Partidos Políticos

El partido político de las Farc: sorpresas y revelaciones

Su estrategia: un poder territorial nunca antes visto y, en lo electoral, toda suerte de alianzas.

El partido político de las Farc: sorpresas y revelaciones

Iván Márquez, Carlos Antonio Lozada, Mauricio Jaramillo y Rodrigo Granda se reunieron el fin de semana con Rodrigo Londoño, jefe de las Farc, en La Habana, Cuba.

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Twitter: @AlapePastorFARC

10 de agosto 2017 , 10:00 a.m.

Como es sabido, las Farc van a convertirse de organización armada en partido político a partir del primero de septiembre. Será, sin duda, una difícil y complicada transición que tendrá encima los ojos del mundo. Fue el tema central de la declaración política del pleno de las Farc que tuvo lugar en San Vicente del Caguán.
Un analista de inteligencia que trabaja en los organismos de seguridad del Estado (cuyo nombre no podemos revelar) estuvo allí y posteriormente ha visitado las zonas veredales transitorias de normalización.

Siguió muy de cerca los cursos que reciben militantes y guerrilleros rasos sobre cómo va a ser la formación y la estrategia del nuevo partido en el que están llamados a participar junto con trabajadores, intelectuales, campesinos e indígenas.

Lo que el analista nos describe contiene más de una sorpresa. El partido político de las Farc en nada va a parecerse a los que hemos conocido en Colombia. Su objetivo último y único es la toma del poder. No es ningún secreto. Sus dirigentes, que se pasean como Pedro por su casa por los medios de comunicación, lo confirman tranquilamente cada vez que se lo preguntan.

¿No es acaso una utopía? A primera vista, la gran mayoría de los colombianos ven esta opción como un grave peligro. También nuestras Fuerzas Armadas... Para las Farc, la realidad es otra. Ahora el Estado no las ataca porque ya son parte de este. El diálogo en La Habana no se adelantó entre un gobierno triunfante y una guerrilla derrotada, sino entre dos actores de un conflicto armado, de modo que más parecía una negociación de gobierno a gobierno y de Estado a Estado en condiciones de igualdad. Así se lo hacen ver a sus militantes en las zonas veredales. Según ellos, salieron del mote para gobernar.

¿Se proponen tener candidato propio en las elecciones del 2018?

Desde luego que no. Su táctica electoral va a ser consolidar alianzas y la construcción del frente amplio de masas.

El apoyo que van a prestar a candidatos de izquierda, sean gobiernistas o de oposición, o aquellos que simulen ser de centro, será definitivo. “Sin nosotros no pueden ganar, pero nosotros con el que gane, ganamos”, dicen. Saben lo que van a pedir como partícipes de un triunfo.

¿Ministerios?

No, esos cargos se los dejan a otros que no tienen idea para que es el poder. Ellos, en cambio, se concentran en el manejo de los recursos y en aprovechar la estructura y capacidad del Estado, con el que esperan tener un gobierno de transición.

Les interesa todo lo que contribuya a reforzar y consolidar su dominio territorial, o aquello que permita administrar los dineros del Estado en la ruralidad.

¿De qué tipo de programas y recursos se pueden beneficiar?

El primero y más importante es el de sustitución de cultivos ilícitos, porque allí encuentran ellos su principal electorado.

La gente que come o se alimenta del narcotráfico ve a los integrantes de ese nuevo partido político como sus aliados, protectores y garantes de su futuro económico.

Son también vitales los programas de titulación de la tierra. La apropiación, el uso y la tenencia de la tierra son parte de su conquista, allí la propiedad colectiva ocupa un papel vital, ya que hace difusa la responsabilidad individual frente a delitos como el narcotráfico o la minería ilegal. Además, asegura el dominio total de la organización sobre los habitantes que se encuentren en ese territorio.

¿De qué otros programas podrán beneficiarse?

De aquellos que revistan un interés económico estratégico, como las áreas de proyección agroindustrial en los Llanos Orientales, Nariño, Córdoba y Antioquia. También las áreas petroleras en el Norte de Santander, Meta, Caquetá y Putumayo o las áreas de proyección portuaria, como Urabá, y todos aquellos programas vinculados al desarrollo rural integral.

¿Podrían otros partidos competir con el de las Farc en estos territorios?

No hay posibilidad de competir; no hay partido o candidato que pueda administrar a su antojo el poder que ellos tendrán en la ruralidad. Su poder es absoluto donde se ubican las 26 zonas veredales transitorias de normalización, además de las llamadas zonas de reserva campesina, de algunos resguardos indígenas y de consejos comunitarios.

¿Qué va a pasar en las elecciones del próximo año?

Ellos afirman que no son un partido político más. Tampoco un partido de oposición. No necesitan del voto, pues sus curules ya están aseguradas. Serán Estados dentro del Estado.

No van a tener candidato único porque saben que no pueden ganar a nivel nacional. De ahí que las alianzas estratégicas serán para ellos fundamentales. Todos los partidos necesitarán de su aval para ganar de manera directa o indirecta.

¿Se refiere a los partidos de izquierda?

No solo los de izquierda, porque también pueden identificarse con movimientos políticos empeñados en defender la paz. Con quien represente estos ideales podrían hacer equipo para el 2018.

¿Dónde estaría el riesgo para la democracia si logran el éxito en su estrategia electoral?

En primer término, estaría en los territorios que van a controlar. Allí, la destinación y la ejecución de los recursos, la administración y distribución de la riqueza local sería solo a voluntad de las Farc.

¿Y en el resto del país?

No olvidemos que cuentan con una militancia y enormes recursos económicos, además de tomar como bandera la paz que el país necesita. Por el contrario, los demás partidos se enfrentan a la más absoluta indiferencia ciudadana.

Históricamente, más del 70 por ciento de la población no vota.

¿Qué zonas del país tendrán para las Farc, convertidas en partido político, una importancia estratégica?

En primer término, las zonas veredales. A ellas llegaron para quedarse, para implantar en ellas aldeas marquetalianas. Cubren áreas de frontera con Venezuela como La Guajira, Cesar, Norte de Santander, Arauca. Con Ecuador, tienen a Tumaco y con Panamá, el Chocó.

También hay zonas que ellos llaman de conquista o avance, como Anorí, Remedios, Dabeiba, Vigía del Fuerte en Antioquía, Tierralta en Córdoba, Icononzo en Tolima y Riosucio en Chocó. Finalmente, las zonas que representan la consolidación del poder revolucionario. Premian su militancia con el desarrollo y bienestar esperado por varias generaciones farianas.

¿El movimiento político y social que están organizando renuncia del todo al uso de las armas?

Como no respetaron en el pasado la vida de quienes pensaban distinto, tampoco respetarán en el futuro la democracia.

Una de sus consignas más importantes es “identificar quién es el enemigo en el territorio”, es decir, quien pretenda disputarles el liderazgo del movimiento popular y social.

No aceptarán competencia de ningún tipo, y para eliminar al enemigo en sus territorios, no necesitan los fusiles.

¿Qué actitud van a tener frente a sus disidentes, las ‘Águilas Negras’, el ‘clan del Golfo’ y otras bandas criminales que han surgido en torno al narcotráfico?

No es de extrañar que en todas las zonas de exclusiva presencia de las Farc aparecieron de un momento a otro: ‘Autodefensas Gaitanistas’, ‘Águilas Negras’ y cuanto grupo se les pudiese ocurrir, con una capacidad y cobertura nacional que no deja menos que entrever un macabro plan.

Con los disidentes, que hoy son más de mil, mantienen un contacto secreto. Se comunican con quienes comandan las zonas veredales.

¿Qué tan libre será el voto en las zonas bajo su control?

Se han difundido videos con instrucciones precisas emitidas por quienes fueran sus comandantes en los que se afirma categóricamente que en los territorios de control y presencia suya “el voto será vigilado”. Es decir, no habrá realmente libertad para los campesinos de estas regiones. El dominio en ellas del nuevo partido será absoluto.

PLINIO APULEYO MENDOZA
Especial para EL TIEMPO

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