Proceso de Paz

‘Ya podemos trabajar la tierra sin miedo’, dicen en El Orejón

El desminado y los proyectos que se ejecutaron transformaron la vereda en dos años.

Vereda Orejón

Los habitantes de Orejón han sido beneficiados con el proceso de paz con las Farc.

Foto:

Cortesía Cancillería

14 de mayo 2017 , 12:15 a.m.

Hasta hace dos años, la vereda El Orejón, ubicada a más de tres horas por trocha de Briceño (Antioquia), parecía una zona sin mucho futuro. Era más grande la incertidumbre que la esperanza. Casi que se dedicaban a sobrevivir.

Pero en abril del 2015, cuando se anunció en La Habana el acuerdo entre el Gobierno y las Farc para realizar un proceso de desminado en esa vereda, las cosas empezaron a cambiar.

Era un sector que, como bien lo dijo el propio jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, tenía más minas antipersonas que habitantes.

De la mano con los equipos de desminado también llegó la inversión social, que para este caso fue más allá de construir una escuela o arreglar un polideportivo. Y la encargada de ejecutar fue la Cancillería a través de su Plan Fronteras Para la Prosperidad.

Por primera vez, esta cartera, encabezada por la ministra de Exteriores, María Ángela Holguín, iniciaba un trabajo en un área que no es de frontera, pero precisamente eso fue lo que se aprovechó, su conocimiento en programas similares a lo largo y ancho de la línea fronteriza del país en proyectos para ayudar a la comunidad.

Sin embargo, su llegada no fue fácil. La gente, por el temor de años de violencia –propiciada por el frente 36 de las Farc y las Auc– y de incumplimientos por parte del Gobierno, no tenía confianza. No en vano fueron 44 artefactos explosivos destruidos en escasos 18.000 metros de esta zona.

Pero tras una serie de reuniones y de concertaciones con la comunidad comenzaron a definirse los proyectos más urgentes para la región, pues otras cuatro veredas también llegaron a pedir ayuda. Inicialmente se identificaron 8 proyectos, los cuales se validaron con los respectivos ministerios para analizar su viabilidad.

Y fue así como se comenzó con el programa Deporte y Convivencia en Paz, que incluso les permitió a 16 menores del sector viajar a Alemania.

Nos han hecho cosas muy buenas, dudamos del Gobierno, pero están llegando obras

Enseguida vinieron otros proyectos que la comunidad estaba pidiendo. Uno de ellos fue la construcción del puente sobre la quebrada Pescado, el cual puso fin al riesgo que afrontaban los habitantes de varias veredas cada vez que salían al pueblo. Cuando el riachuelo se crecía, el paso era imposible y algunos tenían que aventurarse a pasar sobre un tronco, arriesgando sus vidas y las cargas que llevaban con ellos.

Pero también se construyó una moderna escuela, se hizo una biblioteca para la vereda, se estableció un programa de huertas familiares para garantizar la seguridad alimentaria y se instaló un kiosco Vive Digital, por parte del Ministerio de las TIC, lo que hoy les permite a los moradores de ese sector de Briceño tener acceso a internet.

La Cancillería también logró que la telemedicina les llegara y que se diera atención primaria en salud a los habitantes de las veredas cercanas. Además se instaló una planta para potabilizar el agua, entre otros beneficios que tuvo la comunidad, la primera en avanzar en el programa de desminado después de la consecución del acuerdo para el fin del conflicto con la guerrilla de las Farc.

En total son 17 proyectos para toda la zona, que tienen un costo de 22.339 millones de pesos, de los cuales 9.102 millones ya están ejecutados o en ejecución.

Por eso, este lunes, cuando está previsto que el presidente Juan Manuel Santos llegue a la vereda Orejón, en Antioquia, para suscribir un acuerdo de sustitución de cultivos ilícitos, algo que todavía abunda en la región, encontrará unas veredas muy diferentes a las que había hace dos años. Esas vetustas casas desperdigadas por la zona, donde los campesinos que habitan la región tenían miedo a salir por la minas, serán cosa del pasado.

Verá una vereda totalmente remozada, con gente que quiere invertir en su tierra, que quiere quedarse, que tiene confianza en el Gobierno. No en vano, el de Orejón es un proyecto piloto de inversión social en el posconflicto que se puede replicar en diferentes partes del país.

Futuro de los niños

Muchos de los niños del lugar hasta el 2015 no tenían mayores expectativas que las de recoger coca; pero ahora están hablando de conseguir una beca, pues quieren irse a estudiar en el exterior.

Bernardo Peláez, líder comunal de Orejón, recordó que esa vereda “en un momento fue una tierra abandonada por el Estado, un lugar de dolor y lágrimas”; sin embargo, cree que ahora la vida les cambió.

“Tuvimos una vida de marginalidad y pobreza, pero hoy vemos un horizonte lleno de esperanza, una posibilidad de prosperidad y un deseo de toda la comunidad de vivir en paz”, dijo.

Contó que en esa vereda han visto morir campesinos, niños, soldados y guerrilleros, pero que ahora “se puede trabajar la tierra sin miedo”.

Hernán Moreno, otro campesino del lugar, dijo que en los dos últimos años el sector “ha cambiado mucho para mejorar”.

Destacó el desminado y la vía de acceso, que calificó de “muy importante”.

“Nos han hecho cosas muy buenas, dudamos del Gobierno, pero están llegando obras”, agregó.

Y Fabio Muñoz, quien resaltó las obras ejecutadas, dijo: “Todavía nos falta mucho, pero es muy buen inicio”.

POLÍTICA

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