Proceso de Paz

El gobernador que entregó su vida por la paz

Tras 14 años del homicidio de Guillermo Gaviria Correa a manos de las Farc, su familia lo recuerda.

Guillermo Gaviria

"Desde el cielo está feliz de ver que las Farc se acabaron como grupo armado", dice Yolanda Pinto, viuda del exgobernador de Antioquia Guillermo Gaviria Correa, secuestrado y asesinado por las Farc.

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AFP / Archivo EL TIEMPO

24 de noviembre 2017 , 02:07 p.m.

Nota de la Redacción. El 5 de mayo del 2003, las Farc asesinaron a diez secuestrados: el entonces gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria Correa; su consejero de paz, Gilberto Echeverri Mejía, y ocho militares. Este es uno de los momentos dolorosos de los 52 años de guerra con las Farc, que hoy, cuando se cumple el primer año de la firma de la paz, se conmemora con esperanza. La serie periodística 'Un año de la paz para no olvidar 52 años de guerra' honra nueve hitos del conflicto armado.

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“Si un presidente hubiese logrado mucho antes un acuerdo de paz con las Farc, mi esposo quizás estaría vivo, así como muchos colombianos que murieron en este conflicto absurdo, injusto e innecesario”.

Esa frase la dice Yolanda Pinto, viuda del exgobernador de Antioquia Guillermo Gaviria Correa, 14 años después del homicidio en cautiverio de su esposo, junto a su asesor de paz, Gilberto Echeverry Mejía, y ocho soldados.

Yolanda ahora sabe con certeza que el asesinato de su esposo no fue en vano. El camino que él emprendió por la paz, para buscar un diálogo con las Farc, hoy es un sueño cumplido.

“El conflicto se acabó y eso salva muchas vidas. Ojalá antes de que me mataran a Guillermo hubieran resuelto esta guerra que nos quitó a tantos colombianos valiosos”, asegura.

El 17 de abril del 2002, el entonces gobernador y su asesor de paz emprendieron el camino de la no violencia y la reconciliación de Caicedo, un municipio del occidente antioqueño, donde los campesinos no podían ni vender su café por orden de los guerrilleros, quienes destruyeron con balas y bombas varias veces el pueblo, no se salvó ni la iglesia.

Guillermo Gaviria

Fotografia tomada el 19 de abril del 2002. El entonces gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria Correa, liderada la 'Marcha por la no violencia'.

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La marcha, que lideraba el exgobernador y la cual buscaba un diálogo con las Farc, empezó en Medellín con más de mil personas, pero en el puente El Vaho, de Caicedo, cuando llevaba 51 kilómetros de recorrido, fue interrumpida por el frente 34 de las Farc.

Faltaban solo cuatro kilómetros para llegar a la zona urbana, pero los subversivos bajaron de las altas montañas, bloquearon la movilización y secuestraron a Guillermo y a Gilberto.

Guillermo Gaviria

Guillermo Gaviria junto a su entonces asesor de paz, Gilberto Echeverry, quien también fue secuestrado y asesinado por las Farc.

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Archivo EL TIEMPO

“La última imagen que tengo de él es cuando me dio un beso y me dijo: ‘Quédate al frente de la marcha, que yo vuelvo’. Nunca más volví a verlo ni a escucharlo”, describe la viuda.

Guillermo Gaviria

Yolanda Pinto de Gaviria recibió cartas de su esposo, Guillermo Gaviria, durante el secuestro.

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Archivo EL TIEMPO

Ella sigue con su dolor intacto, pero eso no le impide perdonar ni imaginarse una Colombia distinta, donde sus nietos tengan un futuro en paz y vivan en un país sin conflicto armado, ese mismo que ha dejado más de 8 millones de víctimas.

“El proceso de negociación que se adelantó con las Farc es la puesta en práctica del mensaje de la no violencia. Guillermo decía: ‘Ojalá la solución del conflicto nos permita mirarnos a los ojos sin odiarnos, sanar el alma y construir las soluciones sociales que el país necesita. Él me enseñó a no ver al otro como enemigo, aunque nos haya hecho mucho daño”, cuenta.

Guillermo decía: ‘Ojalá la solución del conflicto nos permita mirarnos a los ojos sin odiarnos, sanar el alma y construir las soluciones sociales que el país necesita

Yolanda confiesa que cuando el presidente Juan Manuel Santos anunció el inicio de las negociaciones de paz, sintió la misma desconfianza que tuvo cuando el gobernador partió hacia Caicedo; pero las convicciones de su esposo, su filosofía de la no violencia y su compromiso, reafirmaron su deseo de tener un país diferente.

Igualmente, a medida que los acuerdos y las negociaciones avanzaban en La Habana, empezó a ganar confianza y esperanza en una reconciliación. Era todo lo que buscaba el mandatario de los antioqueños.

“Cómo hubiera gozado Guillermo con este momento. Estoy segura de que desde el cielo está feliz de ver que las Farc se acabaron como grupo armado y desaparecieron”, resalta.

