Proceso de Paz

‘Farc no han cumplido en tema de drogas’: embajador de Estados Unidos

Kevin Whitaker dijo que ese grupo permanecerá en la lista de su país de organizaciones terroristas.

Kevin Whitaker, embajador de Estados Unidos

El embajador Kevin Whitaker destacó la labor de Colombia en la lucha antinarcóticos.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

24 de septiembre 2017 , 12:54 a.m.

Para el gobierno de los Estados Unidos las Farc simplemente “no han cumplido el acuerdo de paz” en lo que tiene que ver con el tema del narcotráfico y eso conllevará a que sigan en la lista de organizaciones terroristas hasta que demuestren con “hechos” su compromiso.

La afirmación categórica fue hecha por el embajador de la Casa Blanca en Bogotá, Kevin Whitaker, quien precisó que las Farc tienen la obligación de suministrar información sobre las redes del narcotráfico con las que negociaban, como se estableció en el acuerdo de La Habana.

Además, reveló que las autoridades estadounidenses investigan varios casos en los que las Farc han certificado como miembros de esa organización a criminales del narcotráfico, hecho que consideró violatorio de la ley de su país, por lo cual pedirán en extradición a los responsables de dicha conducta, sea quien sea.

¿Cuál es la mayor preocupación de EE. UU. con Colombia a propósito del tema de las drogas?

La decisión de mi gobierno de no citar a Colombia como un país fallido demostrablemente en sus obligaciones contra el narcotráfico, pero sí incluir una preocupación por la situación actual, está muy en la agenda. Estamos muy preocupados por la situación con la coca. Necesitamos más acción, más contundencia. Estoy completamente seguro de que los colombianos están listos, prestos, disponibles para enfrentar este problema actual. Yo no tengo duda alguna de eso y es muy importante subrayar que el presidente Juan Manuel Santos ha probado que es un aliado efectivo y comprometido durante toda su carrera con esta lucha, por décadas, y que además es amigo de Estados Unidos, y reconocemos eso plenamente. Lo que falta ahora es trabajar conjuntamente para enfrentar eso y tenemos toda la voluntad para hacerlo.

El presidente Donald Trump habló de descertificación, ¿llegaremos allá?

Yo tengo toda la convicción de que el año entrante, en los meses que vienen, vamos a ver resultados contundentes y se trata de eso. La cantidad de coca es el punto, porque, como siempre digo, es aritmética: más coca, más cocaína; más cocaína, más problemas de seguridad y salud pública en los dos países. Además, eso es más billete sucio acá en Colombia. Eso está claro. Pero hay otros elementos en los que Colombia ha demostrado resultados inéditos, realmente muy impresionantes, entonces tenemos que enfrentar el problema en todos los niveles.

¿A Estados Unidos le interesa comprender lo que está pasando o solo pide reducir las hectáreas de cultivo como sea?

Usted tiene toda la razón. Estamos interesados en ver el problema desde las raíces y de eso se trata, de darle a esta gente ya involucrada en la economía cocalera una manera digna, lícita, para ganarse la vida. He estado en muchos de esos lugares, he hablado con esa gente y la gran mayoría tiene toda la voluntad de cambiarse, pero necesitan las condiciones, y esa es la tarea de todos nosotros. Y estamos involucrados en eso.

El gobierno del presidente Santos tiene dos frentes de combate contra esos cultivos: la erradicación forzada y la sustitución. ¿Washington tiene algún reparo a esa estrategia?


