Gobierno

‘No se debe decaer en esfuerzo para construir la unidad de la Nación’

Hacer leyes justas y escuchar a los pobres, pidió el Papa Francisco a los líderes del país.

Papa Francisco en Bogotá

El papa Francisco fue recibido este jueves por el presidente Juan Manuel Santos, en la Plaza de Armas de la Casa de Nariño.

Foto:

Cortesía Presidencia

07 de septiembre 2017 , 09:34 p.m.

El papa Francisco pronunció el jueves en la Casa de Nariño, ante el presidente de la República, Juan Manuel Santos, y los más destacados líderes del país (unos 2.000), el discurso más político de la jornada.

Sin aludir de manera expresa al acuerdo entre el Gobierno y las Farc, Francisco reconoció que “en el último año (tiempo en que se suscribió ese acuerdo) ciertamente se ha avanzado de modo particular” en la búsqueda de la paz.

El pontífice pidió a los colombianos “no decaer en el esfuerzo por construir la unidad de la Nación”, desafío que, según dijo, requiere el aporte de “todos”.

También pidió “leyes justas que puedan garantizar esa armonía y ayudar a superar los conflictos que han desgarrado esta Nación por décadas”.

Estos son los principales apartes del discurso del Papa ante los líderes del país:

“Colombia es una Nación bendecida de muchísimas maneras; la naturaleza pródiga no solo permite la admiración por su belleza, sino que también invita a un cuidadoso respeto por su biodiversidad. Colombia es el segundo país del mundo en biodiversidad y, al recorrerlo, se puede gustar y ver qué bueno ha sido el Señor al regalarles tan inmensa variedad de flora y fauna en sus selvas lluviosas, en sus páramos, en el Chocó, los Farallones de Cali o las sierras, como las de La Macarena y tantos otros lugares. Igual de exuberante es su cultura y, lo más importante, Colombia es rica por la calidad humana de sus gentes, hombres y mujeres de espíritu acogedor y bondadoso; personas con tesón y valentía para sobreponerse a los obstáculos”.

‘Compromiso de todos’

“Este encuentro me ofrece la oportunidad para expresar el aprecio por los esfuerzos que se hacen, a lo largo de las últimas décadas, para poner fin a la violencia armada y encontrar caminos de reconciliación. En el último año, ciertamente se ha avanzado de modo particular; los pasos dados hacen crecer la esperanza, en la convicción de que la búsqueda de la paz es un trabajo siempre abierto, una tarea que no da tregua y que exige el compromiso de todos. Trabajo que nos pide no decaer en el esfuerzo por construir la unidad de la Nación y, a pesar de los obstáculos, diferencias y distintos enfoques sobre la manera de lograr la convivencia pacífica, persistir en la lucha para favorecer la cultura del encuentro, que exige colocar en el centro de toda acción política, social y económica a la persona humana, su altísima dignidad y el respeto por el bien común”.

‘Huir de la venganza’

“Que este esfuerzo nos haga huir de toda tentación de venganza y búsqueda de intereses solo particulares y a corto plazo. Cuanto más difícil es el camino que conduce a la paz y al entendimiento, más empeño hemos de poner en reconocer al otro, en sanar las heridas y construir puentes, en estrechar lazos y ayudarnos mutuamente.

“El lema de este país dice: ‘Libertad y Orden’. En estas dos palabras se encierra toda una enseñanza". 

“Los ciudadanos deben ser valorados en su libertad y protegidos por un orden estable. No es la ley del más fuerte, sino la fuerza de la ley, la que es aprobada por todos, quien rige la convivencia pacífica".

“Se necesitan leyes justas que puedan garantizar esa armonía y ayudar a superar los conflictos que han desgarrado esta Nación por décadas; leyes que no nacen de la exigencia pragmática de ordenar la sociedad, sino del deseo de resolver las causas estructurales de la pobreza que generan exclusión y violencia. Solo así se sana de una enfermedad que vuelve frágil e indigna a la sociedad y la deja siempre a las puertas de nuevas crisis. No olvidemos que la inequidad es la raíz de los males sociales".

“En esta perspectiva, los animo a poner la mirada en todos aquellos que hoy son excluidos y marginados por la sociedad, aquellos que no cuentan para la mayoría y son postergados y arrinconados".

“Todos somos necesarios para crear y formar la sociedad. Esta no se hace solo con algunos de ‘pura sangre’, sino con todos. Y aquí radica la grandeza y belleza de un país, en que todos tienen cabida y todos son importantes”.

‘Los más débiles’

“En la diversidad está la riqueza. Pienso en aquel primer viaje de San Pedro Claver desde Cartagena hasta Bogotá surcando el Magdalena: su asombro es el nuestro. Ayer y hoy, posamos la mirada en las diversas etnias y los habitantes de las zonas más lejanas, los campesinos. La detenemos en los más débiles, en los que son explotados y maltratados, aquellos que no tienen voz porque se les ha privado de ella o no se les ha dado, o no se les reconoce.

“También detenemos la mirada en la mujer, su aporte, su talento, su ser ‘madre’ en las múltiples tareas. Colombia necesita la participación de todos para abrirse al futuro con esperanza.

“Y, por favor, les pido que escuchen a los pobres, a los que sufren. Mírenlos a los ojos y déjense interrogar en todo momento por sus rostros surcados de dolor y sus manos suplicantes. En ellos se aprenden verdaderas lecciones de vida, de humanidad, de dignidad. Porque ellos, que entre cadenas gimen, sí que comprenden las palabras del que murió en la cruz –como dice la letra de vuestro himno nacional–.

“Es mucho el tiempo pasado en el odio y la venganza. La soledad de estar siempre enfrentados ya se cuenta por décadas y huele a cien años; no queremos que cualquier tipo de violencia restrinja o anule ni una vida más. Y quise venir hasta aquí para decirles que no están solos, que somos muchos los que queremos acompañarlos en este paso; este viaje quiere ser un aliciente para ustedes, un aporte que en algo allane el camino hacia la reconciliación y la paz”.

‘Queremos aceptar al otro’

El presidente Juan M. Santos agradeció al papa Francisco por venir a Colombia a “estimularnos” y a “dar con nosotros el primer paso hacia la reconciliación”.

Santos le manifestó al pontífice la esperanza de que su visita “abra el corazón y las mentes de los colombianos a la paz que viene de Dios y habita en el alma de los hombres”.

“Queremos reconocernos en las diferencias y aceptar al otro”, dijo.

EL TIEMPO

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