Proceso de Paz

¿Qué tanto tuvo que ver el Papa en el despegue con el Eln?

Juan Camilo Restrepo, jefe de la negociación del Gobierno en Quito, resalta el compromiso del Eln.

Juan Camilo Restrepo, jefe negociador del Gobierno

Juan Camilo Restrepo, jefe negociador del Gobierno Nacional en el proceso de paz con la guerrilla del Eln, que se realiza en Quito, Ecuador.

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Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

11 de septiembre 2017 , 08:50 a.m.

¿Por qué el cese de hostilidades pactado con el Eln empezará a regir solo dentro de un mes, y con una duración de escasos tres meses?

No se trata de un cese del fuego de fin del conflicto, ni con entrega de armas, ni con incorporación del Eln a la política desarmada como está sucediendo con las Farc. Es pactado en el inicio del proceso de negociación. ¿Por qué desde el primero de octubre? Porque en estos veinte días nos dedicaremos a preparar todos los protocolos que son bastantes y complejos para concertar con el Eln. Casi quince, que concretarán la mecánica del cese del fuego.

Y también ilustraremos a los veedores de Naciones Unidas que harán la supervisión del cese del fuego. Y se definirá cuál será el acompañamiento de la Iglesia católica. Por eso se necesitan esos días previos.

¿Y por qué rige no más hasta el 12 de enero?

Porque como dije, este es un cese del fuego temporal, un primer arranque. Está previsto que al final de este cese del fuego se haga una evaluación de cómo ha funcionado y cómo habrá avanzado la agenda misma con el Eln, y a la vista de esa evaluación está previsto que se pueda prorrogar.

¿Por qué a diferencia del proceso con las Farc, no se le exige al Eln una muestra unilateral de buena voluntad, en lugar de ir comprometiendo de una vez al Estado?

Es un punto que hay que entender muy bien en la fisonomía y en la personalidad del Eln. Ellos no aceptan, como las Farc, medidas unilaterales. Por ejemplo, las Farc se allanaron voluntariamente aun antes de comenzar la negociación de La Habana a renunciar unilateralmente al secuestro. Ellos decretaron un cese unilateral del fuego que fue marcando un desescalamiento y humanización de la guerra que permitió llegar tres años después a un cese bilateral.

¿Si el Eln no acepta unilateralmente dejar de secuestrar o volar el tubo, toca aceptárselo?


No es cuestión de darles gusto sino de adelantar el desarrollo lógico de la negociación con un grupo que tiene una filosofía diferente de cómo se adelanta. Como no se negocia solo, hay que hacerlo con la contraparte. Lo fundamental es comenzar a construir confianzas entre las dos partes, que permita estadios más elaborados de cese del fuego o entrega de armas más adelante.

Si encuentran que el Eln está delinquiendo en algún aspecto será sancionable y perseguible durante el cese del fuego sin restricción alguna

¿Qué implicaciones tiene ese acuerdo de cese del fuego bilateral temporal para el Ejército colombiano?

Este es un cese del fuego dónde el Estado –entendido como la Fuerza Pública– no encuentra ningún centímetro cuadrado del territorio vedado para su acción y para cumplir con sus funciones constitucionales y legales. En esto se diferencia de un modelo estilo Caguán, donde la Fuerza Pública tenía una restricción geográfica. Y segundo, el cese del fuego no implica ninguna exculpación ni saneamiento de ningún comportamiento delictivo que durante al cese del fuego llegue a cometer cualquier grupo delincuencial, incluido el Eln. Si en el desarrollo del cese del fuego la Fuerza Pública o las autoridades judiciales encuentran que el Eln está delinquiendo en algún aspecto –minería ilegal, trasiego de drogas, extorsión, en fin... cualquier delito–, será sancionable y perseguible durante el cese del fuego sin restricción alguna.

¿Cuáles son los compromisos explícitos del Eln?

Son cuatro. Primero, que durante el cese del fuego no habrá secuestros de nacionales o extranjeros en ninguna parte del territorio colombiano.

¿Eso incluye soltar a los que ya tienen secuestrados?

Está abierta la posibilidad de que en la mesa de Quito miremos caso a caso a quiénes tienen para ver cómo los van soltando, y cómo serán las comisiones humanitarias que van a recibirlos.

¿El Ejército puede ir a rescatar a un secuestrado del Eln?

Claro. Tener a un secuestrado es un delito y no está permitido ninguno. Ese, que es un delito continuado, podrá ser reprimido, si es que el Ejército considera ir a la brava a rescatarlo, o si no, lo que se ha hecho en otros casos con entregas voluntarias que establecen unos mecanismos y protocolos para que suelten con seguridad al secuestrado.

