Proceso de Paz

Las estrategias en la puja del 'Sí' y del 'No'

Un examen a 111 discursos, destaca que Santos no ha centrado su gobierno solo en defender el 'Sí'.

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Mientras los del 'Sí' pregonan la reconciliación y el resarcimiento de las víctimas, los del 'No' rechazan el comunismo.

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ARCHIVO EL TIEMPO

30 de septiembre 2016 , 11:14 p.m.

El primer ministro y escritor británico Benjamin Disraeli, del siglo XIX, aseguraba que existen tres tipos de mentiras: las mentiras, las grandes mentiras y la estadística. Aparte de la aguda afirmación, los colombianos hemos tenido la posibilidad de conocer no solo los resultados de las encuestas sobre la intención de voto sino enriquecerse con los debates en torno al ‘Sí’ y al ‘No’. En general, las encuestadoras ofrecen tres realidades: los convencidos del ‘Sí’, los creyentes del ‘No’ y los indecisos.

¿Qué pasa si aplicamos la estadística textual a los discursos de algunos líderes políticos y de las Farc sobre el plebiscito?

Un análisis lexicométrico que recoge 111 discursos, desde la firma del cese del fuego bilateral y definitivo a la fecha, destaca que el presidente Juan Manuel Santos no ha centrado su discurso solo en el ‘Sí’.

(Lea también: Más de 300.000 hombres cuidarán votación de plebiscito por la paz)

En los representantes del ‘No’ como Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Iván Duque y Alejandro Ordóñez predomina el vocabulario de la guerra y del pasado. Marta Lucía Ramírez representa el gran dilema entre justicia y paz. Sergio Fajardo prioriza el discurso de la esperanza. Humberto de la Calle se erige como el negociador por excelencia y las Farc mantienen sus reivindicaciones revolucionarias, mirando al futuro.

Rendición de cuentas Los principales críticos sostienen que el primer mandatario tiene una obsesión personal: la firma de la paz. Los medios ponen su lupa en las frases del Presidente, jurando amor incondicional a su novia Barranquilla y solicitándole a esta miles de votos para el 2 de octubre.¿Qué nos dicen realmente sus discursos? De un total de 111 en el país y en sus giras al exterior, encontramos a un Presidente rindiendo cuentas.

El vocabulario más utilizado no es necesariamente el ‘Sí’, la paz y las víctimas, sino también las áreas de Gobierno que más le preocupan: empleo, ciencia y tecnología, turismo, medioambiente, infraestructura y equidad.
Para los más incrédulos, hay cifras. Durante su periodo se han creado más de tres millones de empleos, 4 millones 600.000 personas, la población de Costa Rica, han salido de la pobreza, la extrema pobreza ha bajado del 15 por ciento al 7 por ciento, en saneamiento 5 millones de colombianos más reciben agua potable y en infraestructura las dobles calzadas se multiplican por todo el país.

(Además: Esto es lo que negociaron el Gobierno y las Farc en Cuba)

La rendición de cuentas se realiza en todo el país. En el Chocó, por ejemplo, se han invertido alrededor de 8 billones de pesos entre la adecuación de colegios, el apoyo a nuevas sedes universitarias, reconstrucción de vías terciarias y la histórica construcción de un acueducto solicitado por la comunidad desde siempre.

Defensores del ‘No’

Los partidarios del ‘No’ se centran en el universo de la guerra: terrorismo, delitos, impunidad, criminales, lesa humanidad, tiranía, reclutamiento y, en el pasado, cuando afirman que en el gobierno de Uribe “había paz en Colombia, se podía salir a las carreteras, se había recuperado la inversión y el Gobierno se reunía con las comunidades cada ocho días”.

El discurso del ‘No’ tiene una fijación con la crisis venezolana y el régimen castrista de Cuba. Uribe insiste en que es necesario “defender a Colombia de la agenda socialista”.

(Vea: 'Si el 'No' pierde sería legitimar la violencia': Alejandro Ordóñez)

Andrés Pastrana habla de la entrega del territorio colombiano a las Farc y de “una burla a la justicia, un simulacro de juicio”.

Duque critica la elegibilidad de quienes han participado en actos de lesa humanidad, como secuestros o masacres.
Para Uribe preocupa que a las Farc, “el mayor cartel de cocaína del mundo”, se les haya “aceptado que el delito del narcotráfico sea conexo con el político”. Infiere que esto las va a salvar de ir a la cárcel y la extradición.

Frente al referendo, Duque considera que el Gobierno, “en una jugada contra los colombianos”, decidió bajar el umbral del plebiscito del 50 por ciento al 13 por ciento, prohibió el voto en blanco y no se permitió el financiamiento público para quienes hicieran campaña del ‘No’.

En el ala moderada de los contradictores, está el discurso de Marta Lucía Ramírez. En ella se refleja el gran dilema de buena parte de los colombianos. Es el discurso basado en la justicia, la búsqueda de los responsables y la desconfianza hacia las Farc. Sobre la polarización recalca: “Lo peor de todo es que también cada uno de nosotros está polarizado. Tenemos una parte que dice ‘Sí’ y otra que dice ‘No’ ”.

Defensores del ‘Sí’

El Gobierno no oculta el dilema de este proceso: ¿dónde trazar la línea entre justicia y paz? Subrayan que esta paz no es perfecta, pero consolida la democracia al darle mayor representación a las zonas afectadas por el conflicto y mayores garantías a la oposición. A su juicio, este proceso no puede calificarse de golpe de Estado puesto que las reformas han sido analizadas por instituciones como el Congreso o la Corte Constitucional.

Sergio Fajardo impulsa el ‘Sí’ con el discurso de la esperanza y la fe: “Tenemos que pasar la página de la violencia, la página de la destrucción y debemos escribir la página de las oportunidades”. Fajardo cree en el valor fundamental de la reconciliación y asegura que los costos de esta negociación son pequeños frente a las oportunidades que surgirán con la refrendación plebiscitaria.

(Además: Víctimas del conflicto, divididas entre el 'Sí' y el 'No')

Humberto de la Calle estima que la esencia del acuerdo es la participación política de la guerrilla. Afirma que no se puede hablar de impunidad por ausencia de prisión. En el acuerdo serán juzgados máximos responsables no solo las Farc sino agentes del Estado y terceros.

Para las Farc, las sanciones irán desde la contribución al desminado, sustitución de cultivos ilícitos, reparación de escuelas y vías. En la dejación de armas, existe un inventario e identificación por Naciones Unidas. Y afirma con énfasis que “el acuerdo se acoge a los estándares del Tratado de Roma y busca impartir justicia”.

Farc: entre la unidad y la esperanza

El discurso de las Farc se basa en el clásico vocabulario revolucionario: lucha, camaradas, revolucionarios, Marquetalia, masas, política, oligarquía, miseria, combate.

Sin embargo salta a la vista un léxico poco usual en una organización armada: reconciliación, salida, ideas, esperanza, paz, hermanos, sueños, sentimiento. Se caracteriza también por el llamado a la unidad de sus miembros.

En sus huestes, la consigna es “unidad del movimiento democrático y popular” y “lucha por la paz con justicia social”.

La declaración de Rodrigo Londoño en Cartagena, el pasado 26 de septiembre, anuncia el nuevo rumbo de esta organización armada: “Podemos proclamar que termina la guerra con las armas y comienza el debate de las ideas”.

MARÍA FERNANDA GONZÁLEZ E*
Especial para EL TIEMPO
*Ph. D. de la Universidad de La Sorbona.
Profesora invitada de la U. Nacional.

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