Editorial

Una gira de manos vacías

Pocos frutos cosechó  Trump en su largo periplo asiático, aunque él reclama lo contrario.

15 de noviembre 2017 , 12:00 a.m.

De “tremendamente exitosa” calificó el presidente Donald Trump su gira por Asia, que lo llevó a Japón, Corea del Sur, China, Vietnam y Filipinas. Fueron trece días durante los cuales abundaron el fasto y los suculentos homenajes, que tanto le gustan, en una puesta en escena que un editorial de The Washington Post llamó “festival de la adulación”.

“Fue una alfombra roja como nadie había visto nunca”, dijo Trump desde Manila, quizás con la esperanza de que los estadounidenses no se den cuenta de que regresó con las manos vacías y una enorme preocupación: Washington es cada vez menos relevante en Asia-Pacífico. De hecho, el término ‘Indopacífico’, que acuñó para referirse a esa zona, no convenció.

“Hice muchos amigos en los más altos niveles”, afirmó también un Trump que, no obstante, no obtuvo resultados concretos en los dos temas claves propuestos: por una parte, conseguir un compromiso más efectivo de China para presionar a Corea del Norte debido a su programa nuclear. Y, por otra, mejorar los lazos comerciales con aquellos países con los cuales tiene un gran déficit comercial después del desplante de abandonar el Acuerdo Transpacífico (TPP).

Amargamente, a Trump le fue notificado que el TPP funciona sin Estados Unidos y que su ataque al comercio multilateral fue respondido con que las naciones socias sellaron un acuerdo de principios esenciales en Vietnam durante la cumbre de la Apec. El ‘América primero’ cayó de nuevo en el lugar equivocado.

Algunos creen que el haber sido bien recibido por Xi Jinping indica que la diplomacia personalista rendirá réditos
en el futuro.

La posverdad también tuvo un capítulo especial en la gira, pues luego de la celebración de Trump por haberse efectuado acuerdos comerciales con China por 250 mil millones de dólares se supo que esos quince pactos eran más ‘memorandos de entendimiento’ no vinculantes.

Tampoco le fue bien en su propuesta de convertirse en mediador en la disputa por el mar de China meridional, cuyas aguas son reclamadas por varios países, entre ellos China, que ha construido varias islas artificiales para consolidar su posición. Su propuesta fue olímpicamente desechada luego de que los interesados llegaron a un consenso para gestionar entre ellos los diferendos.

Quienes prefieren ver el vaso medio lleno conceptuaron que el hecho de haber sido recibido tan bien por el presidente chino, Xi Jinping, quiere decir que de pronto en un futuro la diplomacia personalista de Trump va a rendir sus frutos, aunque a los observadores en Washington y en Europa lo que más les sorprendió es lo cómodo que Trump parecía sentirse frente a caracterizados líderes autocráticos como el presidente ruso, Vladimir Putin, o el filipino, Rodrigo Duterte, quien con su guerra contra las drogas ha asesinado a miles.

Pero ya poco importará si le fue bien o mal en su gira asiática. El nuevo escándalo por el cruce de mensajes de su hijo Donald con el fundador de Wikileaks, Julian Assange, supuestamente para perjudicar a Hillary Clinton en campaña, será una nueva fuente de dolores de cabeza. Una novela más de la saga.

editorial@eltiempo.com

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