Proceso de Paz

La Farc, frente a un golpe de realidad

El grupo enfrenta fuerte oposición para participar en política el próximo año.

Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común

Las Farc anunciaron a sus candidatos a la presidencia y al Congreso.

Foto:

Abel Cárdenas / EL TIEMPO

04 de noviembre 2017 , 11:00 p.m.

En una semana en la que todo debía salir bien para la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), porque obtuvo su registro como partido político y anunció a sus candidatos a la presidencia y al Congreso, todo, paradójicamente, le salió mal.

Aunque se daba por descontada su participación en política sin tropiezos legales, porque esa es la esencia del acuerdo de paz con el Gobierno, los obstáculos jurídicos de última de hora y la animadversión de varios sectores, que no se resignan a ver a los exjefes guerrilleros en el Congreso, le están dando a la Farc un golpe de realidad.

Para el nuevo partido está quedando claro que no era suficiente hacer un acuerdo de paz con el Gobierno, depositarlo en el Consejo de la Confederación Suiza como un acuerdo especial y que el presidente Juan Manuel Santos, a nombre del Estado, lo entregara a la Secretaría General de la ONU. Hoy está siendo evidente lo que era obvio: que la puesta en marcha del acuerdo requería de un ambiente político propicio en Colombia, que ahora no existe por la coyuntura electoral.

A diferencia de 1991, cuando respaldar la paz con el M-19 era políticamente rentable, hoy, un amplio sector político está apostando a que atacar la paz con la exguerrilla de las Farc y obstaculizar su participación en política es la mejor estrategia para ganar votos.

Están utilizando políticamente la imagen desfavorable que tiene la Farc entre el 79 por ciento de los colombianos, según la encuesta de Gallup conocida esta semana.

Lo llamativo es que, de acuerdo con el mismo sondeo, la imagen desfavorable de los partidos políticos supera a la de la exguerrilla por 10 puntos. Está en 89 por ciento.

Más allá de estos números, la Farc, según Jesús Santrich, sabe que está frente a “un problema político, y no jurídico”, pero considera que este tiene solución. “Nosotros ya tenemos callo en el alma, estamos habituados a la confrontación”, agrega el exjefe guerrillero, quien aspira a ser candidato a la Cámara.

Es un hecho que tanto el partido político de la exguerrilla como el Estado están dispuestos a buscar salidas para cumplir el acuerdo.

Pero también es una realidad que en el camino para lograr ese propósito se topan con sectores políticos que no están pensando en las próximas generaciones, sino en las próximas elecciones.

Es obvio que el fin de la guerra con las Farc le conviene al país, y esto implica, por supuesto, abrirle la puerta de la política al partido recién creado por la exguerrilla.

Todo comienza por aceptar que, en cumplimiento de los acuerdos de paz, tiene derecho a 10 curules en el Congreso en las próximas dos legislaturas. Hacia adelante, serán los votantes quienes decidirán si le dan o no a la Farc un espacio más amplio en la política. En eso consiste la democracia.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO@MarisolGmezG

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