Congreso

La polémica ruta para que exguerrilleros vayan al Congreso

Conservadores facilitaron principio de acuerdo para que ex-Farc asuman como congresistas.

Guillermo Rivera y Enrique Gil

Los ministros de Interior, Guillermo Rivera (izq.), y de Justicia, Enrique Gil (der), tuvieron que llegar a un acuerdo con los conservadores en Senado, encabezados por Juan D. Gómez.

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Carlos Ortega / EL TIEMPO

12 de noviembre 2017 , 01:10 a.m.

Si se acogen a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y aportan pronto la verdad sobre sus crímenes en el conflicto, los líderes de las Farc podrían sentarse tranquilamente en sus curules, en el Capitolio, y oficiar como congresistas.

La disposición que permitirá esa circunstancia es objeto de un acuerdo político de varios partidos y quedaría incluida en el proyecto de ley que reglamenta la justicia para los actores de la guerra, que surte el segundo de tres debates en la plenaria del Senado.

Todavía faltan detalles para precisar con rigor la presencia de exmiembros de las Farc en corporaciones públicas, pero en términos generales el espíritu de la norma está claro y es facilitar que eso ocurra. El tema está en la fase del acuerdo político. Falta perfeccionar el texto del artículo que así lo determine y que sea acogido por las plenarias de Senado y Cámara.

La regulación expresa de la participación política de los excombatientes fue un reclamo de varios partidos políticos en el Congreso desde hace varios meses, pero solo un acuerdo entre el Gobierno y la bancada conservadora en Senado, esta semana, permitió avanzar en una fórmula concreta.

El acuerdo se produjo el jueves pasado tras una reunión entre el Gobierno y los conservadores, luego de varios días en que parecía que la iniciativa podría fracasar por falta de votos en el Senado.

El proyecto, considerado “vital” para el proceso de paz, había recibido el día anterior una de sus peores amenazas, cuando los conservadores se sumaron al bloque de uribistas y Cambio Radical, que utiliza la estrategia de ausentarse de las deliberaciones para precipitar el agotamiento de las discusiones por falta de ‘quorum’.

El Gobierno tomó nota de la falta que hacían los conservadores para sacar adelante la iniciativa y fue en su búsqueda para salvarla. Al fin y al cabo, de los tres sectores políticos en rebeldía, era con los únicos que podía avanzar en alguna negociación.

El paso a paso

Según admitió ese jueves el ministro del Interior, Guillermo Rivera, el acuerdo con los conservadores modificaba parcialmente aspectos de lo acordado en La Habana, pero era la única forma de salvar el proyecto.

Lo pactado con los ‘azules’ contemplaba que el primer paso o condición para que los ex-Farc pudieran ser elegidos como congresistas en marzo y se posesionaran en sus curules era la entrada en funcionamiento del modelo de justicia transicional, lo cual solo puede suceder después de que la Corte Constitucional avale su contenido.

Hasta ese momento lo acordado era que, una vez sancionada la ley, se debería habilitar la Sala de Verdad y Reconocimiento, ante la cual los exguerrilleros elegidos como congresistas tendrían que presentarse para poder tomar posesión de sus curules. Esa era la esencia del acuerdo con los conservadores.

Este camino tenía el inconveniente, no obstante, de que es incierto cuándo la Corte Constitucional se pronuncie, y una decisión tardía suya sobre la ley podría retrasar todo el proceso para que los exintegrantes de las Farc asuman sus curules, lo que debe ocurrir el próximo 20 de julio.

Nueva idea

En la tarde de ese mismo jueves, una subcomisión en la que están todos los partidos políticos –con excepción del Centro Democrático, que declinó conformar esa instancia– debatió una nueva fórmula que propuso el Gobierno.

Según la nueva idea del Ejecutivo, ya no sería necesario esperar a que se sancione la ley que reglamenta la JEP y se habilite la Sala de Verdad y Reconocimiento para que los exguerrilleros se presenten ante la justicia para la paz y puedan posesionarse como legisladores.

El Gobierno ahora piensa que si para el 20 de julio, fecha de la instalación del Congreso, no existe todavía la Sala de Reconocimiento de la JEP, los excombatientes que resulten elegidos para el Legislativo, mínimo 10, podrán hacer una mera manifestación ante la presidenta de esta jurisdicción, Mirtha Patricia Linares, de su intención de presentarse a la justicia transicional, para poder asumir su curul como congresistas.

Este nuevo camino está sujeto, en todo caso, a que los partidos políticos que trabajan en el acuerdo estudien esta y otras propuesta al proyecto de ley, lo cual debe ocurrir este martes.

Rechazo

La nueva fórmula ya comenzó a tener el rechazo de Cambio Radical, el partido del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, quien ha hecho públicos sus reparos a este sistema de justicia.

El senador Germán Varón, uno de los hombres más cercanos a Vargas Lleras, le dijo a EL TIEMPO que la JEP debe tener un aspecto “fundamental” y es “el sometimiento” a ella, “previo a la postulación política” de los exguerrilleros.

Cambio Radical, que hace unas semanas dijo que se retiraba de la discusión del proyecto, pero que ha retornado a algunos debates, parece no transigir en su postura de que los exguerrilleros deben ir primero a la justicia para luego sí ser elegidos.

Pero, como las inscripciones de candidatos al Congreso se cierran el próximo 11 de diciembre, es evidente que los excombatientes no podrían aspirar al Congreso si se acoge el criterio de Cambio Radical.

“Sin ese elemento, que consignó en una proposición el senador de nuestro partido Carlos Fernando Galán, es inviable su aprobación”, afirmó Varón.

Y la incertidumbre vuelve a reinar porque el senador conservador Juan Diego Gómez, quien lideró el acuerdo entre su bancada y el Gobierno, dijo que la fórmula final para que los exguerrilleros puedan ser elegidos en el Congreso no está plenamente definida.

Gómez no quiere que el sometimiento de los líderes de las Farc a la JEP antes de posesionarse como congresistas “termine siendo un asunto simbólico”.

“De todas maneras, sobre esto no hay un acuerdo de fondo y se seguirá trabajando para encontrar una redacción adecuada”, dijo el senador.

El único hecho cierto es que el Gobierno ya comenzó a moverse de su posición inicial de que la participación política de los exguerrilleros elegidos al Congreso era intocable, y, seguramente, con el concurso de los partidos políticos se seguirá construyendo una fórmula que deje satisfechos a todos y permita que los líderes de las Farc, antes de asumir sus escaños, hagan la muestra de arrepentimiento que el país les reclama.

Sigue estudio de propuestas en proyecto de JEP

Este lunes está previsto que se reúna de nuevo una subcomisión de partidos que estudia cerca de 400 proposiciones para modificar el proyecto de ley que reglamenta la justicia para los actores de la guerra, el cual pasa por su segundo de tres debates en el Senado. Pese a que la iniciativa se puede tramitar simultáneamente en la plenaria de Cámara, en tercer debate, allí la ponencia para comenzar su estudio no ha sido radicada.

POLÍTICA
EL TIEMPO@PoliticaET

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