Partidos Políticos

‘El debate político hoy no inspira a nadie’: Michael Sandel

El prestigioso filósofo se refirió a la desconexión entre el establecimiento y los temas ciudadanos.

Michael Sandel

Al hablar sobre Twitter, el pensador estadounidense Michael Sandel sostiene que en política no es posible desarrollar un elemento racional en los 140 caracteres de un trino.

Foto:

Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

15 de febrero 2018 , 07:53 p.m.

Michael Sandel no es un filósofo convencional. Le habla de frente al establecimiento y critica, sin ambigüedades, la falta de conexión de los partidos políticos con la ciudadanía.

El prestigioso profesor de la Universidad de Harvard estuvo esta semana en Colombia para asistir al foro ‘La ética de lo público: responsabilidad de todos’, organizado por EL TIEMPO y la Universidad del Rosario.

En diálogo con este diario, Sandel aseguró que “la democracia no es solo ir a votar”, sino que tiene que ver con los debates que se hagan alrededor de los temas que le interesan a la ciudadanía.

¿Cuál es la relación entre la corrupción, la inequidad y los términos del debate público?


Me parece que el problema de la corrupción y la inequidad necesita atenderse conjuntamente, el motivo por el cual hay que hacerlo así es porque ambos erosionan la confianza dentro de la sociedad y la confianza que los ciudadanos tienen para los funcionarios públicos y entre los ciudadanos entre sí.

Por consiguiente, una sociedad tiene que preguntarse a sí misma cuál es la manera de restablecer la confianza y de construirla entre todos; eso requiere un debate acerca de los valores y de la ética pública, y los ciudadanos deberían traerlos a la vida pública, porque sin ese debate es muy difícil cambiar la cultura que respalda y permite la corrupción y también la profunda inequidad.

Estas son fundamentalmente preguntas no solo de la ley, sino valores y normas y actitudes morales, y por eso la corrupción y la inequidad son problemas interrelacionados, ambos hacen que la confianza cívica se pierda, que sea difícil, y para entenderla es necesario tener un debate acerca de la ética pública.

El debate político hoy consiste en una charla tecnocrática, estrecha y sesgada, que no inspira a nadie

¿Cuáles son los elementos que debe tener el debate democrático?

La democracia actual, más que votar el día de las elecciones, tiene que ver con sentarnos a deliberar como ciudadanos acerca de las direcciones que la sociedad debería tomar. En democracia, en todo el mundo, hay hoy muchísima frustración e, incluso, ira con los partidos políticos y con las élites. El debate político hoy consiste en una charla tecnocrática, estrecha y sesgada, que no inspira a nadie.

Mi sugerencia es que un debate público rico debe responder unas preguntas que le importan a la gente, por ejemplo: ¿qué es lo que hace una sociedad justa? ¿Qué es lo que hace la inequidad? ¿Qué es lo que nosotros debemos hacer como ciudadanos?

¿El espacio que los ciudadanos han encontrado en las redes sociales puede llevar a un cambio sustancial en la manera de hacer política?

Las redes sociales y los medios sociales sí están cambiando la manera como se lleva a cabo la política, en algunos aspectos para bien y en otros para mal; la ventaja de las redes sociales es que hay más voces de más ciudadanos y pueden escucharse en los espacios públicos.

Los medios tradicionales ya no tienen el monopolio que una vez tuvieron sobre el discurso público; por lo tanto, pueden ingresar más voces al escenario político, y eso es un cosa buena, pero las preocupaciones, lo que inquieta de las redes sociales es que ellas animan medios irrespetuosos de comunicación política.

Son irrespetuosos, breves y normalmente groseros; por ejemplo, no es posible desarrollar un elemento racional en 140 caracteres, en un trino, pero sí lo es enviar insultos con 140 caracteres, y lamento admitir que el presidente de mi país (Donald Trump) utiliza redes sociales de ese modo.

Por consiguiente, ese es el peligro que los medios sociales animan en unos formatos breves y groseros de discurso político, y no proveen una oportunidad para un argumento razonado que desarrolle un poco de respeto entre los participantes para eso, y todavía necesitamos un formato cara a cara del debate político y periódicos tradicionales y otras formas de medios que permiten tipos de discusiones políticas un poco más ponderadas, un debate más pensado y de altura que el actual.

¿Está nuestra democracia enferma?

Yo diría que la democracia está convaleciente; incluso diría que la democracia sí está teniendo problemas, estamos en épocas peligrosas para la democracia, y el motivo por el cual estamos así es por el nivel de ira y frustración entre los ciudadanos hacia los partidos políticos.

Si los partidos no se encargan de atender el descontento y la infelicidad de los ciudadanos del común, habría un peligro de migrar hacia versiones autoritarias del populismo.

Usted mantiene una crítica áspera contra la sociedad de mercado, ¿quién debería ponerle los límites al mercantilismo de la sociedad?

Primero que todo, quiero aclarar que yo no soy crítico de las economías de mercado, lo que sí critico son las tendencias recientes acerca de las economías de mercado para volverse sociedades de mercado.

Una economía de mercado es una herramienta valiosísima para organizar las actividades productivas y ha traído prosperidad creciente y afluencia a muchos países en todo el mundo, pero una sociedad mercantilista es diferente, es una forma de vida en la cual los valores de mercado empiezan a dominar todo aspecto de la vida.

Una sociedad de mercado es un sitio en el que todo está a la venta, y eso es lo que a mí me inquieta y lo que critico en mis discursos.

Para evitar que los valores del mercado impacten todos los valores de la vida se necesita tener un debate público acerca de dónde es que el mercado sirve para atender al bien común.

¿También se podría decir que pagar por cualquier cosa y pagar por lo que sea se convierte en una forma de corrupción inmoral?

En mi libro Lo que el dinero no puede comprar yo argumento y trato de demostrar que el que todo esté a la venta es una forma de corrupción.

Yo creo que la corrupción es un poco más de la forma tradicional de lo que se entiende por corrupción, que tiene que ver con sobornar funcionarios públicos o cometer cohecho; el sentido más amplio de la corrupción, que se discutió en el foro, era que al mirar los usos del dinero no son sobornos, pero, aun así, se terminan considerando una forma de corrupción.

Tramitadores en el contexto de la salud, los revendedores en el fútbol... Mucha gente consideraba que eso no era corrupción, pero en otras áreas como la educación o la salud empezaron a considerarlo un tipo de corrupción, y lo que querían decir con eso es que la corrupción, más allá del cohecho o el soborno, es darle demasiado poder al dinero por encima de todo.

¿Cómo explica decisiones como el ‘brexit’?

En el caso del brexit, la elección de Donald Trump y el referendo en Cataluña, lo que tienen en común es que todos están respondiendo a un sentido ciudadano de que no me siento facultado para detener mi futuro, y el reto para la democracia ahora es dejarles a los ciudadanos del común una verdadera oportunidad para tener una voz y una manera significativa de participar en su autogobierno; ese es el reto máximo para la democracia hoy.

Esto nos lleva a lo que hemos discutido sobre la ira y frustración que los ciudadanos tienen con lo que hacen las élites y los partidos políticos establecidos.

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