Gobierno

El camino recorrido para que el Papa viniera a Colombia

Visitas y cartas se movieron desde y hacia el Vaticano para que el santo padre viniera al país.

Juan Manuel Santos y el papa Francisco

Tres visitas le ha hecho el presidente Juan Manuel Santos al papa Francisco. Una fue en 2013; la otra, en 2015 y la última, en diciembre del 2016.

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Alessandro Di Meo / EFE

03 de septiembre 2017 , 11:24 p.m.

Al hablar de la venida del papa Francisco hay que remontarse a las dos cartas que le fueron entregadas para invitarlo a venir a Colombia. Una, firmada por monseñor Luis Augusto Castro, en ese entonces presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, y la otra, por el presidente Santos.

Para hacer la petición formal fueron recibidos en pleno invierno en el Vaticano, el 23 de enero del 2016, monseñor Castro, el nuncio apostólico Ettore Balestrero, el ahora presidente de la Conferencia Episcopal, y en ese entonces vicepresidente, monseñor Óscar Urbina, y el secretario, monseñor Daniel Falla.

“Cuando se invita al santo padre, la invitación es doble, ya que él tiene el carácter de pastor de la Iglesia católica y jefe de Estado, por lo tanto en esa ocasión iban las invitaciones tanto de los obispos de Colombia como la del señor Presidente de la República”, explicó el padre Jaime Zapata, secretario adjunto del episcopado y director de la comisión teológica-pastoral de la visita del Papa a Colombia.

“Vimos la disponibilidad del Papa para venir, sobre todo cuando el final de esa conversación fue: ‘El Papa va a Colombia’, y eso para nosotros fue un momento de mucha alegría: que él nos confirmara su venida, su deseo y el cariño que siente por nuestra nación”, recordó el presidente del episcopado colombiano, monseñor Óscar Urbina, sobre ese encuentro con su santidad.

Claro que para Néstor Pongutá, corresponsal de La W Radio en el Vaticano y quien cubre esa fuente desde hace 17 años, el sumo pontífice estaba invitado desde el 13 de marzo de 2013, el primer día de su pontificado, por el cardenal Rubén Salazar, el único purpurado colombiano que participó en su elección.

El Papa tenía la intención de visitar Colombia o, más bien, de volver. Antes de ser Francisco ya había estado en el país varias veces; como sacerdote, como arzobispo de Buenos Aires y como cardenal de Argentina.

“En 1970, cuando Jorge Bergoglio tenía 33 años hizo su primer viaje al exterior, y fue a Colombia; y, desde ese momento, el país quedó en su corazón”, afirmó el periodista, quien ya ha viajado 15 veces con los últimos tres papas.

El santo padre también le había manifestado a la Conferencia Episcopal Colombiana que esperaba “llevar su bendición personal a Colombia”, en una carta que envió el 2 de abril de 2015.

Por eso, desde ese momento comenzaron los preparativos para recibirlo: se proyectaron posibles lugares para visitar y personas que estarían al frente de la organización.

De hecho, fue designado monseñor Fabio Suescún, quien había organizado la visita de Juan Pablo II en 1986, como responsable de organizar la visita de Francisco a Colombia. No había fecha, no había confirmación, no había una avanzada, solo la intención del Papa.

“Las personas claves en esta visita son los señores obispos, quienes han seguido de cerca la petición formal que se le hizo al santo padre para que viniera a Colombia, y, por supuesto, los responsables de organizar las visitas internacionales del santo padre”, aseguró el padre Zapata.

Cuando el Papa se trasladaba a Cuba y México, el 12 de febrero de 2016, el periodista Néstor Pongutá le preguntó por su posible visita al país, y recuerda que le contestó “que si el proceso de paz se firmaba y avanzaba, seguro iría en 2017”.

El presidente Santos lo visitó en tres ocasiones: el 12 de mayo de 2013 para la canonización de la madre Laura; el 15 de junio de 2015, cuando le dijo: “Usted es la persona por la que más he rezado. Mucho, mucho, mucho por el proceso de paz. Pido por ello”, y el 16 de diciembre de 2016, ya como nobel de paz, en un encuentro en el que también participó el expresidente Álvaro Uribe.

Esa reunión “le sirvió al Papa para entender más claramente que la polarización del país tenía que ser neutralizada por medio de lo que él llama la cultura del encuentro, que consiste en trabajar en los puntos que unen y dejar a un lado lo que divide”, agrega Pongutá, quien recientemente lanzó el libro ‘Un tinto con el papa Francisco’.

Diez días después que las Farc iniciaron su proceso de desarme, Ettore Balestrero anunció que, después de tres décadas, un papa pisaría territorio colombiano

El primero de marzo de este año, las Farc iniciaban su proceso de desarme, ese era el denominado día D+90 en los acuerdos de paz. Diez días después, monseñor Ettore Balestrero, embajador de la Santa Sede en Colombia, daba a conocer en una rueda de prensa un anuncio que causó revuelo en el país: después de tres décadas, un papa pisaría territorio colombiano.

“Quiere venir al encuentro de los colombianos, viene por quienes están en las ciudades y por los que viven en el campo y tienen una cultura y unas necesidades diferentes; por los ricos y por los pobres; por los jóvenes y por los ancianos”, dijo Balestrero.

Ese día también se conoció que iba a estar en Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena.

Según el padre Zapata, al Vaticano le fueron presentadas cinco propuestas durante el 2016, “pero luego de entender que el Papa tiene 80 años, que es una persona ya mayor, que tiene unas ciertas limitaciones físicas, la Santa Sede consideró que las cuatro ciudades permitían el acceso de la mayor cantidad de colombianos, y que la logística hacía fácil las diversas actividades que se pueden realizar con el santo padre”.

En eso coincidió Pongutá, quien comentó que aunque el pontífice está muy bien de salud y de ánimo, se debe mesurar su actividad diaria.

“Para eso cuenta con un equipo de organización de viajes, ‘staff’ médico y de seguridad, que son los que de alguna manera definen cuáles son los lugares más acertados y prudentes para cubrir la visita en el país”.

De acuerdo con la Conferencia Episcopal Colombiana, una primera avanzada vino al país desde la Santa Sede a principios de este año a definir cuáles serían las ciudades en las que aterrizaría Francisco.

“El papa Francisco considera que la mejor manera de conocer un lugar es desde las periferias, y ya existía el antecedente con México, donde el sumo pontífice había querido ir a ciudades, independientemente de la capital, donde los otros papas no habían estado; esa también era la intención de Jorge Bergoglio con Colombia”, destacó Pongutá, quien añadió que en la primera propuesta de agenda que le llevaron estaba incluido Chocó, la posibilidad de visitar el puerto de Buenaventura, un posible paso por La Guajira y que fuera hasta Mocoa.

Para ajustar detalles de la visita, en los últimos meses ha estado tres veces en el país el sacerdote colombiano Mauricio Rueda Beltz, quien pertenece al séquito papal como director de los viajes internacionales de Francisco.

JOSÉ CAPARROSO
Redacción Política
En Twitter: @JoseCaparroso

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