Proceso de Paz

'El voto de mañana decide en qué país vamos a vivir': Sergio Jaramillo

El Comisionado para la Paz dice que actos de perdón a las víctimas apenas son el comienzo.

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El comisionado Sergio Jaramillo estuvo ayer en Apartadó, Antioquia, en la petición de perdón hecha por 'Márquez', de las Farc, a las víctimas de la masacre de La Chinita.

Foto:

Claudio Rubio / EL TIEMPO

30 de septiembre 2016 , 11:14 p.m.

Con la firma del Acuerdo Final de Paz con las Farc, el lunes en Cartagena, no terminó el trabajo para Sergio Jaramillo, quien esta semana acompañó a las comunidades de Bojayá, en el Chocó, y del barrio La Chinita de Apartadó, en el Urabá antioqueño, donde jefes de esa guerrilla pidieron perdón por las matanzas del 2002 y de 1994, respectivamente.

El Comisionado para la Paz destaca que estos hechos no habrían sido posibles sin el acuerdo de paz con las Farc, y revela que otros actores del conflicto distintos a esta guerrilla han manifestado su interés en pedir perdón por el daño que provocaron en medio de la guerra.

(Lea: De la dejación de armas al debate de las ideas)

De quién fue la idea de los actos para que las Farc pidieran perdón por las masacres de La Chinita (este viernes), Bojayá (el jueves) y de los diputados del Valle?

Esto tiene dos fuentes. Por una parte, el Acuerdo de Víctimas, que incluye actos tempranos de reconocimiento de responsabilidad, y por otra parte, y sobre todo, el trabajo de las mismas comunidades, que han organizado estos actos.

Es el caso de Bojayá (donde en mayo del 2002 murieron 79 personas por un cilindro bomba de las Farc). Allí, el 6 de diciembre del 2015, ‘Pastor Alape’ reconoció responsabilidad ante la comunidad, y el jueves, ‘Iván Márquez’ pidió perdón e hizo entrega de un Cristo negro que trajeron las Farc de La Habana, como medida simbólica de reparación.

‘Márquez’ también les dijo a las comunidades que van a ayudar con la reconstrucción de Bojayá.

¿Qué, en particular, van a hacer las Farc en Bojayá?

Hay planes en marcha de la comunidad y el Gobierno para construir un lugar de memoria. No solo por lo ocurrido en Bojayá, sino por todo lo que pasó en la región del Atrato. Y las Farc están dispuestas a poner mano de obra.

(Además: Víctimas del conflicto, divididas entre el 'Sí' y el 'No')

¿Será un museo de la memoria o algo distinto?

En principio se piensa en un sendero que lleve del Bojayá nuevo al Bojayá viejo, y las Farc pondrían a sus hombres a trabajar en eso.

¿Qué destaca de los actos para pedir perdón, como el de La Chinita (el 23 de enero de 1994 las Farc masacraron allí a 25 desmovilizados del Epl)?

En este caso no hay duda alguna de que fue una acción intencional de las Farc. Me parece que el reconocimiento del daño que hicieron muestra lo que es posible hacer con un acuerdo de paz. Ni los actos de Bojayá, ni el de La Chinita ni la reunión con los familiares de los diputados del Valle habrían sido posibles si no existiera este proceso de paz, y si no hubiéramos llegado a un acuerdo.

Hay muchos hechos de violencia cometidos por las Farc. ¿Cuál es el criterio para llevar a cabo los actos de perdón?

Los hechos elegidos tienen un alto valor simbólico, pero han sido las mismas comunidades las que han organizado los actos. No han sido impuestos, no han sido ideas de las Farc ni del Gobierno. Esto no es simplemente que alguien llegue y pida perdón a quien le dé la gana. Como lo acordamos en el punto de víctimas, este debe ser un trabajo con ellas, y las víctimas son las que deben determinar cómo deben ser esos actos de perdón.

(Vea: 'Si el 'No' pierde sería legitimar la violencia': Alejandro Ordóñez)

¿Esto termina con el de La Chinita o habrá otros actos parecidos?

Esto es solo el comienzo. Lo que está pasando con las Farc es extraordinariamente importante, pero no se puede agotar con ellas. Tienen que participar otros, porque la responsabilidad por los hechos del conflicto no es solo de esta guerrilla. Si lo hacemos en muchas partes, como consecuencia de los acuerdos, habremos comenzado a sentar una mínima base para que los acuerdos de paz generen convivencia y tengan credibilidad. Que la gente diga: ‘por primera vez nos hablan de manera sincera’.

¿Esperan que las peticiones de perdón sean también de parte de paramilitares, militares, de otros actores del conflicto?

Por supuesto. Ya hay señales de varias personas interesadas en hacerlo.

¿Se puede mencionar a alguien?

Eso apenas está en marcha.

