Partidos Políticos

‘Seré presidenta de Colombia en el 2018’: Piedad Córdoba

La exsenadora, destituida en el 2010, regresa a la arena electoral como candidata presidencial.

Piedad Córdoba

Piedad Córdoba dijo que iniciará en todo el país el proceso de recolección de firmas para presentar su candidatura.

Foto:

Fredy Constante / EFE

15 de junio 2017 , 04:21 p.m.

Casi siete años después de haber sido destituida como senadora de la República por la Procuraduría General de la Nación, por supuesta “colaboración con las Farc”, Piedad Córdoba confiesa que quiere ser presidenta. 

¿Cómo será su regreso a la vida política?

Nunca me fui de la política. A pesar de todas las adversidades que me tocó afrontar: la inhabilidad ilegítima e ilegal que tuvieron que revocar, el secuestro, el exilio, las amenazas a mí y a mi familia, siempre estuve haciendo política junto a los colombianos, quienes siempre me vieron a su lado en mis recorridos por el país. De lo que sí estuve siempre alejada fue de esos políticos que gobiernan a espaldas de la gente e incluso contra ella.

El video de Piedad Córdoba en su campaña a la PresidenciaLa exsenadora dice que "es una mujer de carne y hueso" y que siempre ha luchado contra todo tipo de injusticia en el país.
Video de Piedad Córdoba en su campaña


Yo creo que la mayoría ciudadana ya no se siente representada por esa vieja política que ni le habla de sus problemas ni los resuelve. A los colombianos les preocupa su empleo, el salario que no llega a final de mes, la falta de oportunidades para sus hijos a pesar de su capacitación, las largas horas que tienen que pasar en sistemas de transporte ineficaces para llegar a sus lugares de trabajo o centros de estudio... Eso es lo que verdaderamente les importa.

¿Al fin va a ser candidata presidencial en el 2018?

Sí. Voy a ser candidata y seré presidenta en 2018. En breve iniciaremos en todo el país el proceso de recolección de firmas para presentar mi candidatura bajo la modalidad de grupo significativo de ciudadanos. Cientos de voluntarios en todos los rincones de Colombia ya están dispuestos para iniciar este proceso.

¿Podría ser usted candidata presidencial por las Farc?

No tengo la menor idea sobre las decisiones que vayan a tomar las Farc en el congreso de la conformación de su partido y de este me imagino que va a surgir o su apoyo a algún candidato o su propio candidato, por esta razón, en estos momentos con ciudadanos de varias partes del país estoy concentrada en construir una propuesta ciudadana con la gente que entiende que sus problemas reales no han sido resueltos y quiere propuestas claras para encontrar soluciones, y que son la mayoría de los colombianos. Hay una Colombia real que no es representada por la clase política en la Colombia oficial. Estamos buscando un horizonte, una perspectiva de solución para que vivamos mejor, poniendo el foco en la realidad de todos.

¿Se vería en una coalición con las Farc?

Me presento con un proyecto de base, de la gente, de los colombianos de a pie, a través del mecanismo de recolección de firmas. Este es mi objetivo y a él me voy a dedicar en cuerpo y alma. Todo lo demás es política ficción.

¿Se ve en alguna otra coalición? 

Es tiempo de hacer equipo con la sociedad, con los que están organizados y con los que no, para que juntos podamos transformar el país. Nunca me interesó jugar al baile de siglas entre viejos partidos ni el reparto de cuotas de poder. Nuestra única coalición, nuestro único compromiso es con la gente.

¿Cómo ve la contienda presidencial del 2018?

Es indudable que llega un nuevo tiempo a Colombia. Estamos en un momento de quiebre histórico y en adelante ya nada podrá ser igual. Lo viejo comienza a ceder ante lo nuevo. Basta con salir a la calle a hablar con la gente, con los jóvenes, con las mujeres, para darse cuenta de la sensación de cambio que se respira. Y me da la impresión de que los representantes de la vieja política, que poco y nada salen de sus despachos ni de sus aires acondicionados, aún no se han dado cuenta. Las elecciones de 2018 van a refrendar esa demanda de cambio.

Las elecciones del 2018 van a refrendar esa demanda de cambio

Hay quienes dicen que el uribismo está tomando fuerza frente a una izquierda tan dispersa. ¿Usted lo cree? 