Cómo hubiera gozado Guillermo con este momento. Estoy segura de que desde el cielo está feliz de ver que las Farc se acabaron como grupo armado

Guillermo Gaviria

Guillermo Gaviria Correa fue secuestrado por las Farc mientras se encontraba con 900 participantes en la 'Marcha por la no violencia', que finalizaba en Caicedo (Antioquia).

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Archivo EL TIEMPO

A Yolanda le tocó ver un Caicedo con miedo y destruido por ataques guerrilleros. Quince años después del secuestro, el pasado abril, visitó ese municipio y encontró un pueblo con el retorno de los campesinos y lleno de ilusiones por el desarme de los subversivos.

“La gente me decía: ‘Ya podemos ir tranquilos por todas las veredas y no tenemos miedo de encontrarnos con las Farc’. Verlos con ganas de vivir y de echar pa’ delante me llena de fortaleza y por eso pienso que la muerte de Guillermo no fue en vano”, subraya.

Qué clase de verdad está construyendo este país: hermana

Irene Gaviria, hermana del exgobernador, dice que la familia ha luchado para que no se obligue a las víctimas a perdonar como sustitución de la justicia. “El perdón es algo que ojalá existiera entre todos, en lo personal lo tengo resuelto, pero eso no quiere decir que renuncie a exigir justicia”, agrega.

A la vez, cuestiona: “Qué clase de verdad está construyendo este país, cuando la Fiscalía no va a investigar, se desmonta la culpabilidad y la necesidad de responsabilidad penal de las Farc”.

Para la hermana del exgobernador, el secuestro de Guillermo y Gilberto se dio como una traición a una actitud generosa y sincera de la búsqueda de una interlocución, que se había perdido por todas las barbaries.

“La muerte de Guillermo no fue un juicio político, él no era un político corrupto a quien las Farc secuestran, tampoco fue un secuestro extorsivo. Fue una traición a la propuesta desarmada de un gobernante, simplemente haciendo el ejercicio de la no violencia como única alternativa”, asegura Irene.

Para ella, esa misma traición se prolongó por un año, el tiempo que permaneció secuestrado, porque ante el primer sonido de los helicópteros acercándose para el rescate, la orden de las Farc fue ejecutarlo junto a Gilberto. “No existió fuego cruzado, no fue en el fragor de una lucha de defensa en la que murieron los rehenes”, describe.

Guillermo Gaviria

Yolanda Pinto de Gaviria y el general Jorge Enrique Mora se abrazan en un acto de reconciliación, pues el militar (r) dirigió la operación en la que murió su esposo.

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Jaime Moreno / EL TIEMPO

“La no violencia no significa resignación ante la injusticia, por eso no me siento para nada traicionando los ideales por los cuales mi hermano entregó la vida. Exijo justicia por este y muchos otros casos en los cuales las Farc fueron crueles, verdugos”, añade.

Irene recuerda a su hermano con un enorme amor -es un amor distinto al que siente por otros familiares- por el sacrificio que hizo: entregar su vida por los antioqueños. Ella lo ve como un ángel porque cuando se fue para esa marcha, sabía el riesgo que corría, pero creía que cualquier riesgo valdría la pena si las Farc disminuían la violencia.

Guillermo Gaviria

"Exijo justicia por este y muchos otros casos en los cuales las Farc fueron crueles", reclama Irene Gaviria, hermana del exgobernador, en referencia al secuestro y el asesinato del político.

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Archivo EL TIEMPO


“Para mí es impresionante encontrar la divinidad, la santidad y el valor absoluto de lo bueno en una persona que creció conmigo. Saber que esa bondad y ese potencial divino estuvo entre nosotros”, asegura.

El diario de la paz

Guillermo escribió un diario en cautiverio, que fue encontrado por el Ejército después de su muerte y publicado por sus familiares sin ninguna edición, con el título: ‘El diario de un gobernador secuestrado’.

Diario de Guillermo Gaviria Correa

El diario de Guillermo Gaviria Correa fue presentado por el expresidente Alfonso López Michelsen en el Museo de Antioquia.

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Javier Agudelo

En ese diario se percibe que nunca perdió las esperanzas de vivir en un país en paz, tampoco renunció a la ilusión de reencontrarse con los suyos. Habla sobre la reconciliación, describe sus días dictándoles clases de inglés a los soldados que allí conoció y también detalla lo bello de la selva en la que estuvo secuestrado.

Cada que Yolanda está triste, abre ese diario y lee sus páginas para reponerse. “Cuando la vida me da circunstancias que me bajan el ánimo, me quitan la ilusión o la fe, acudo al diario de Guillermo y encuentro todas las soluciones a mis angustias y tristezas. Fue escrito con mucho amor, no hay una sola palabra de odio ni rabia”, concluye.

DEICY JOHANA PAREJA
Periodista de EL TIEMPO Medellín
deipar@eltiempo.com
En Twitter: @JohaPareja

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