Proceso de Paz

Proceso de paz con el Eln: una carrera contra el tiempo / Análisis

Tras el cambio de sede por el retiro de Ecuador como garante, se seguirá buscando cese al fuego.

Quinto ciclo de diálogos con el Eln

El hecho es que el Gobierno y el Eln entran a partir de este lunes en una carrera contra el tiempo.

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Cristina Vega Rhor / AFP

22 de abril 2018 , 12:00 a.m.

El obligado e inesperado cambio en la sede de los diálogos con el Eln, por la decisión del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, de dejar de ser garante y anfitrión del proceso de paz con esa guerrilla, se dio en momentos en que la mesa trabajaba a buen ritmo para anunciar el nuevo cese bilateral del fuego y hostilidades antes de la primera vuelta presidencial.

A pesar de los retrasos que provocará el trasteo de los diálogos a otro país, esa meta no quedó descartada.

Pero que se cumpla dependerá de cómo le vaya a la delegación del Eln en las consultas con el Comando Central (Coce) de esa guerrilla sobre la propuesta de nueva sede –que podría ser Chile– y sobre las condiciones del cese.

Los representantes del Eln en la mesa de diálogos saldrán de Ecuador entre el lunes y el martes, rumbo a Venezuela, para hacer esas consultas, con la idea de retomar la negociación con el Gobierno en la primera semana de mayo.

Pero si bien el jefe de la delegación guerrillera, ‘Pablo Beltrán’, dijo que va hacia Venezuela con la intención de “no desempacar maletas” para partir pronto hacia la nueva sede de los diálogos, y que el Eln está dispuesto a negociar en donde sea, el Coce puede pensar otra cosa.

Históricamente, otras negociaciones de paz con el Eln se han frustrado cuando llegan a las consultas con la cúpula de esa organización, dentro de la cual siempre ha sido complicada la conciliación entre las distintas facciones.

El hecho es que el Gobierno y el Eln entran a partir de este lunes en una carrera contra el tiempo.

Tienen apenas cuatro semanas para el traslado de los delegados guerrilleros a Venezuela, las consultas de estos con el Comando Central, la organización de la logística en la nueva sede, la reanudación de los diálogos y, finalmente, para ultimar los detalles del cese bilateral.

La urgencia responde evidentemente a los tiempos electorales. La primera vuelta presidencial es el 27 de mayo, y el anuncio de un nuevo cese bilateral del fuego debería darse con varios días de anticipación para blindar la jornada electoral de las tensiones del conflicto armado.

Según supo EL TIEMPO, las partes tienen la intención de llevar ese cese bilateral hasta después del 7 de agosto, día en el que asumirá el nuevo presidente de Colombia.

De esta manera, el presidente Juan Manuel Santos estaría cumpliendo su objetivo de dejarle a su sucesor un proceso de paz en marcha con la única guerrilla que le queda al país.

El desaliento ecuatoriano

Frente a la nueva sede, Chile se perfila como la primera opción, y Brasil como la segunda.

¿Por qué Chile es la primera propuesta sobre la mesa? Porque fue el país con un ofrecimiento más explícito. El presidente Sebastián Piñera llamó personalmente a Santos, como lo confirmó el mandatario colombiano el viernes.

Ese día, las delegaciones de paz en Quito se plantearon la posibilidad de pedirle al Gobierno de Ecuador que les permitiera terminar allí el quinto ciclo de conversaciones, que concluía el 18 de mayo. Se trataba de salir de allí con el acuerdo de cese bilateral del fuego.

Sin embargo, es tanta la conmoción en Ecuador por el asesinato del equipo periodístico del diario El Comercio y el secuestro de una pareja de ese país en la frontera con Colombia –ambos hechos cometidos por la disidencia de las Farc encabezada por alias Guacho– que no hubo ambiente para siquiera plantearle oficialmente al gobierno de Moreno la posibilidad de permanecer en el país vecino. “En Ecuador, la muerte todavía conmueve”, dijo una de las fuentes consultadas.

En algunos miembros de la delegación de paz del Gobierno quedó la sensación de que la decisión de Lenín Moreno de retirar su apoyo a la mesa con el Eln sirvió al menos para que esa guerrilla se diera cuenta del repudio que provoca la violencia de los grupos armados colombianos más allá de las fronteras.

Hoy, el Eln está de cara a esa realidad y frente a las urgencias que plantean los tiempos electorales.

Habrá que ver si el Coce le apuesta, como Santos, a darle viabilidad al proceso de paz más allá del 7 de agosto, o si lo deja en el aire.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGmezG

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