Proceso de Paz

Indignación por atentado del Eln que costó las vidas de 5 soldados

Autoridades militares aseguran que comando guerrillero que perpetró ataque se esconde en Venezuela.

Ofrecen 140 millones de pesos de recompensa por responsables de atentado contra soldados en CúcutaEl presidente Juan Manuel y el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, repudiaron el hecho. Alias Gonzalo Satélite habría ordenado el ataque.
Soldados heridos tras atentado Eln en Cúcuta

Policía Nacional / EFE

27 de febrero 2018 , 10:51 p.m.

El atentado del Eln que este martes cobró las vidas de cinco soldados en Norte de Santander y dejó a diez más heridos colmó de indignación a diversos sectores de opinión y dejó las negociaciones de paz, de Quito, con esa organización, en un punto crítico.

El presidente Juan Manuel Santos, quien apenas horas antes de esta acción terrorista había reabierto las puertas al diálogo político con el Eln, repudió con vehemencia el “cobarde atentado” y dio instrucciones para “perseguir a los responsables”.

“No hay un solo cabecilla del Eln que esté en Colombia que pueda dormir tranquilo”, replicó el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, para significar que la acción de las Fuerzas Armadas sobre ese grupo se intensificará.

El comandante del Ejército Nacional, general Ricardo Gómez Nieto, anunció el “fortalecimiento de las operaciones militares en el área”, para lo cual dispuso la movilización de más unidades militares a la zona del Catatumbo.

El ministro del Interior, Guillermo Rivera, dijo que este tipo de acciones violentas “hacen acabar con la esperanza de los colombianos y nos dejan sin margen de maniobra para reanudar los diálogos”.

Las críticas más fuertes a esta acción ofensiva del Eln provinieron de los candidatos presidenciales, quienes en su mayoría no solo condenaron a los subversivos sino que volvieron a pasar cuenta de cobro al presidente Santos por insistir en dialogar con esta guerrilla.

La cercanía del debate electoral le quita espacio al presidente Santos para continuar la negociación política con esa guerrilla.

La ya mermada credibilidad de esa organización recibe otro golpe de desconfianza, pues hace apenas dos días había anunciado un cese unilateral en sus acciones militares con motivo de las elecciones por “respeto a los electores”.

Tras el ofrecimiento de la tregua este lunes, el Eln le había propuesto al presidente Santos fijar una fecha de inicio del quinto ciclo de diálogos y enviar su delegación oficial de nuevo a Quito.

El ataque con una carga explosiva a un convoy militar el martes en la madrugada, sobre un tramo de la carretera que conecta a Norte de Santander con la costa Caribe y el centro del país (cerca de Tibú), podría tener implicaciones adicionales, pues según fuentes militares, “los guerrilleros se replegaron hacia Venezuela” tras el atentado.

La fuente advirtió que no se descarta que desde el territorio venezolano se haya estudiado con anterioridad el ataque.

Desde hace muchos años, la cúpula del Eln recibe protección del gobierno de Caracas, lo que les permite a sus miembros eludir las acciones de las Fuerzas Armadas de Colombia.

Las cada vez más difíciles relaciones entre los gobiernos de Bogotá y Caracas no favorecen las expectativas de paz con los elenos. Por el contrario, las podrían volver más críticas.

La agenda de las negociaciones de paz entre el presidente Santos y el Eln ha sido muy accidentada, como ha resultado con muchos otros gobiernos desde hace más de cuatro décadas.

La primera aproximación de entendimiento con este gobierno fue el anuncio de esa agenda, el 30 de marzo del 2016, pero solo fue en febrero del 2017 cuando la mesa de Quito inició su discusión, debido a la reticencia de ese grupo guerrillero sobre el punto de la liberación de los secuestrados que tenía en su poder.

Durante ese año largo de diálogo en Ecuador no se ha llegado a ningún acuerdo sustancial en alguno de los seis puntos que componen la agenda pactada. Quizás el acuerdo más importante alcanzado entre la delegación oficial y la de la guerrilla fue el del cese bilateral del fuego por más de cien días, entre el primero de octubre y el 9 de enero.

Este 9 de enero, la delegación del Gobierno, bajo la nueva dirección del exvicepresidente Gustavo Bell, tenía previsto reanudar las negociaciones en Quito, pero la oleada de violencia de esa guerrilla contra la infraestructura petrolera y la Fuerza Pública obligó a Santos a suspender este nuevo ciclo. Al Presidente le queda cada vez menos espacio político para intentarlo.

POLÍTICA

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