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'No podemos perder la confianza en la Policía' / Análisis

Un caso como la agresión a periodistas debe devenir en repercusiones de fondo, dice sociólogo.

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El proceso de incorporación policial debe contar con toda la rigurosidad y el acompañamiento interdisciplinar.

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Archivo / EL TIEMPO

08 de agosto 2016 , 10:59 p.m.

Los lamentables acontecimientos ocurridos la semana pasada en los que miembros de la Policía Nacional agredieron a periodistas del noticiero de Citytv han despertado reacciones de rechazo de parte de diversos sectores de la sociedad.

Se ha puesto en tela de juicio la integridad e idoneidad de los hombres y mujeres adscritos a esta institución, pero, pese a lo cruento y violento de las imágenes, no pueden sacarse conclusiones reduccionistas y generalizantes que condenen a todos los miembros de la Policía Nacional.

Por el contrario, es importante generar debates puntuales sobre lo sucedido, reflexionar sobre algunos elementos que han sido problemáticos históricamente dentro de esta institución; y analizar las transformaciones que se darán en un eventual escenario de posconflicto. Voy a esbozar brevemente algunos de estos. (Además: Dura condena a agresión de policías contra periodistas de Citytv)

El primero de estos debates debe enfocarse al tema de los procesos de incorporación, capacitación y seguimiento alas personas interesadas en vincularse a esta institución: la responsabilidad, poder y autoridad que se les delega a los policías es un voto de confianza, que de perderse significaría una disminución progresiva de la legitimidad institucional.

Por ello, el proceso de incorporación policial debe contar con toda la rigurosidad y el acompañamiento interdisciplinar, que permita garantizar que aquellos elegidos poseen los elementos propios del perfil que la Institución quiere para sus integrantes.

Esta rigurosidad del proceso de selección debe estar presente en los momentos de evaluación y promoción, reduciendo el riesgo de que personas con desórdenes psicológicos y de comportamiento sigan fungiendo como policías.

Así mismo, es importante reflexionar sobre el papel que desempeñan los auxiliares de Policía, muchachos que no tienen todo el proceso de formación de un oficial o un suboficial, pero que en ocasiones desempeñan funciones para las que no están preparados, cometiendo irregularidades como las que ocurrieron en la estación de TransMilenio del Museo Nacional.

Finalmente, sí hay que señalar que a la Policía Nacional le cabe una responsabilidad puntual, ya que debe garantizarle a toda la sociedad que sus miembros están en la capacidad de brindar seguridad sin extralimitarse en el uso de la fuerza, y que tienen todas las competencias para potenciar espacios de convivencia. Si se presentan estas situaciones, es necesario que surja una actitud autocrítica, en la que se dimensionen y diseñen soluciones que le devuelvan la confianza a la sociedad.

La pronta reacción del Director de la Policía Nacional debe venir acompañada de acciones inmediatas; un caso como estos no se puede quedar en el mero pronunciamiento público de las “exhaustivas investigaciones”, sino que debe devenir en repercusiones de fondo. Con esto no me refiero solamente en destituir a unos cuantos, sino en tomar decisiones de formación en todos sus integrantes. (Además: Procuraduría asume investigación por violencia a periodistas de Citytv)

Esto toma mayor relevancia porque muchos analistas en temas de seguridad han señalado que en el posconflicto la Policía Nacional asumirá mayores responsabilidades, y tendrá mayor poder e infraestructura; ello exige que esta Institución se redefina y entre en un proceso de sensibilización y capacitación en los temas que el escenario de posnegociación exigen, muchos de ellos relacionados con derechos humanos y sociales, resolución alternativa de conflictos o estrategias de prevención (no de sanción) de los delitos.

Este escenario de reconciliación y reencuentro exige que la policía dé ejemplo y pautas para que los ciudadanos arreglen sus diferencias de tal forma que los conflictos no desemboquen en violencia; haciendo que el componente de convivencia –propio de la misión institucional– no quede como letra muerta. 

CAMILO CASTIBLANCO
Sociólogo U. Nacional

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