Proceso de Paz
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Universidad El Externado

Madurez para la paz

Negociar la paz requiere de caminos y experiencias, ¿podrá lograrse con el ELN? Análisis. 

Proceso de paz

Guerrilleros durante un evento cultural en la décima conferencia de las Farc.

Foto:

Luis Acosta / AFP

04 de mayo 2017 , 12:07 p.m.

La existencia de condiciones que propician la solución negociada del conflicto en la actualidad, radica principalmente en que, a diferencia de los diálogos de Caracas y el Caguán, la iniciativa de paz del Gobierno Santos se produce en un escenario en el que las guerrillas, que fueron afectadas no solamente en las áreas centrales del país, sino también en su retaguardia, ya no pueden alcanzar sus objetivos estratégicos a través de la lucha armada.

La correlación de fuerzas determina la naturaleza y el alcance de la agenda de negociación, que ya no corresponde a la aspiración de las guerrillas de superar todos los problemas del país. De ahí que las FARC y el Gobierno hayan acordado una agenda de negociación restringida, cuyo foco principal se situó en el desarrollo rural integral y los derechos y las garantías para el ejercicio de la participación política. Los acuerdos sobre desarrollo rural, participación electoral, narcotráfico y derechos de las víctimas, están lejos de constituir el paso al socialismo, pero conllevan reformas que benefician a los campesinos y movimientos sociales que, a futuro, podrían apoyar políticamente a la guerrilla desmovilizada.

Aunque la negociación con el ELN es un imperativo de paz, sus líderes parecen empeñados en imponer una negociación sin condiciones, cuando las FARC accedieron a cumplir protocolos y reglas específicas para iniciar las conversaciones. Así mismo, se establece un fuerte contraste con el proceso adelantado con las FARC por la gran imprecisión en los temas de la agenda y la resistencia a entablar negociaciones directas con el Gobierno, insistiendo en que estas deben contar con la participación de la sociedad.

Aunque la negociación con el ELN es un imperativo de paz, sus líderes parecen empeñados en imponer una negociación sin condiciones

En realidad, la insistencia del ELN de un cese al fuego bilateral, así como de las FARC en su momento, se produce en un contexto inequívoco de repliegue y debilitamiento militar, que da cuenta de la madurez de la confrontación armada para alcanzar la paz. La viabilidad del proceso de negociación entre el Gobierno y el ELN depende de que el grupo guerrillero haga una correcta lectura de la correlación de fuerzas, como condición indispensable para la construcción de consensos en torno al propósito común de ponerle fin al conflicto armado.

De otro lado, es importante señalar que numerosos sectores pueden estar subestimando el riesgo que representaría la prolongación del conflicto ante un eventual fracaso de las iniciativas de paz del Gobierno Santos, lo cual tiene derivaciones de singular importancia al considerar el esfuerzo político y económico, especialmente de las élites, para lograr la paz.

Estudios especializados han mostrado que la mayoría de la dirigencia del país confía en el criterio del Gobierno nacional y del presidente Santos para adelantar las negociaciones con la guerrilla. Esta disposición al diálogo está condicionada a que el Estado mantenga la superioridad militar y política y, sobre todo, a que las negociaciones se lleven a cabo a partir de una agenda restrictiva.

Países con el índice de miseria más alto

Debido a que el gobierno de Colombia se encuentra más preocupado por el proceso de paz con las Farc, se ha dejado de lado la economía y lo lleva a tener 28,7 puntos.

Foto:

Juan Pablo Rueda

La idea de apoyar una agenda restrictiva dentro de las negociaciones se expresa en que la posibilidad de discutir temas gruesos como reformas estructurales es mínima, mientras que la viabilidad de otorgar medidas de favorabilidad política a futuros desmovilizados, como vocería política y acceso a cargos de elección popular, es el tema que mayor consenso y apoyo tiene entre las élites.

El débil apoyo político y económico de la dirigencia del país para alcanzar la paz se puede entender a partir del temor con respecto a que se logre un acuerdo que abra la puerta a cambios que pueden resultar contrarios a sus intereses, pero sobre todo, de una clara subestimación del impacto que tendría la degradación de las prácticas a las que los protagonistas del conflicto apelarían para lograr sus objetivos, en el caso de que no se llegue a una solución civilizada que ponga fin a más de cincuenta años de confrontación armada en Colombia.

CAMILO ECHANDÍA E IRENE CABRERA
Profesor Univesidad Externado de Colombia

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​* Esta columna recoge algunos de los temas tratados en el libro Madurez para la Paz, escrito por los profesores Camilo Echandía e Irene Cabrera, que será publicado próximamente por el CIPE de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.

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