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Actualizado 04:46 p.m. - miércoles 16 de mayo de 2012

Política 07:46 a.m.

'Diálogo con las Farc debe ser afuera y en secreto': Andrés Pastrana

'Diálogo con las Farc debe ser afuera y en secreto': Andrés Pastrana

Andrés Pastrana pide a las Farc liberar a todos los secuestrados como gesto inequívoco de paz.

Foto: Mauricio Moreno

Ex presidente analiza llamado que esta semana hizo 'Timochenko', el líder de las Farc. Entrevista.

Esta semana, el nuevo jefe de las Farc, Rodrigo Londoño Echeverri, alias 'Timochenko', sorprendió al país al plantear abiertamente la necesidad de volver a la mesa de diálogo y de recuperar la agenda del proceso de paz del Caguán. El ex presidente Andrés Pastrana, que durante 42 meses intentó alcanzar la paz con esa guerrilla, entre 1998 y el 2002, conversó con EL TIEMPO sobre el significado de este pronunciamiento y los escenarios que podrían configurarse si este tema prospera.

¿Qué valor le concede al mensaje del jefe de las Farc?

En los dos meses que lleva como jefe de las Farc ya ha emitido tres comunicados y, por lo tanto, creo que ahí hay una señal. Ahora, todo esto será inútil si las Farc no tienen un gesto contundente de paz con el país, que para mí tiene que ser la liberación de todos los secuestrados, incluidos los civiles. Antes de sentarnos a una mesa de negociación, las Farc deben ponerle fin al secuestro como un arma de guerra: ese es el gesto que esperamos los colombianos.

Mucha gente ve con gran inquietud que las Farc quieran volver a la agenda del Caguán...

Volver a la agenda del Caguán no es volver a la zona de distensión; son dos cosas distintas. Además, los colombianos tenemos claro que no podemos volver a insistir en zonas de distensión: primero, porque ya fracasamos en esa experiencia y, segundo, porque la ley las prohíbe. Dicho esto, me parece importante que 'Timochenko' hable de la necesidad de retomar la agenda del Caguán.

¿Por qué?

Porque allí hay un trabajo adelantado -no por Andrés Pastrana, sino por el Estado colombiano- y por el punto en que quedamos cuando se rompió aquel proceso: teníamos avanzado, en casi un 80 por ciento, el tema del cese de hostilidades, de la liberación de los secuestrados y una hoja de ruta. Así que si miramos las cosas fríamente, 'Timochenko' y Santos coinciden: el Presidente pide gestos convincentes y el líder de las Farc pide retomar una agenda que, para desarrollarse, exigía justo esos gestos que hoy piden Santos y el país.

¿Cómo evalúa el manejo que el presidente Santos le ha dado al tema de la paz? ¿Transitamos por el camino correcto?

Hasta el momento está haciendo lo que tiene que hacer. Mientras no haya hechos concretos de paz, tiene que continuar con la política militar.

La teoría más extendida es que las Farc están muy acorraladas y desprestigiadas y que necesitan urgentemente la mesa de diálogo para reducir la presión militar sobre ellas y para recuperar terreno político. ¿Lo ve así?

Efectivamente, todos esos elementos están sobre la mesa, pero por lo mismo; las Farc deben entender que esta es una buena oportunidad para comenzar a estructurar una solución negociada de un conflicto que debe terminar. Ahora, un eventual diálogo no implica que vayamos a descuidar nuestro Ejército; no habrá una zona de distensión, y un eventual cese del fuego estaría acompañado por una verificación internacional.

Con el ejemplo tan fresco de la renuncia a la violencia por parte del grupo terrorista vasco Eta, debo preguntarle: ¿qué tan viable ve el camino de olvidarse de cualquier diálogo de paz y mantener la presión militar hasta que a las Farc no les quede más remedio que 'tirar la toalla'?

Es el escenario que hemos tenido hasta ahora en Colombia: el de la guerra. Y si no nos queda más remedio, seguiremos por esa senda, quién sabe por cuántos años más. Pero ojalá se abra el camino de la paz, que es lo que queremos todos los colombianos. El presidente Santos lo ha dicho reiteradamente: aquí no se ha botado la llave de la paz. Depende de las Farc.

¿Cómo romper esta dicotomía en la que, si bien sabemos que tarde o temprano habrá que llegar a una negociación política para poner fin a este largo conflicto, al mismo tiempo tenemos una desconfianza enorme frente a la posibilidad de que las Farc se burlen nuevamente del país?

La clave está en los gestos, que deben ser contundentes e inequívocos y que son fundamentales para crear la confianza necesaria.

Todo el mundo habla de la necesidad de un gesto que dé prueba inequívoca de la voluntad de paz de las Farc. Pero si ese gesto llegara a producirse, ¿qué tan preparado está el país para ir a una mesa de diálogo?

Creo que estamos muy preparados. Las experiencias de los últimos años nos han dado un conocimiento mucho mayor de la problemática y eso ayudará. Ahora, me preocupa que cada vez que se abre el tema de un eventual diálogo se generen reacciones tan violentas en contra de una salida política. Y debo añadir que también me preocupa que cuando un ex guerrillero destapa un caso de corrupción en el Congreso o en una asamblea local, lo primero que se le dice es que él no está en capacidad de señalar a nadie porque 'tiene las manos manchadas de sangre'. O los colombianos estamos dispuestos a perdonar y a mirar hacia adelante o aquí no habrá paz.

¿Y cree que las FF. MM. aceptarían fácilmente un escenario de diálogo en un momento en el que les están dando a las Farc los peores golpes de su historia?

El fin último de la guerra es la paz, y si el proceso se da con unas garantías que brinden tranquilidad y confianza a las Fuerzas Militares, pero también al país, no veo por qué no lo apoyarían. La garantía de que no habrá abusos es clave y aquí la comunidad internacional puede jugar un gran papel, como garante y apoyo.

¿Qué errores de la época del Caguán no hay que repetir?

Primero, sin duda, la zona de distensión. Segundo, no comenzar a discutir por los temas en los que sí podíamos ponernos rápidamente de acuerdo. ¿Quién no está de acuerdo con la protección de nuestros recursos naturales, por ejemplo? Y, por último, negociar en medio de un estado de conflicto.

¿Y usted, personalmente, de qué se arrepiente con

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