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Los rostros del voto en blanco en Colombia

No llenan plazas ni tienen respaldo político; pero han logrado escalar en las encuestas. 

Voto en blanco

En 2014 pancartas como esta aparecieron en ciudades como Tunja promoviendo el voto en blanco.

Foto:

Rodolfo González / Archivo EL TIEMPO

08 de marzo 2018 , 07:03 p.m.

La polarización del país, el hastío que han producido los escándalos de corrupción, la falta de renovación desde las elecciones del 2014 y el amor de patria son los factores que unieron a un grupo de 560 ciudadanos voluntarios que, aunque viven por fuera del país, actualmente están trabajando por promover el voto en blanco en Colombia.

Mónica Márquez, una abogada colombiana que desde hace cinco años vive en Puerto Rico, es una de las representantes de este movimiento que tiene 8.600 ‘me gusta’ en su página oficial de Facebook Voto en Blanco – Colombia 2018.

Esta plataforma es uno de los principales medios que utilizan no solo para expandir su comunidad e interactuar con ella, sino también para difundir información de pedagogía con el fin de que los ciudadanos se enteren sobre esta opción de voto.

“Nuestro objetivo es lograr que haya una total conciencia electoral para que las personas, después de no encontrar una solución a sus problemas en las propuestas de los candidatos, tengan claro que el voto en blanco es una opción válida e ideal”, asegura Márquez.

La comunidad, a la que ella denomina como un grupo de “amigos virtuales”, nació en 2014 en la red de Facebook `Colombianos en el exterior´. En ese espacio, durante las pasadas elecciones presidenciales, varios miembros del grupo expresaron su inconformidad con la lista de candidatos presidenciales. En ese entonces, Juan Manuel Santos, Óscar Iván Zuluaga, Marta Lucía Ramírez, Clara López y el actual alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, eran quienes se disputaban la Casa de Nariño.

“No había una renovación de las opciones que ofrecían los partidos para los ciudadanos. Todos coincidíamos en que abstenerse de votar y ser ajenos a la situación del país no era la solución, entonces empezamos a estudiar el voto en blanco”, afirma la abogada, quien se ha dedicado a analizar las decisiones de la Corte Constitucional sobre este mecanismo electoral.

La más reciente sentencia de esta instancia, la C-490 de 2011, establece que el voto en blanco es un mecanismo de “expresión política de disentimiento, abstención o inconformidad, con efectos políticos”.

Eso significa, según la Corte, que en Colombia sí es efectivo acudir a esta opción porque si llega a obtener la mayoría absoluta, es decir la mitad de los votos más uno, las elecciones se pueden repetir.

Todos coincidíamos en que abstenerse de votar y ser ajenos a la situación del país no era la solución, entonces empezamos a estudiar el voto en blanco

El poder político que la Corte le confirió al voto en blanco lo detectaron los miembros de la comunidad Voto en Blanco – Colombia 2018 y por esa razón optaron por crear una estrategia que según Alejandro Riaño, otro representante del movimiento que vive en Estados Unidos hace 16 años, funciona como una universidad.

Aquí hacemos un proceso de selección. Para los que se quedan les hacemos una capacitación educativa que incluye videos, imágenes, logos y acceso a la nube donde está la información necesaria para que ellos la difundan”, relata. Algunas de estas piezas tienen más de 5.000 reproducciones en su página de Facebook.

Tanto Alejandro como Mónica concuerdan en que aunque la comunidad no está inscrita como un comité promotor del voto en blanco en la Registraduria, el trabajo de pedagogía virtual ha funcionado gracias al trabajo de los más de 500 voluntarios que se han unido a la causa. Para ellos, su labor se ha visto reflejada en el crecimiento que registra el voto en blanco en las encuestas.

Y es que según el Índice Agregado de Preferencia Electorales (IAPE), un estudio que promedió todas las encuestas con mayor número de muestras hechas entre mayo de 2017 y marzo de 2018, el voto en blanco se ubica en la tercera posición por encima de los candidatos Sergio Fajardo, Germán Vargas Lleras y Marta Lucía Ramírez.

Esto se debe a que en la mayoría de encuestas, a excepción de las realizadas por la firma Polimétrica, la intención de votar en blanco ha ido aumentando desde el año pasado.

Por ejemplo, en el estudio realizado por la consultora Yanhass en septiembre de 2017 el voto en blanco registraba un 23% y a enero de este año ya había aumentado 7 puntos, ubicando a este mecanismo electoral en el primer puesto con un 30%.

Incluso en los resultados del último sondeo de Guarumo, empresa contratada por este diario, se ve que el voto en blanco se ubica en el segundo puesto por encima de Gustavo Petro en la región sur occidental de Colombia. En otras zonas como Bogotá, el Centro Oriental y la Costa Atlántica se ubica en el tercer puesto, siempre debajo de Gustavo Petro e Iván Duque.

De ese crecimiento que se evidencia en las encuestas, los promotores del voto en blanco se sienten orgullosos. Sin embargo, Fabián Hernández, miembro de la Misión de Observación Electoral, asegura que este aumento en la intención de voto también es un resultado de las tendencias históricas que vienen creciendo desde el 2006.

“Cada cuatro años se viene doblando la cifra. Para senado el voto en blanco registró en 2006 290.000 votos; en 2010, 391.000 votos y en 2014, 746.000 votos. Para Cámara sucedió lo mismo: en 2006 hubo 230.000 votos en blanco; en 2010, 500.000 y en 2014 824.000”, afirma Hernández, quien estudiando las cifras también asegura que si este año sigue la tendencia, es posible que el voto en blanco supere el millón de votos en las elecciones legislativas.

Pero lo anterior parece ser algo difícil de cumplir. Juan Fernando Londoño, director del Centro de Análisis y Asuntos Públicos, empresa que creó el IAPE, explica que si bien hay un aumento en los registros del voto en blanco, es complicado que este logre la mayoría absoluta porque normalmente en los procesos electorales las personas aseguran que van a votar en blanco, pero a la hora de ir a las urnas terminan inclinándose por alguno de los candidatos.

Por eso, según Londoño, este tipo de mecanismo es mucho más efectivo en elecciones pequeñas en las que no hay una variedad de candidatos tan grande como en las elecciones legislativas o presidenciales. Eso quedó demostrado en Colombia en el año 2011, cuando en Bello, Antioquia, el voto en blanco ganó por mayoría absoluta y las elecciones tuvieron que repetirse.

Los representantes del movimiento en blanco son conscientes de esa situación e incluso se declaran realistas frente al poder que tienen en las encuestas, pero no en las urnas. Aseguran que ante el difícil panorama solo les queda seguir trabajando para unir a los colombianos que se identifiquen con ellos y con las cosas mínimas que, según Mónica Márquez, piden: “No pretendemos un mesías, pedimos a alguien que sepa gobernar y que tenga una hoja de vida intachable. Somos un país rico en todo, por eso nos merecemos un buen presidente”.

AURA MARÍA SAAVEDRA ÁLVAREZ
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