Gobierno

‘La aspersión aérea no fue la fórmula más eficaz’: Vicepresidente

El general (r) Óscar Naranjo reitera la meta de 100.000 hectáreas erradicadas para este año.

Óscar Naranjo

Vicepresidente, general (r) Óscar Naranjo. 

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

14 de junio 2017 , 09:20 p.m.

El vicepresidente Óscar Naranjo no tiene que hacer mucho esfuerzo para hablar con autoridad de la eficacia de las diversas estrategias en la lucha contra las drogas. Es, tal vez, el policía que más sabe del tema, no porque se lo hayan contado, sino porque lo hizo durante muchos años.

De hecho, lideró la fumigación con glifosato, sobre lo cual no tiene dudas de que no fue la fómula de éxito definitiva que todavía algunos pregonan. Él explica por qué.

¿Habrá respuesta oficial a Washington en relación con la aspersión aérea para cultivos ilícitos?

Hay un interés compartido por una problemática que tenemos Colombia y Estados Unidos por el tema de los cultivos ilícitos y la respuesta está basada en hechos y en resultados: la reiteración de que la meta de erradicación para 2017 será de 100.000 hectáreas –50.000 vía forzosa y 50.000 vía sustitución voluntaria– será un esfuerzo muy importante para quebrar la tendencia de crecimiento de los dos últimos años.

Colombia intervino sobre los cultivos ilícitos 2 millones de hectáreas, de las cuales 1’600.000 fueron asperjadas con glifosato

¿La decisión es no volver a la aspersión aérea?

Colombia sin conflicto con las Farc tiene una gran oportunidad de hacer lo que no pudimos hacer en estos 25 años: llegar al territorio, no solamente a erradicar de manera forzosa, sino erradicar y asistir a los campesinos para que transiten a cultivos legales. Cuando Colombia decidió asperjar con glifosato por vía aérea, lo hizo como resultado de un conflicto con una alta intensidad, que hacía imposible tener cuerpos terrestres erradicando y sustituyendo cultivos.

¿Cuál es la explicación técnica sobre la ineficacia de la aspersión aérea?

Cada estrategia va agotando sus ciclos y va teniendo sus mejores y peores momentos. Durante 18 años Colombia intervino sobre los cultivos ilícitos 2 millones de hectáreas, de las cuales 1’600.000 fueron asperjadas con glifosato y 400.000 erradicadas manualmente. A pesar de que era el mejor momento de la aplicación de esta estrategia, la disminución neta fue de 100.000 hectáreas; es decir, erradicar 2 millones para tener una reducción neta de 100.000 es realmente una estrategia que habla de la necesidad de introducirle cambios como los de ahora, con un enfoque de sustitución voluntaria y erradicación forzada manual.

Usted dice que no quiere hablar de fracaso, pero ¿las cifras dicen entonces que la aspersión no fue eficaz?

Como fórmula definitiva, no lo fue; como fórmula de contención en momentos críticos donde el conflicto armado era crítico e intenso en el territorio y crecían los cultivos fue importante para contenerlo. En algunos casos para reducirlo, pero nunca llegamos a la erradicación total de los cultivos.

¿Qué pasa si Washington mantiene su pedido?

Por mi experiencia en la relación con Estados Unidos, yo diría que la relación se basa en resultados y no en palabras; por lo tanto, creo que tenemos que seguir trabajando de manera coordinada para avanzar en este esfuerzo y serán los hechos los que realmente prueben que estamos en la línea correcta, y si esos hechos no acreditan las palabras, seguramente esa posibilidad estará sobre la mesa. Yo confío que el esfuerzo y el compromiso del Gobierno en esta nueva situación nos lleve e erradicar y sustituir 100.000 hectáreas este año.

Pero van muchos años en erradicación manual. ¿Washington podría cuestionar esto?

Si la variable del conflicto armado no se considera, probablemente lo podría cuestionar, pero hoy lo que cambia es que zonas con cultivos ilícitos, que coincidieron con el conflicto armado, sin las Farc, son zonas donde los campesinos han suscrito compromisos de sustitución voluntaria para que 80.000 familias salgan de 73.000 hectáreas sembradas de coca. Hoy, sin la presión de una guerrilla sobre esos campesinos, la oportunidad para producir el cambio es total.

¿El Gobierno tiene argumentos ahora sin las Farc en armas para decirle a la comunidad internacional que no habrá más cultivos ilícitos en Colombia?

En relación con la aspersión, hay por lo menos tres consideraciones para tener en cuenta: las primeras derivadas de la Corte Constitucional y el Consejo de Estado que, en aplicación del principio de precaución, ha limitado el uso del glifosato vía aérea. Dos, las zonas de cultivos ilícitos que están dentro de parques naturales, reservas indígenas o zonas de frontera, en donde esa modalidad no es aplicable. Y tres, esta nueva modalidad, esta nueva oportunidad, repito sin conflicto, para que lleguemos a esas zonas ya no en una lógica de intervención intermitente del territorio, sino permanente en el territorio para salir del circulo vicioso de erradicar e inmediatamente ver la respuesta de la reciente.

POLÍTICA

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