Editorial

Una ventana al mundo

Macrorruedas de negocios son una oportunidad para el crecimiento de pequeños empresarios del país.

04 de noviembre 2017 , 12:00 a.m.

Un mundo cada vez más competitivo puede parecer duro para algunos, desafiante y estrecho, particularmente en el ámbito económico. Y si se es un pequeño o mediano empresario, el desafío adquiere ribetes dramáticos pero, al mismo tiempo, retadores.

Este nuevo panorama se ha hecho evidente con los distintos tratados internacionales que Colombia ha venido fomentando o en los que viene participando desde hace décadas. Y si bien estos han estado en la retina de la opinión pública a raíz de recientes pronunciamientos del Gobierno de Estados Unidos, en el caso nuestro podría decirse que sus resultados aún están en proceso de consolidación.

El papel que en ese sentido debe jugar el Ejecutivo es fundamental. Competir en las actuales condiciones requiere de sagacidad, contactos, creatividad e innovación. Y a ello contribuyen las macrorruedas de negocios que organiza ProColombia, entidad adscrita al Ministerio de Comercio Exterior que busca hacer efectiva la relación entre la oferta del empresariado colombiano y la demanda de los mercados internacionales.

La más reciente de ellas ha tenido lugar en París (Francia), y a ella asistieron 150 empresarios para un encuentro con igual número de compradores de Asia y Europa. Un año toma la organización de cada evento, fruto de las buenas relaciones y el manejo cuidadoso con que se aborda el tema. Hoy por hoy, Colombia es el quinto socio comercial de la Unión Europea y el primero del área andina, con negocios que superaron los 42.000 millones de dólares en 2016.

Emprender e innovar es el nuevo lenguaje de los negocios, y ello incluye tener un enfoque global a la hora de crear empresa.

Telas, productos agroindustriales, alimentos, industria 4.0 y manufacturas fueron parte de la macrorrueda, que en solo dos días selló negocios por 1 millón de dólares y otros 12 millones de dólares que podrían concretarse en los próximos seis meses con China, Alemania, España y Francia, entre otros países.

Si se tiene en cuenta que la región donde tuvo lugar el certamen es uno de los epicentros de la actividad económica del continente –solo el sector agroindustrial representa el 4 por ciento del PIB y genera alrededor de un millón de empleos en Francia–, la presencia de pequeños empresarios en el Viejo Continente resulta esencial para sus intereses y los de Colombia. Máxime ahora cuando el país capta la atención de otros renglones, producto del proceso de paz.

La evolución de las macrorruedas ha sido otro factor determinante. Las plataformas tecnológicas implementadas facilitan a importadores y exportadores la detección de mercados y oportunidades que antes demandaban tiempo y dinero.

No importa si se abren pocas o muchas puertas. Como lo decíamos al comienzo, el mundo está para los visionarios, para los que entienden que exportar es hoy vital en la cadena productiva de un país, y encuentros de este tipo, que concluyen en un acuerdo comercial, se convierten en una ventana más que se abre en el complejo organigrama de los negocios.

Lo más gratificante es comprobar que en toda esta cadena van incluidas decenas de familias campesinas, artesanos y empresarios que le apuestan a la internacionalización.

- editorial@eltiempo.com

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