Proceso de Paz

‘La renovación política es pobre, y eso atenta contra la democracia’

Otty Patiño, exmilitante del M-19, habló con los herederos de los protagonistas del país.

Otty Patiño

Otty Patiño, exmilitante del M-19 y exconstituyente, ahora asesora la cátedra de paz de la Universidad de Manizales.

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EL TIEMPO

12 de enero 2018 , 09:44 p.m.

Durante los últimos cuatro años, Otty Patiño entrevistó a los descendientes de personajes de la historia de Colombia como Alfonso López Pumarejo, Laureano Gómez, Gustavo Rojas Pinilla o Guadalupe Salcedo.

Patiño, cofundador y exmilitante del M-19 y exconstituyente, en diálogo con EL TIEMPO, dice que usó esos insumos para escribir la historia del país desde “lo que se oía en las casas de los poderosos”. Además, trae un testimonio inédito que le dio el dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado cuando estaba en cautiverio por la guerrilla a la que perteneció el autor.

El libro fue publicado en septiembre del año pasado, con el título Historia (privada) de la violencia.

¿Por qué ese título?

Porque no es una historia tradicional, sino que el libro está en buena parte conformado por los testimonios de lo que se oía en las casas de las familias que manejaban el poder. No es una historia oficial, sino una historia de esas familias recogida a través de los herederos.

¿Por qué decidió resaltar tanto las voces de 29 descendientes de protagonistas de la historia del país?

Me parece interesante mirar la huella de la historia en las personas. En este caso, de la gente que ha estado ligada a la toma de decisiones del país, y, desde luego, todos esos sentimientos que son tan importantes, porque a veces no sabemos de dónde salieron nuestras simpatías políticas. Es muy importante saber que antes del pensamiento están esas subjetividades, temores, odios y amores que se jugaron en ese tiempo.

Todos los dirigentes de esa época y sus hijos sienten que eran ajenos a esa calificación de oligarcas

¿Qué lo motivó a usar apartes de una conversación que tuvo con Álvaro Gómez Hurtado cuando estaba secuestrado por el M-19?

Me tomé esa licencia dado que uno de los personajes más importantes del libro es Laureano Gómez y, desde luego, el hijo más notable que tuvo fue Álvaro.
Sobre el tema de la oligarquía recogí una frase de él que me impactó mucho, cuando fui a notificarle que iba a ser liberado en 1988. Me dijo: “Ustedes cometieron un error secuestrándome porque yo no soy de esa oligarquía”. Curiosamente, todos los dirigentes de esa época y sus hijos sienten que eran ajenos a esa calificación de oligarcas.

¿Qué conclusión saca de que en la historia del país se mantengan los mismos apellidos anclados en la clase dirigente?

Que la renovación política es pobre, muy lenta, que obviamente eso atenta contra la instauración de una verdadera democracia.

Por supuesto que ha habido gente que ha venido de abajo, pero que sus padres estuvieron al servicio y fueron incondicionales del poder, por ejemplo, Belisario Betancur. Él se presentaba como el hijo de un arriero de Amagá, pero más que eso, fue una persona que durante mucho tiempo sirvió a los intereses de los grandes del partido Conservador: de Laureano Gómez, de Mariano Ospina...

¿Por qué cree que entre 1945 y 1953 fueron los años definitivos en los que se gestó la violencia que aún padece Colombia?

Fueron ocho años en los que naufragaron tres grandes proyectos políticos, luego lo que vino fue un arreglo de élites que no solucionó los problemas de fondo. La posibilidad de instaurar una democracia donde sea posible debatir y alternar los distintos proyectos políticos no fue posible.

Lo peor es que esas élites empujaron a la gente a la violencia y luego no respondieron por esa misma violencia. Los tres proyectos fueron los de Laureano Gómez, corporativista, fundamentalista, de orden católico, que fracasó; lo mismo el reformismo liberal de López Pumarejo y el socialismo criollo de Gaitán, por la muerte de él.

¿Por qué la política ha sido tan violenta, en un país con democracia?

A veces se confunde el hecho de que haya habido elecciones con democracia. Una verdadera democracia no existe sin una igualdad de oportunidades. Hay gente que nace con más oportunidades y hay otra gente que nace prácticamente sin ninguna oportunidad y eso creo que ha generado tanta violencia, que ha venido mutando. No es la misma la de esos años, como la que se ha vivido recientemente con el narcotráfico.

¿Qué le diría a un potencial lector que duda de este libro porque lo escribió un exguerrillero?

El libro no pretende adoctrinar, sino mostrar los testimonios de unas personas muy distintas para que saque sus conclusiones. Es un libro escrito para personas libres y que quieran mirar la realidad de lo que ha pasado en el país. Está hecho de una manera polifónica. No es solo mi voz la que está allí. Por su puesto, quiero que el lector lo disfrute y se forme una noción de lo que ha sido este país y de lo que no debemos repetir.

JUAN CAMILO PEDRAZA
REDACCIÓN PAZ
En Twitter: @JCamiloPedrazaM
juaped@eltiempo.com

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