Congreso

El país reacciona contra casos de maltrato animal

Este año se han registrado 10.500 situaciones de agresiones hacia los animales.

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Gutiérrez, de ser culpable, podría pagar hasta tres años de cárcel.

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Archivo particular

05 de noviembre 2016 , 03:37 a.m.

La situación de los animales este año en Colombia ha causado revuelo por los constantes casos de maltrato que se han evidenciado en videos publicados en redes sociales, razón por la que no solo los animalistas, sino la comunidad en general, se volcaron en rechazo a estos actos.

Cifras de la Policía Nacional y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible indican que en los primeros tres meses de este año se han atendido alrededor de 7.258 reportes por control de maltrato animal, haciendo campañas de prevención y acudiendo a llamados de violencia contra animales domésticos, como perros y gatos.

Recientemente, a través de las redes sociales, han aparecido circunstancias violentas que preocupan a las autoridades ambientales, como los felinos cazados en Chocó y en el Llano, el gato quemado vivo en Cartagena, el tiburón cazado y atacado con machete en San Andrés, y los perros ultrajados por paseadores en Bogotá.

Este año, según el general William Salamanca, director de Protección y Servicios Especiales de la Policía, los casos de maltrato animal son 10.500, y el 2014 cerró con 19.000.

Lo positivo es el número de reportes de control por este tipo de violencia, que creció en 2.796, pues en los primeros tres meses del 2014 fue de 4.462, acciones que dan a entender que se están incrementando los esfuerzos para combatir este fenómeno.

Andrea Padilla, vocera en Colombia de la organización internacional AnimaNaturalis, señala dos tipos de maltrato: el primero son los actos cotidianos de violencia contra animales de compañía (perros y gatos), que van desde la golpiza hasta tener al animal sin agua y sin alimento, es decir, en el abandono.

El segundo, que, en la opinión de Padilla, es de los más dramáticos, es cuando hay intención clara de dañar al animal y causarle sufrimiento para disfrutar con su dolor.

Estos casos son los que causan más indignación y rechazo entre los colombianos. Las alarmas están prendidas debido a que muchos de los que han sido brutalmente asesinados son especímenes de fauna silvestre.

Salamanca agrega que la misma cultura de los colombianos es la culpable del maltrato animal, debido a que tradicionalmente, en actividades como corralejas, se busca el disfrute con la violencia hacia las especies.
No obstante, agrega que las nuevas generaciones están cambiando estas costumbres, porque reaccionaron contra estas acciones y ahora son los protectores de los animales.

La fauna, en peligro

Informes de la Interpol señalan que el tráfico de fauna silvestre es una de las actividades delictivas más rentables del mundo y cada año genera beneficios calculados en miles de dólares.
En Colombia la fauna silvestre pasa por un momento complicado. Hay 218 especies en estado vulnerables, 129 en peligro y 60 en peligro crítico.

Ante el difícil panorama, la Policía no deja de hacer operativos para incautar la fauna que está siendo traficada. En los últimos dos años se han incautado 55.000 especies de flora y fauna. Tan solo en los primeros tres meses del 2015 van 13.644 especímenes, siendo los departamentos de la costa atlántica donde más se han incautado especies (Magdalena, Bolívar, Sucre, Cesar y Córdoba).

De esta manera, los ecosistemas del país podrían estar en riesgo. El español Carlos Lasso, experto en biodiversidad e investigador sénior del Instituto Alexander von Humboldt, explica que cada vez que una especie está amenazada altera el equilibrio del ecosistema, y otros animales también corren riesgo.

Lasso afirma que muchas de estas especies en peligro de extinción son objeto de tráfico ilegal, y las someten al maltrato de forma inherente, pues, al querer ocultarlas, las mantienen en condiciones inapropiadas desde su extracción del medioambiente.

En cuanto al maltrato y caza de animales silvestres, el experto indica que el comportamiento tiene que ver con la evolución del ser humano, que desde sus orígenes fue un cazador. Pero aclara que en estos tiempos se debe a la falta de educación y conciencia ambiental.

A esto se suma la explicación del reconocido médico genetista Emilio Yunis, quien, desde el punto de vista científico, agrega que el maltrato animal se debe a “una sociedad enferma e individuos que están enfermos. No es normal maltratar a los animales y gozar con ese maltrato”.