¿Cuáles son los demás compromisos del Eln?

No atentar contra ninguna infraestructura del país incluidos naturalmente los oleoductos, durante este cese del fuego. Tercero, no sembrar minas antipersonales que de una u otra manera puedan afectar a la población civil en ámbitos urbanos, en caminos veredales...

¿Pero que puedan afectar a los soldados del Ejército, sí?

El compromiso fue en cuanto a lo civil, fundamentalmente. Y cuarto, no reclutar menores por debajo de las normas del Derecho Internacional Humanitario.

Diez y seis años… ¿Y del lado del Gobierno cuáles son los compromisos?

De aquí al 31 de diciembre fortalecer y reforzar la legislación que regula lo que se conoce como alertas tempranas, un sistema previsto para proteger a los líderes civiles y sociales. Es un tema en el que insisten mucho en la mesa. Se les ha dicho que el más preocupado es el Gobierno, que hay toda una batería institucional combatiendo eso, pero que si se puede reforzar esa protección, así lo haremos.

¿Segundo compromiso del Gobierno?

Hacer un programa de carácter humanitario con relación a la población carcelaria de militantes del Eln.

¿Cuántos son?

Se calcula que unos 450 reclusos. Se examinará cuál es su situación de salud mediante un censo. Cómo están, quiénes necesitan un tratamiento especial, quiénes tienen enfermedades terminales, quiénes están alejados de sus núcleos familiares para reubicarlos más cerca de sus familias, y cuál es la seguridad alterna que tienen en los recintos mismos para que no pase lo de la semana pasada, una reyerta a machete en una cárcel entre el Eln y paramilitares con algún muerto.

¿Esos no son derechos para toda la población carcelaria? ¿Se necesita ser del Eln para recibir una atención humanitaria del Estado en una cárcel?

Hay políticas carcelarias en marcha para producir un mejoramiento genérico de los presos. Pero en este caso, tal y como ocurrió en España, ayudó mucho a las negociaciones positivas entre Eta y el Estado español, mejorar humanitariamente a sus reclusos. Algo parecido hemos convenido en este caso.

Siga usted con los compromisos del Gobierno…

Me faltan dos. Hay una ley recientemente aprobada, la de amnistía e indulto para las Farc. Esa ley tiene un último capítulo aplicable a todo el mundo. Se rebajan y se despenalizan sobre todo ciertos tipos penales asociados a la protesta social. El compromiso es velar para que eso tenga una debida y pronta aplicación. Y por último, vamos a aprovechar que ya se libera el cuello de botella que era la renuencia del Eln al secuestro, para dar inicio a la consulta popular ciudadana prevista en la agenda que se firmó con el Eln, comenzando con unas audiencias en Quito.

¿En palabras más francas, el Ejército frente al Eln será reactivo y no activo?

No. Quedó explícitamente consignada la frase: “No hay ningún territorio vedado en Colombia para que el Ejército cumpla con sus obligaciones constitucionales y legales”.

El Eln convive en ciertos territorios con toda clase de delincuencia. ¿Cómo van a distinguir?

En esas especies de calderas del diablo que hay en sitios como Catatumbo y Chocó, donde hay ‘Pelusos’, Epl, contrabandistas, droga, ‘bacrimes’, el Ejército tiene que estar copando los espacios que han dejado las Farc para combatir todo tipo de criminalidad. Por eso el Ejército tiene que tener plena movilidad y soberanía. Repito: este no es un remedo del Caguán.

Precisamente. Pero en esas ‘calderas del diablo’ hay sociedad de los ‘elenos’ con muchas actividades delictivas…

Para eso se previeron unos veedores de Naciones Unidas. Mediante los protocolos, se verá cómo se van a minimizar los riesgos que puedan atentar contra el cese del fuego.

¿Habrá que pedirles permiso a las Naciones Unidas para que el Ejército actúe?

No. El Ejército actúa. Pero para evitar esos rollos y encontrones, los protocolos velarán por unos mecanismos de información mutua con Eln, para identificar que se está combatiendo otros tipos de criminalidad. Eso funcionó bien en la primera fase del cese del fuego con las Farc.

Tan es cuestionable que eso haya salido bien, que se disparó el cultivo de coca en Colombia. El Ejército se puso más a la defensiva que a la ofensiva para no entrar a territorios donde pudiera haber encontrones con las Farc.

