Editorial

¿Watergate, segunda parte?

La decisión de Donald Trump de despedir a James Comey evoca la tomada por Nixon para frenar al FBI.

11 de mayo 2017 , 11:53 p.m.

Es muy probable que por estos días se hayan disparado las búsquedas que utilizan la palabra ‘Watergate’ en internet. Muchos estadounidenses que no habían nacido cuando tuvo lugar el escándalo así denominado a comienzos de la década de 1970 querrán saber de qué se trató y por qué terminó con la renuncia del presidente Richard Nixon.

Y es que con la decisión de Donald Trump de despedir a James Comey de la dirección del FBI el pasado martes, cada vez son más las voces que apelan a este episodio de entorpecimiento por parte del Ejecutivo a labores de investigación de una agencia federal independiente, además de escuchas y otras actividades clandestinas ilegales, como referente y rasero de lo que hoy ocurre en el país del Norte.

El mensaje que dejó la decisión del impredecible mandatario fue el de un sospechoso afán por usar su poder para sacarse una piedra del zapato. Una piedra que en los días previos a las elecciones de las que salió victorioso fue un trampolín que, por causa de la determinación de Comey de retomar la investigación a Hillary Clinton por uso indebido de su correo electrónico, le sirvió para dar el salto al cargo más importante del planeta. Entonces no faltaron los elogios de Trump al funcionario republicano.

Pero la luna de miel no duró mucho. Se fue diluyendo conforme fue tomando fuerza la investigación a cargo de su oficina para establecer qué tan involucrado estuvo el Gobierno ruso en maniobras digitales para influir en el resultado de los comicios. Una pesquisa que cobró ya la cabeza del general en retiro Michael Flynn, consejero de seguridad nacional, al comprobarse que había ocultado su grado de cercanía con funcionarios de la diplomacia rusa en Washington. Es esta pita la que ha comenzado a halar ahora el Congreso, apoyado en el FBI y que cada vez saca a flote más interrogantes, a cual más de inquietantes y sin respuesta por ahora. La misma que tiene con los nervios de punta a Trump, y que este intenta detener.

De regreso a Watergate, apelar a este suceso viene del hecho de que en este fue clave el intento de Nixon por frenar la labor del FBI. Lo mismo que hoy parece querer Trump. El mundo se pregunta si con similar desenlace.

editorial@eltiempo.com.co
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