En la erradicación forzada las fuerzas de seguridad van a cumplir con su meta y yo creo que no hay duda acerca de eso. En lo del programa voluntario, obviamente hay cosas muy complejas, porque se trata de hablar directamente a esa gente para explicarle lo que es el trato: que se van a ofrecer oportunidades, que el Estado va a dar una ayuda financiera para mantenerse mientras se erradica, pero es un sistema también que involucra directamente a las Farc y ahí tenemos observaciones. Ni yo ni esta embajada de los Estados Unidos nos podemos involucrar con las Farc, porque son una organización de terrorismo internacional, así llamada por mi gobierno. Una de las organizaciones más grandes en el mundo del narcotráfico, también reseñada así por mi gobierno. Hacer algo que les da beneficios a las Farc para nosotros los norteamericanos es una violación de la ley federal estadounidense y no vamos a hacer eso. Entonces, lo que hemos dicho es: nos enfocaremos donde podemos ayudar más. Lo que estamos diciendo es que a nosotros se nos dificulta trabajar en eso por la conexión con las Farc. Mejor que estemos al otro lado. Es importante subrayar que el Gobierno, a través del ministro para el Posconflicto, Rafael Pardo, ha decidido trabajar conjuntamente con las Farc en eso. Es una decisión soberana del Gobierno de Colombia, la que respetamos plenamente. Es la obligación de las Farc cumplir, y en eso hay muchos problemas.

¿Cuáles problemas?

Las Farc no han cumplido, a mi juicio, con sus obligaciones basadas en el acuerdo. ¿Qué dice el acuerdo? Dice que las Farc necesitan dar la información acerca del narcotráfico para que haya investigaciones y darle paso a todo eso que es el seguimiento judicial, cosa que no ha ocurrido. Y las Farc, a nuestro juicio, están cometiendo un error mayor en dos sentidos. Primero, es una obligación legal que tienen. El acuerdo está claro, más claro no se puede hacer. ¿Cuál es el principal problema político de las Farc? Que no hay confianza del pueblo en ellas. Y eso de no cumplir con las normas, particularmente del narcotráfico, simplemente subraya la impresión de que las Farc realmente no quieren involucrarse en la institucionalidad democrática de Colombia. Cosa que obviamente todos buscamos.

¿Las Farc no están sembrando ni incentivando la siembra de hoja de coca? Sí, yo creo que sí

¿Por qué dice de manera tan categórica que las Farc no han cumplido?

Eso viene del Gobierno de Colombia y de varios contactos que tenemos en esto. Además, eso se puede ver con los ojos. Yo he estado en Tumaco, en Antioquia, en Meta, en varios lugares simplemente hablando con la gente y sabemos lo que las Farc están haciendo. Hay varios elementos. ¿Las Farc no están sembrando ni incentivando la siembra de hoja de coca? Sí, yo creo que sí. Darle una oportunidad a la gente para una vida lícita y digna es esencial, pero obviamente para socavar las acciones criminales involucradas en eso uno necesita tener la información, hacer las investigaciones y traer los criminales a la justicia, los que han violado la ley de Colombia. Las Farc en el acuerdo se han comprometido a cooperar con el Gobierno colombiano, cosa que no está ocurriendo. Y les ofrezco acá, en la medida en que esté conforme el Gobierno de Colombia, que estamos listos para hablar con las Farc acerca de la información que tienen sobre criminalidad, para desmantelar y desmoronar lo que eran las estructuras criminales.

¿Usted no cree en el compromiso de las Farc?

Lo que estoy diciendo es que ellos tienen un compromiso para cooperar, cosa que a mi juicio no está ocurriendo. Esa es nuestra conclusión de ahora mismo (mira su reloj y cita la fecha: 19 de septiembre). Tienen una posibilidad de hacerlo. Realmente la obligación no es con nosotros, es con el Gobierno de Colombia. Mi punto es: a medida que quieran cooperar y cumplan con el Gobierno colombiano y nosotros podamos ayudar a Colombia en ese esfuerzo, estamos listos para hacerlo.

Otro elemento es cómo se sale de estas listas (de terroristas). Voy a entrar en algo que ha ocurrido: hay gente que dice que las Farc han firmado el acuerdo de paz y que solo por eso deben salir de la lista de terrorismo y de la de narcotráfico, que esto debe hacerse de inmediato. Eso no es cosa de una firma, es cosa de hechos. Ellos llegaron a la lista por hechos y van a salir de la misma por hechos.

¿O sea que la permanencia en esas listas depende de si hay hechos nuevos por parte de las Farc?


Mire, es algo que revisamos a cada rato, anualmente, pero de nuevo, está basado en lo que está pasando, en los hechos.

¿Pero en cambio sí cree en la voluntad de los campesinos de salirse del negocio de la droga?

No hay la menor duda en mi mente de eso. Ellos quieren salir de eso. Es una problemática por estar en la violencia, desmorona la familia, crea un sistema de la sociedad y de la cultura que no es consistente con lo que son los campesinos colombianos, son cautivos de las organizaciones ilegales. Esa gente quiere salir de eso y no hay duda de que con las oportunidades quieren hacerlo. Le cuento algo, si me permite. El Gobierno se ha enfocado mucho en Tumaco, Nariño, cosa que es muy lógica a mi manera de ver, pues hay mucho cultivo. Entonces, obviamente se necesita estar ahí, pues hay muchas necesidades. Falta infraestructura. El Gobierno ha tenido sus problemas extendiéndose en esas regiones. Entonces, pensamos un poco acerca de que, tal vez, podemos tratar algo innovador, buscamos un lugar donde hay más infraestructura, donde hay una posibilidad de extenderse, donde ha habido la presencia de nosotros, de Estados Unidos a través de Usaid por un buen rato, donde hay liderazgo de las fuerzas de seguridad y donde hay un elemento de estrategia. Hemos podido, con el Gobierno Nacional, el gobierno de Antioquia y las fuerzas de seguridad, implementar algo muy innovador en tres municipalidades en el norte de ese departamento: Cáceres, Ituango y Tarazá. Estaremos ahí implementando proyectos y lo más interesante de eso es que hemos podido involucrar a Proantioquia, el grupo de empresarios de esta parte del país. Y todo eso vamos a hacer. Empujamos. Y si necesitamos un plan B, un plan C, también. Hagamos lo necesario para sacar los resultados.

¿En todo caso su gobierno va a insistir en la extradición como herramienta contra el crimen de la droga?

Sí, es cierto lo que usted dice. Tenemos que analizar un poco el problema. Primero, el acuerdo (de paz) dice que no se va a extraditar a gente involucrada en crímenes políticos ocurridos antes de la firma de ese acuerdo y que (el narcotráfico) no sea para beneficio propio. En el caso particular, el argumento mío es que tuvimos información indicando que hubo casos para beneficio propio. Ahora bien, varios puntos. Uno, la lista (de beneficiarios del acuerdo de paz) es de suma importancia, porque estamos hablando de una lista que tiene mucha contundencia y que va a dar beneficios mayores a la gente. Se necesita cerrar la lista –entiendo yo que esta ya está cerrada– y debe haber una idea clara, rigurosa, bien aplicada, de cómo entrar en la lista, cómo se hace, y también una manera clara y rigurosa de salir de la lista si la información indica que la persona no es de las Farc. En eso estoy haciendo referencia a que estamos investigando ahora mismo varios casos, de gente que está tratando, de una manera fraudulenta, de ser incluida en la lista, aunque no debe estar ahí. Y en la medida en que hay gente que está conspirando para meter una persona sujeta a la restricción, de una manera fraudulenta, corrupta, en la lista, eso es una violación de la ley estadounidense. Estamos investigando varios casos y mi aspiración es que emitimos una orden de captura basada en un pedido de extradición para esta gente.

Tenemos la mejor relación de extradición en la historia del mundo con Colombia

¿Inclusive si son de la cúpula de las Farc, que son quienes enviaron la lista?

Bueno, no voy a entrar en eso. El que viola la ley está sujeto a la extradición. En este caso eso sería una violación posacuerdo. Ahora bien, están los pedidos del pasado, porque ha habido una cantidad de pedidos de extradición de miembros de las Farc, basados en información de antes. La justicia es implacable. Vamos a buscar esa gente y vamos a pedir la extradición de ellos. La extradición es de dos partes, hay una parte que pide y hay otra parte que responde. En este caso particular, si pedimos nosotros y el Gobierno de Colombia dice que no, es su derecho soberano. Lo respetamos plenamente. Tenemos la mejor relación de extradición en la historia del mundo con Colombia. Valoramos eso mucho, pero es la naturaleza de la justicia, es implacable.

¿Insistirá Estados Unidos en retomar la aspersión aérea con glifosato?

No, es una decisión soberana de Colombia terminar con la aspersión aérea. La respetamos plenamente.

Dos cosas: terminar la aspersión fue uno, pero solamente uno, de los factores en el auge nuevo de la coca. Otros factores han sido la protesta social, impidiendo erradicación manual; migración de coca a áreas donde no se puede fumigar (franja con Ecuador, reservas indígenas, parques nacionales), y, muy importante, el incentivo perverso del acuerdo (de paz) emitido en forma de borrador en junio de 2014, que indicó que las familias cocaleras recibirían ayuda del Estado. Y es más, las Farc activamente insistieron en que las familias en sus áreas sembraran. Segundo. Es que no hay una medida mejor que el glifosato. Eso lo hemos estudiado por 40 años.

¿Van a seguir ayudando a la Fiscalía para recuperar bienes de las Farc?

Sin duda alguna, y francamente me encuentro muy decepcionado con los resultados que hemos podido lograr. Yo estoy seguro de que hay más plata en eso. Tomemos un ejemplo: las Farc dicen que tienen lo que dijeron y montan esta ceremonia en la plaza de Bolívar, ¿quién pagó por eso? Eso fue una producción multimillonaria, entonces si son realmente tan pobres, como dicen, cómo se puede respaldar eso. Necesitamos hacer más y como digo, estoy decepcionado en nuestro actuar, necesitamos hacer más.

¿Viene alguna especie de cooperación específica en este campo?

A mi juicio, ese es el problema, el dinero que está adentro de los sistemas financieros internacionales tarde o temprano tendrá que caernos encima, no tengo duda de eso. Mi teoría es que no está ahí, que está en otro lado.

¿Dónde puede estar?

Bueno, en caletas, puede estar. Las Farc, en su mayoría, si entiendo bien, son campesinos y excampesinos, entonces ustedes colombianos, si un campesino gana un billón de pesos, ¿qué lo hace? Compra vacas, hatos, frigoríficos. Mi teoría es que tienen muchas propiedades.

¿Para Estados Unidos, las Farc son un cartel de droga?

Han cambiado en su actuar en algunos lugares. Hablaba yo de Antioquia. En esos lugares que mencionaba no están fomentando la siembra de coca, no están recolectando la hoja de coca, no están en el negocio, ese no es buen negocio, hay que reconocer eso. Pero necesitan hacer más. Bueno, yo saqué el ejemplo de las investigaciones; tienen información, tienen números telefónicos, saben con quién hablaban para hacer el transporte, saben con quién necesitan tratar para sacar la gasolina. Necesitamos esa información para tumbar esas organizaciones, y de nuevo, yo creo que tienen esa responsabilidad legal con el acuerdo de paz, es su obligación, porque, además, ¿qué van a concluir los colombianos? Que las Farc son las de siempre. Dicen que salieron de la vida ilegal, pero no están cumpliendo. Si realmente buscan una vida lícita, en las instituciones de la democracia colombiana van a tener que cambiar esta visión. Yo espero que ellos tomen esta oportunidad.

¿La ayuda de Estados Unidos en la lucha contra la corrupción será más fuerte?

Muy buena pregunta. La respuesta es sí, por supuesto. Mire, hemos tenido una relación de las mejores en el mundo con la justicia de Colombia. El actual Fiscal General es una persona que yo estimo personalmente mucho y lo estimamos nosotros como gobierno, también, por su compromiso, por su dedicación. Hay dos casos particulares a mi juicio: uno es el de (Gustavo) Moreno, eso es un caso de Colombia y nosotros ayudamos con nuestro granito de arena. Eso fue una investigación de la Fiscalía y en un momento clave tuvimos la posibilidad de dar una ayudita con información muy importante. Buscaremos esas oportunidades en el futuro, obviamente. El otro caso grande es Odebrecht, y como todos sabemos, esto fue algo que se desarrolló, se investigó a través del Departamento de Justicia en Estados Unidos. Dimos información a varios países, porque involucra a muchos países, pero yo le puedo decir que el seguimiento legal, judicial por parte de Colombia ha sido lo mejor del mundo, por mucho y eso indica la dedicación de la Fiscalía General de Colombia.

¿Cómo analiza su gobierno el tema de las ‘bacrim’ en el negocio de las drogas?

Sí, obvio que ha habido organizaciones grandes, eficaces y violentas que han estado involucradas en lo que es la criminalidad, particularmente narcotráfico y minería ilegal. La situación es más y más y más compleja. ¿Qué quiero decir con eso? Bueno, si vamos a hace 30 años, hubo varios carteles y se les golpeó fuertemente por acción del Gobierno de Colombia con nuestro granito de arena a esos dos grandes carteles, que ya no existen. Pero hubo sucesores, gente que llegó a llenar este espacio. Después los paramilitares, después las ‘bacrim’, después las Farc se involucraron mucho tras la caída del cartel de Medellín y el cartel de los Rodríguez Orejuela, pero ese momento de carteles muy grandes yo creo que ha pasado, hay muchos pequeños y hay que enfocarse en esos. A raíz de esto es que necesitamos tener la capacidad como gobierno, y de nuevo cuando hablo de nosotros hablo de Colombia y Estados Unidos, amigos y aliados, de ayudar con una vida digna y lícita para la gente, y presencia del Estado. Es muy fácil decir eso en una oficina en Bogotá, pero efectuarlo en el campo es muy difícil. A mi juicio, es la clave de todo eso; es caro, difícil, pero sí se puede. Las vías terciarias son un golpe para los ilegales.

No hay país en la región que tenga más credibilidad en Washington que Colombia

¿Qué espera Washington que haga Colombia frente a Venezuela?

Bueno, necesitamos una solución regional a eso. Lo que buscamos es claro: el regreso de la democracia a Venezuela para que la gente pueda andar mejorando su vida. La situación es grave. Obviamente la de la democracia, pero la situación económica también y las dos cosas están interconectadas. Colombia ha sido inteligente, preciso, primero en analizar la situación y, segundo, en formular respuestas para ayudar a cambiar. A lo mejor tendremos una discusión adentro de Venezuela, cosa que Colombia ha fomentado. Sí, Colombia tiene la gran frontera, pero más importante creo es la credibilidad, la calidad de la diplomacia colombiana que tiene la capacidad de hablar con todos, de formular respuestas, de hacer sugerencias, de hablar directamente con nosotros. No hay país en la región que tenga más credibilidad en Washington que Colombia. Obvio. Entonces estamos viendo a Bogotá como una clave de todo eso. Pero no es la responsabilidad solo de Colombia, necesitamos todos cooperar.

A usted le tocó una cara con el presidente Obama, que le dio un fuerte impulso al proceso de paz, y ahora remata su trabajo con el presidente Trump, que no ve muy bien lo que ha pasado con las Farc. ¿Cómo maneja usted eso?

Utilizaré una expresión colombiana: Sí, pero no. Es un poco difícil, complicado. El gobierno mío ha dicho que respaldamos este proceso. Pero esto de la conexión entre las economías ilícitas, incluyendo la coca, y la habilidad de tener éxito con la paz está completamente involucrado. Cuando decimos que necesitamos ver más acciones, estamos al lado para hacer eso, es otra manera de decir que queremos ayudar a eso para que eso sea exitoso.

EDULFO PEÑA
Editor Político

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