He hablado antes de una vieja política y el uribismo es una de las encarnaciones más claras de ese tiempo que ya es casi pasado. Su herencia ha sido mayor desigualdad, saqueo del patrimonio público, precarización de los empleos, falta de oportunidades para los jóvenes, casos lacerantes de corrupción Y además han profundizado cuatro problemáticas de nuestro país: la desigualdad, la desindustrialización, una ruralidad devastada y la dependencia de intereses externos. El Gobierno de Santos no hizo más que ahondar en este escenario tan negativo. Esta vieja política es la que ha hecho que tan sólo un 1% de los colombianos posea el 20% de la riqueza nacional; seis de cada diez personas ganen menos de 240 dólares al mes; nueve millones de compatriotas vivan bajo el umbral de la pobreza; la economía esta desindustrializada; las pequeñas y medianas empresas tengan grandes dificultades. Esa es la clase política que está en retirada.

¿Qué debe hacer la izquierda para ser opción de poder en las próximas elecciones?

No creo que las categorías derecha-izquierda sirvan para explicar muchas de las cosas que están ocurriendo en el país. Cuando una persona asiste impotente a los gravísimos casos de corrupción de estos políticos poco importa que se considere de izquierda, de derecha o apolítica. La indignación es la misma para cualquiera con independencia de su ubicación en el tablero político. Y también es idéntica la sensación de que los de arriba, los que llevan décadas utilizando las instituciones en su propio beneficio, se están enriqueciendo a costa de todos los colombianos.

¿El partido de las Farc será opción de poder inmediata a corto plazo?

No me compete a mí elucubrar sobre el futuro partidario de nadie. Lo que sí puedo decir es que aquellas personas que hace ya años tomamos una postura decidida en favor de la paz hemos demostrado que estábamos en lo cierto. La historia nos ha dado la razón. Dijimos que sí era posible una Colombia en paz donde las diferencias se dirimieran a través del diálogo y la institucionalidad y en ese camino estamos. Incluso muchas personas que se oponían frontalmente a este proceso, ahora son acérrimas defensoras del mismo.

¿Se ve más cerca del exalcalde Gustavo Petro o de la coalición de Alianza Verde y Sergio Fajardo?

Estoy muy cerca de Juan José, un trabajador con un salario cada vez más exiguo. Estoy cerca de María Alejandra, una mujer joven y excelentemente preparada que no encuentra un empleo digno y acorde con su preparación. Estoy cerca de Octavio, un joven que se plantea emigrar porque esta casta política no le ofrece la posibilidad de desarrollar su proyecto de vida. Estoy cerca de Diana, una emigrante que no puede regresar a su país porque esa misma élite política no le da oportunidades.

¿Volvería a aspirar al Congreso?

Mi aspiración es ser presidenta de Colombia.

¿Cree que el tema del proceso de paz se tomará la campaña del 2018?

Todo lo contrario. La consecución de la paz es lo que va a permitir hablar de los graves problemas que afectan a los colombianos en su vida cotidiana: el empleo, escaso y mal pagado; la desindustrialización del país; los ingentes recursos destinados a pagar una deuda externa desorbitante; la angustia de las familias por no poder acceder a la salud; el sistema educativo deficiente y que ahonda en las desigualdades... Muchos han utilizado la excusa del conflicto para tapar todos estos problemas que ellos mismos han generado.

¿Cómo le afectó la inhabilidad impuesta por el ex procurador Alejando Ordóñez?

No consiguió intimidarme. Querían que me recluyera en mi casa. Hice todo lo contrario. Me lancé, con más fuerza a recorrer el país y a estar del lado de la gente. Me empapé de la realidad colombiana. Aprendí mucho de nuestra gente. Y reforcé mi amor por Colombia. Soy colombiana por los cuatro costados. Siento como colombiana, pienso como colombiana, lloro y río como colombiana... Amo mi país. Y cada intento de acallarme, desde el secuestro a la inhabilitación, desde el exilio a las amenazas, no hizo más que reforzar este profundo amor por mi patria.

La justicia ordenó pagarle a usted una indemnización por su destitución. ¿Hay posibilidad de que realmente el ex procurador Ordóñez responda por eso?

Sólo persigo la búsqueda de la verdad y la justicia, nada más. Y e importante dejar claro que no podemos consentir el aniquilamiento moral del adversario político. Estas sucias prácticas propias de la vieja política no deben tener cabida en el nuevo tiempo que llega. Además, y apelando a la justicia considero que el que debe pagar la indemnización es el exprocurador con su propio pecunio, no con los impuestos de los colombianos.

¿Una salida abrupta del presidente Nicolás Maduro, del poder, afectaría la búsqueda de la paz en Colombia?

A toda América Latina le interesa una Venezuela estable y en la que sean sus propios ciudadanos los que diriman sus diferencias sin injerencias externas.

¿Cree usted que los días de Maduro en el Palacio de Miraflores están contados?

Que sean los venezolanos quienes decidan sobre sus asuntos y sobre sus cargos electos a través de mecanismos democráticos, como viene ocurriendo hasta ahora. Eso creo que es incierto

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