En su análisis, Yunis señala que este comportamiento no se hereda de manera genética, pero sí es adquirido por la herencia social, una actitud adquirida en la cotidianidad.

Endurecen el castigo

Después de dos votaciones unánimes en la Cámara de Representantes a favor del proyecto de ley 087, que modifica el Código Penal y Civil, se busca endurecer los castigos para quienes maltraten animales. El proyecto está a pocos pasos de ser aprobado, y falta su trámite en el Senado, donde se expondrán los detalles de la iniciativa.

El plan contempla sancionar con prisión de 12 a 36 meses y multas de hasta 50 salarios mínimos mensuales vigentes a las personas que agredan a un animal y le causen la muerte o le generen lesiones que afecten su integridad física.
Uno de los impulsores del proyecto es el representante a la Cámara Juan Carlos Losada, que explica que la ley tendrá agravantes, por ejemplo, cuando el daño se haga en presencia de niños o si tiene que ver con abuso sexual y agresión con sevicia, casos en que las penas serán más fuertes.

Cabe aclarar que los casos de maltrato animal hasta ahora son tratados como contravenciones, y la máxima pena es de 6 meses de cárcel y 100.000 pesos de multa, castigo que los animalistas consideran irrisorio. Mientras que a la fauna silvestre en vías de extinción la cobijan normas más severas.

Por su parte, Natalia Parra, vocera de la plataforma animalista Alto, celebra que la ley vaya por buen camino, y agrega que la intención es cambiar el estatus jurídico de los animales, con lo que dejan de ser cosas. “Este proyecto es una gran apuesta para que tantos casos de maltrato extremo no queden impunes, como viene sucediendo”, dice.

‘Falta un castigo que marque un precedente’

Medellín y Bogotá. Dos casos crueles de cacería de felinos despertaron la indignación de los colombianos en los últimos meses.

El primero fue en abril, cuando Pedro Luis Gutiérrez Ruiz, estudiante de la Universidad de Medellín y habitante del municipio chocoano de Bahía Solano, publicó en su cuenta de Facebook una foto suya en compañía del cadáver de lo que él llamó un ‘tigre’.

Gutiérrez celebró la foto y la coronó con la frase ‘él puede ser muy bravo, pero yo soy más bravo que él (risas)’, ignorando que se trataba de un jaguar, el felino más grande de Suramérica y que, además, está en peligro de extinción.

En su defensa, el hombre señaló que solo se tomó la foto y negó haberlo matado. Sin embargo, este hecho pasó a manos de la Fiscalía Nacional, como indicó Jesús Lácides Mosquera, director de Codechocó, y es investigado por las autoridades debido a que, según la legislación nacional, la caza de un animal en vías de extinción está penalizada con una multa de hasta 500 salarios mínimos y de 1 a 3 años de cárcel.

La otra situación se descubrió en mayo, y en ella se vieron involucrados jóvenes que prestaban servicio militar en Cumaribo (Vichada). Ellos se jactaron de decapitar y desollar dos ocelotes. No contentos con ello, escribieron que disfrutaron del sabor de su carne.

Este acto de violencia contra la fauna silvestre también está siendo investigado, e incluso el general William René Salamanca, director de Protección de la Policía, señaló que ya se tienen pruebas para que la Fiscalía proceda con una sentencia del hecho.

La investigación involucra a dos jóvenes, que, según Salamanca, podrían recibir un castigo que sentaría un precedente en cuanto a maltrato animal. En las próximas semanas se conocería la pena que recibirían los involucrados.

Carlos Valderrama, miembro del Grupo de Especialistas en Salud de Animales Silvestres, atribuyó estas actitudes a la fascinación y al miedo; además, agrega que “las personas cazan a estos animales como trofeo, por sus pieles y como retaliación porque estos depredan a sus animales en las zonas rurales”.

En el país hay seis tipos de felinos, y el oncilla es el más amenazado. Según Valderrama, la destrucción de su hábitat por actividades humanas es la razón de su extinción.

Cristian Ávila Jiménez
Redactor de Nación
Twitter: @cristian_avila4

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