Esto está mirado, más que en términos de cultivos, en lo siguiente: si a partir del 1.° de octubre llega a haber un encontronazo entre un frente del Eln y otro del Ejército, y como consecuencia hay diez muertos de un lado o de otro, ese momento hace estallar en mil pedazos el cese del fuego. Los protocolos y la coordinación con los veedores de la ONU evitarán esos incidentes, el mayor riesgo de este cese del fuego, sobre todo en esos territorios que tienen tales índices de criminalidad. No es cuidar o no cultivos. Es una cosa de cuatro meses para evitar que haya incidentes.

Estamos apostándole a crear una confianza entre el Eln y las Fuerzas Militares para diseñar cosas más audaces en un proceso de negociación

Hay que tener ilusión de que este cese del fuego temporal se convierta en definitivo e irreversible. ¿No hay un poco de ingenuidad, sin embargo, en hacer ese pacto con un grupo del que no hemos escuchado compromiso de desmovilizarse?

No estamos apostándole a ninguna ingenuidad. Pero tampoco a que no se haga nada y siga un ‘statu quo’ de muertos y matanzas. Estamos apostándole a crear una confianza entre el Eln y las Fuerzas Militares para diseñar cosas más audaces en un proceso de negociación.

¿El Eln que está en Quito representa al Eln que está en combate en Colombia?

Se ha pedido insistentemente que haya un representante del frente de guerra del Chocó. Pero además habrá un espacio de tres semanas para que quienes negociaron este acuerdo vayan a los frentes de guerra, a hacer una especie de pedagogía para explicarles qué se firmó en Quito, por qué, y qué pueden hacer o no. Eso, para que se vaya compenetrando todo el Eln. El secretariado de las Farc daba una orden y eso se cumplía para abajo a rajatabla. Aquí no son tan sencillas las cosas. Es más bien una federación de frentes y hay que tener confianza en que cada vez va a ser más representativos del Eln quienes negocian, que quienes están combatiendo.

Es otro punto preocupante. ¿Qué tanto los que están negociando en Quito se pueden comprometer con una organización que tiene un mando horizontal, como en una federación?

El cese del fuego que se ha negociado no autoriza, repito, al Eln para delinquir. Y si lo hace le caerá todo el peso de la ley. Es un cese de hostilidades o agresiones entre el Ejército y el Eln o viceversa.

¿El Ejército agrede, o defiende a la población civil?

El Ejército, por ejemplo, puede en el periodo del cese del fuego no hacer ciertas operaciones que en otro momento se harían planeadas. Bombardeos a campamentos del Eln, por ejemplo. Esa no es una agresión, hace parte del trabajo militar normal, pero son hostilidades militares. De parte y parte se darán una tregua de cuatro meses para no hacerlas.

Por último, quedó la sensación de que parte de los acuerdos con las Farc quedaron chuecos porque se corrió mucho detrás del Nobel. ¿Aquí no estaremos bajo el mismo riesgo por haber corrido en pos del Papa?

Aquí no se cuadró eso en función de la visita del Papa. Venimos hablándolo con el Eln hace dos meses. Pero es evidente que la visita del Papa ayudó, en el buen sentido de la palabra. El Eln era muy renuente a hacer absolutamente algo. Al Eln se le dijo lo siguiente: al Papa se le puede recibir de dos maneras. Una, que haga una mera alusión a la paz de Colombia, como lo hizo en Cuba cuando estaban en marcha las conversaciones con las Farc, pero otra cosa más interesante era decirle que aquí hay un proceso en marcha incipiente, pero comenzando por fin con la última guerrilla que existe en Colombia. Un primer paso para desescalar la guerra. El sentido de este cese del fuego no es apagar los fusiles, sino que tiene ante todo una marca humanitaria. Y resultó muy interesante que fuera concomitante con la visita del Papa.

Son dudas que surgen…

La mayoría de las preguntas aluden a objeciones que pueda haber con respecto al cese del fuego. Pero yo quiero resaltar lo positivo. Es la primera vez, desde que se fundó el Eln, que se firma algún papel con el Gobierno colombiano. Es empezar a descongelar unos icebergs de desconfianza inmensos que hay. Si esta negociación quisiéramos llevarla a buen puerto, hay que comenzar por crear confianza entre las partes y eso se va a intentar con este cese del fuego temporal que puede ser prorrogable.

Le deseo toda la suerte del mundo, porque fui testigo directo del intento de Maguncia, y allí también hubo acuerdos, de los que después se escurrieron.

Esta negociación con el Eln, con sus inmensas dificultades, demuestra lo acertada de la frase de García Márquez que citó el Papa en su visita: “Es mucho más difícil acabar las guerras que comenzarlas”.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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