Proceso de Paz

El final de la guerra desde un campamento guerrillero

Cientos de miembros de las Farc vieron en la vereda El Diamante, en Caquetá, la firma del acuerdo.

fg

Guerrilleros de las Farc en el campamento de El Diamante (Llanos del Yarí), en la ceremonia de firma de la paz, que ellos siguieron por pantallas gigantes.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

27 de septiembre 2016 , 08:49 a.m.

A las 5:31 de la tarde hubo un cerrado aplauso en la vereda El Diamante, en la extensa sabana del Yarí, en el Caquetá.
El presidente Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño, máximo comandante de las Farc, se habían estrechado las manos después de firmar el fin de la guerra ante los ojos del mundo.

Llegaron unas 3.000 personas, entre guerrilleros, amigos y familiares de los insurgentes, muchos de zonas cercanas. Vieron en tres pantallas gigantes la firma del acuerdo que puso fin a 52 años de guerra entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

A las 5:22 hubo silencio y todos se levantaron de sus sillas para el minuto en homenaje por los ausentes.
Escucharon con atención, en silencio riguroso las palabras de su máximo comandante. Pero aplaudieron cuando se refirió a ‘Marulanda Vélez’, a ‘Alfonso Cano’ y a otros de sus muertos. Pero el aplauso fue más largo cuando pidió perdón a las víctimas. Y causó sorpresa el sobresalto de Rodrigo Londoño cuando un avión de combate de la Fuerza Aérea sobrevoló el cielo de Cartagena. Todos rieron y aplaudieron cuando dijo: “Esta vez venía a saludar la paz y no a descargar bombas”. (Lea también: Santos y 'Timochenko' firmaron histórico acuerdo de paz)

Escucharon con atención el discurso de Santos y mantuvieron una actitud fría, tal vez por los efectos de la guerra misma. No hubo una explosión de alegría como se podría esperar.

Pero ya pasada la ceremonia, la alegría lo inundó todo. Se tomaron fotos para el recuerdo y los abrazos se dieron sin límites, en un gesto que plasmó el sueño cumplido de ponerle fin a la guerra. Estaban vestidos de blanco, unos; de colores, muchos, y de verde, muy pocos.

Una de las sorpresas aquí fue la presentación de un coro de más de 100 hombres y mujeres de las Farc que cantaron Himno de la alegría y Colombia, tierra querida; después de terminada la ceremonia en Cartagena, que fueron coreadas por todos los asistentes. Fue conmovedor hasta las lágrimas en algunos rostros de jóvenes de carne y hueso que saben que la vida les cambiará para siempre. En una charla informal, Carlos Antonio Losada había dicho que hoy, cuando se despierte, va a creer que está soñando. “Ya uno no va a tener la posibilidad real de que una banda lo desaparezca o que se le atraviese por ahí una bala y hasta ahí llegó”. (Además: Así se vivió en las ciudades la firma de la paz entre Gobierno y Farc)

Una fiesta hasta el amanecer

Tras el final de la ceremonia en Cartagena, la agenda en este punto de los llanos del Yarí se extendió hasta más allá de la medianoche. Y en una carpa que hizo las veces de bar en estos días, la celebración se alargó hasta el amanecer.

Fue una fiesta de reencuentro, porque en la última semana decenas de guerrilleros y guerrilleras tuvieron la fortuna de volver a verse con familiares que no veían desde hacía muchos años. Mejor momento para celebrarlo, imposible.

En tarima, el plato fuerte fueron Totó La Momposina y la Orquesta Aragón de Cuba, en una presentación inédita, que muestra a la gente la cultura poniéndole la cara a la paz. (También: 'Miembros de las Farc, les doy la bienvenida a la democracia': Santos)

Antes de su actuación, Totó dijo que “la paz trae el bienestar, la guerra trae la ruina. Quien no acepte esa propuesta está mal de la cabeza. Está loco”. Había hecho un viaje con dos escalas desde Barranquilla. Fue a Bogotá y luego a La Macarena, desde donde hizo un trayecto en carro por unas cuatro horas.

La artista costeña se refirió al final de la guerra diciendo que “todo el mundo sentía que esto no iba a pasar jamás. Que era impensable. Pero pasó”. Y remató: “La paz es la ley del perdón y ese perdón se multiplica en bienestar”.

‘El mensaje de Yorbey’

Ramiro, jefe político del Bloque Sur, un hombre de 36 años que dejó a mitad de camino su carrera de derecho cuando se fue para las Farc, dijo que “es un momento histórico para el movimiento y, en lo particular, para todos los guerrilleros y guerrilleras, porque en la vida nuestra como personas hay un antes y un después”. (Lea: Vamos hacia la política sin armas: 'Timochenko' tras firma de la paz)

Agregó que “eso significa también aspiraciones de tipo personal que no riñen con lo colectivo. Por ejemplo, culminar cosas que en la vida civil quedaron inconclusas. Y los sueños que tiene todo ser humano: tener hijos y reencontrarnos con nuestros seres queridos, a los que por muchos años la guerra nos ha impedido tener cerca”.

Yorbey, una joven guerrillera de esta zona del país, anota con entusiasmo: “Hoy es un día único, en el que le estamos diciendo a todo el pueblo colombiano que se una a la paz. Queremos paz para todos”.

FERNANDO MILLÁN
Enviado especial de EL TIEMPO
Sabanas del Yarí (Caquetá)

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA