Proceso de Paz

El cristo negro de Bojayá, a la espera de su reubicación

La escultura entregada por las Farc, como símbolo de reparación, se encuentra en una iglesia vacía.

El cristo negro de Bojayá, a la espera de su reubicación

La pretensión de las Farc era que ese cristo remplazara al mutilado por la explosión.

Foto:

Sergio Jaramillo / Reuters

03 de mayo 2018 , 08:28 p.m.

El 29 de septiembre de 2016, Iván Márquez, el entonces jefe negociador de las Farc en La Habana, presentó excusas públicas a las víctimas en el municipio de Bojayá por lo ocurrido el 2 de mayo de 2002, cuando, en medio de enfrentamientos entre guerrilla y paramilitares por el control del corregimiento de Bellavista, un cilindro bomba lanzado por las Farc impactó contra la iglesia del pueblo y mató a 79 personas, 48 de ellas menores de edad.

Como símbolo del compromiso de la guerrilla con la reparación de las víctimas, Márquez entregó a la población la escultura de un cristo negro tallada por el cubano Enrique Angulo. La pretensión de las Farc era que ese cristo remplazara al mutilado por la explosión.

Sin embargo, los habitantes de Bojayá, en un acto de autonomía, recibieron el cristo cubano y lo ubicaron provisionalmente en la pequeña parroquia en el corregimiento de La Loma, situado a 40 minutos en lancha, aguas abajo del río Atrato.

Leyner Palacios, sobreviviente y familiar de 38 de los muertos por la explosión que ocurrió en el 2002, señaló que “el cristo no llegó por una petición; la gente no dijo: ‘Vea, nosotros queremos un cristo, tráiganlo’. Las Farc en su intención de reparar lo donaron a Bojayá, pero no consultaron con ninguna de las comunidades si querían ese cristo”.

A pesar de no ser consultados, los habitantes de la población chocoana recibieron la escultura cubana porque las Farc, en su momento, “manifestaron que es el símbolo del compromiso para reparar a las víctimas”, aseguró Palacios.

Por la misma razón, los ribereños decidieron ubicar de forma definitiva el cristo traído desde la isla caribeña en el lugar donde funcionaba la antigua sede de la Caja Agraria en la vieja Bellavista. Y no como estaba previsto, en la iglesia principal del pueblo, sustituyendo el cristo original, al que la guerra dejó sin brazos ni piernas.

La vieja Bellavista es el casco urbano que fue destruido durante los enfrentamientos y que el Gobierno ordenó remplazar por uno más moderno —Bellavista la Nueva o Bellavista—, ubicado en la ribera del río Bojayá, uno de los afluentes del Atrato, a cinco horas en lancha bajando desde Quibdó.

La comunidad recuerda que la primera acción violenta de las Farc contra el municipio, incluso antes de la llegada de los paramilitares del bloque Élmer Cárdenas, fue el incendio de la sede de la Caja Agraria. “Como el cristo es un compromiso de iniciar acciones reparadoras, entonces ubíquenlo en el primer punto de las acciones violentas”, recuerda Palacios que fue la solicitud de la comunidad, luego de una consulta con todos los habitantes.

No obstante lo planeado, la escultura de hierro y mármol de más de dos metros de alto se encuentra desde su llegada al Chocó, hace más de año y medio, en la iglesia del corregimiento de La Loma, donde fue entregada por la guerrilla. Un recinto sin puertas y con solo cinco bancos de madera, en donde la imagen religiosa espera oculta tras una cortina azul.

José de la Cruz Vale, representante de las víctimas de Bojayá, manifestó que los habitantes de la zona “no consideran que sea su obligación asumir los costos que conlleva desplazar” la escultura hasta la vieja Bellavista.

Agrega que aunque solicitaron a entidades del Estado ayuda para trasladar el cristo negro, no han tenido respuesta.

Mientras los problemas logísticos se solucionan, la escultura, símbolo del compromiso del hoy partido Farc con las víctimas de Bojayá, seguirá esperando ser reubicado.

Alistan documento para la JEP

Las víctimas esperan que la promesa de reparación de la Farc se haga realidad con la puesta en marcha del acuerdo de paz y, en especial, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Para ello, los ribereños se encuentra trabajando en un documento que presentarán a la justicia especial, en donde se especificarán las acciones restaurativas que esperan luego de que se resuelva la situación de las personas condenadas por los hechos ocurridos en su territorio.

La reconciliación ya comenzó

A pesar de los problemas con la implementación de la paz, la reconciliación ya comenzó en el municipio de Bojayá. Las comunidades de indígenas emberas y afrodescendientes de Charco Gallo y La Loma, con ayuda financiera y logística de la ONG Acdivoca, comenzaron la implementación de procesos productivos —como la siembra de plátano hartón y cacao— y talleres que buscan evidenciar problemas de discriminación y segregación como consecuencia de la guerra. Con estos proyectos se aspira a que la comunidad vuelva a unirse a través del diálogo y el trabajo conjunto.

Para Eliodoro Machado, representante legal de Alameda, una de las organizaciones que lideran los procesos de reconstrucción social, los proyectos productivos no se tratan solo de ser más competitivos en el mercado, sino de lograr una verdadera reconciliación en la comunidad, mejorando el nivel de vida las personas. “Buscamos una solución estructural de las causas del conflicto, una que dé resultados y permanezca en el tiempo”.

JUAN PABLO PARRA
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO
* Este trabajo fue posible gracias a la apoyo de Acdivoca

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA