, sobre momentos en que su asistente se había reído de manera espontánea o tras entender incorrectamente un comando. Más grave fue una vulnerabilidad descubierta por la empresa Checkmarx, que creó una aplicación para el asistente capaz de grabar conversaciones y transcribirlas sin que los usuarios se dieran cuenta, aunque luego trabajó con Amazon para mitigar esa brecha.

Hace 10 días, un grupo de académicos de la Universidad de Berkeley, en Estados Unidos, publicó una investigación que señalaba que los asistentes virtuales como Siri, Alexa y Google Assistant pueden detectar mensajes sonoros ocultos que son imperceptibles para el oído humano pero que se pueden convertir en instrucciones.

Tras el incidente en Portland, organizaciones como EPIC (Electronic Privacy Information Center) han llamado a un mayor escrutinio por parte de las autoridades sobre los aparatos del hogar inteligentes que "siempre están encendidos", un mercado en el que participan Google, Apple y Microsoft, entre otras tecnológicas.

"El Acta Federal de Escuchas Telefónicas considera un crimen interceptar intencionalmente una comunicación privada", señaló EPIC, que recientemente testificó ante la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo sobre los riesgos de privacidad que puede revestir el Internet de las Cosas. Por su parte, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) consideró que si lo que se dice en casa "se graba y transmite a una empresa, todos dependemos solo de buenas políticas para proteger nuestra privacidad. 

TECNÓSFERA CON EFE

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