¿Cómo lograr la reconciliación en una zona tan golpeada por la violencia de las Farc como Urabá?

En Urabá, donde hay tanto resentimiento en las víctimas y todavía subsisten odios, lo primero que hay que hacer es trabajar en la convivencia. Hay que sentar alrededor de una mesa al bananero, al ganadero, al sindicalista, al campesino, a la víctima, a las iglesias y a las autoridades y decir: ‘bueno, cómo es que vamos a hacer hacia adelante’.

¿Urabá va a ser una de las zonas con curul especial en la Cámara?

No está definido, pero es bien probable.

Pese a todo lo que se está haciendo a partir de los acuerdos de paz con las Farc, hay gente que los rechaza. ¿Por qué no hay un plan B para el caso de que llegara a ganar el ‘No’ en el plebiscito de este domingo? Porque no puede haber un plan B. Llegamos a un acuerdo de paz, y eso es lo que permite que la guerra se acabe. Si uno le dice ‘No’ a ese acuerdo por el cual el Gobierno y las Farc le ponen fin al conflicto, pues se derrumba el proceso. Se pierden cuatro años de negociación; tendríamos por cuarta vez, después de los procesos de La Uribe, Caracas y El Caguán, un fracaso, con la diferencia de que esta vez tenemos un acuerdo. Esa es la consecuencia.

(Lea: Estas son las historias más curiosas y los números del plebiscito)

Entonces ¿qué les diría usted a quienes rechazan los acuerdos con las Farc?

Que entiendo que una persona a quien las Farc le hicieron mucho daño diga que no es capaz de votar por el Sí. De eso se trata el plebiscito, de una deliberación democrática, pero quienes voten por el ‘No’ también deben asumir las consecuencias de ese voto. No se puede actuar a la ligera porque con ese voto se va a decidir en qué país vamos a vivir, en qué país van a crecer nuestros hijos y nuestros nietos. Eso es lo que va a pasar este 2 de octubre.

Frente a la comunidad internacional que ha respaldado el proceso de paz, ¿cómo quedaría Colombia si llegara a ganar el ‘No’ mañana en las urnas?

Ya de por sí la discusión le resulta inexplicable. Yo creo que nadie, ningún país del mundo entendería que después de tanto sufrimiento, millones de desplazados, cientos de miles de asesinados, decenas de miles de secuestrados y desaparecidos, Colombia decida que es mejor seguir como estábamos.

¿Para usted qué significaría que el ‘Sí’ ganara en el plebiscito por un estrecho margen frente al ‘No’?

Uno quisiera que el Sí ganara de manera amplia, pero hay que ser realistas. Las Farc causaron mucho daño, la sociedad aún les tiene mucho odio, a pesar de los recientes actos en los que han pedido perdón. Yo no estoy confiado.

Una cosa es que la gente diga en una encuesta que va a votar por el ‘Sí’ y otra cosa es que lo haga. Lo único que espero es que, como en el plebiscito del 57 (para ratificar el Frente Nacional), ante esta oportunidad histórica, la gente salga masivamente a votar.

A propósito del plebiscito de 1957, ¿qué diferencias ve con el que habrá mañana para refrendar los acuerdos de paz con las Farc?

Me parecen situaciones muy parecidas. Fue la única vez en la historia de nuestros padres y abuelos en que una pregunta directa al pueblo determinó el curso de la historia. Eso fue lo que pasó en el 57 y eso es lo que va a pasar este 2 de octubre.

¿Cambiando de tema, cuándo debería estar funcionando la Jurisdicción Especial para la Paz que va a juzgar los crímenes graves cometidos durante el conflicto armado?

Vamos a utilizar el mecanismo fast track en el Congreso para darle vida a la Jurisdicción lo más rápido posible, y ese mecanismo se activa con el plebiscito. Aprovecho esa pregunta para decir que todos los desarrollos normativos de la paz tienen que pasar por el Congreso.

¿Y cuánto va a durar la Jurisdicción Especial para la Paz?

Es imposible prever esto. Se creó un sistema para trabajar de manera más expedita que en tribunales como el de Sierra Leona, Yugoslavia o Ruanda, pero depende mucho de que la Jurisdicción se concentre en los casos más graves y representativos.

¿Pero así quedó establecido o eso será potestad de los magistrados?

No, eso está acordado así, tanto para la Sala de Reconocimiento de Verdad como para el Tribunal. Desde el inicio deben concentrarse en los casos más graves.

¿El trabajo de la oficina del Comisionado hacia adelante será en la consolidación de la paz en los territorios?

Eso por una parte. Además, en todo lo que tiene que ver directamente con las Farc, con el proceso de dejación de armas y su tránsito a la legalidad. Somos nosotros quienes tenemos que recibir los listados de los miembros de las Farc.

Marisol Gómez Giraldo
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGmezG

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