Editorial

Una auténtica prioridad

La idea de un crecimiento verde en Colombia no solo es muy atractiva, sino también viable.

19 de junio 2018 , 12:00 a.m.

Uno de los aspectos más positivos de la campaña electoral que terminó es el privilegiado espacio que ocupó en el debate el asunto de la preservación del medioambiente y la protección de nuestra biodiversidad.

Sin embargo, al tocar el tema solemos caer en la tentación de ponerlo en tensión con el crecimiento económico, y este es un falso dilema. Por el contrario, existen, a través de conceptos asociados al crecimiento verde, nuevas y muy rentables posibilidades de prosperidad.

Se trata entonces de una cuestión de la mayor relevancia para Colombia a corto y mediano plazo. Como lo califican los expertos, cuidar la biodiversidad y los ecosistemas de nuestro país es ya un asunto de supervivencia. Pero, incluso para los entendidos en este particular, es también un elemento clave para la competitividad de nuestra economía.

En esa línea, hay que mirar con atención los resultados presentados por la Misión de Crecimiento Verde del Departamento Nacional de Planeación, que durante dos años recogió y analizó un conjunto de datos e información, proceso en el cual involucró a distintos grupos de interés y que le permitió presentarle al país una hoja de ruta que debemos recorrer en el futuro inmediato para lograr tal objetivo. Dicha misión se concentró en tres ejes estratégicos: el aprovechamiento integral de las oportunidades que abren nuevos sectores económicos sostenibles, el logro de mayor eficiencia en el uso de los recursos y la preparación de las empresas y el capital humano para desarrollar esta nueva orientación económica.

El nuevo gobierno debe revisar la hoja de ruta que dejará el saliente en esta materia. Es un esfuerzo valioso que merece continuidad.

El mensaje es claro: el modelo económico en Colombia está agotado, y aunque existen ingentes esfuerzos desde el sector público y privado por comenzar a involucrar elementos de protección con el entorno, estos son insuficientes.

La buena noticia es que ante este panorama, las oportunidades son enormes. En el paquete de objetivos propuestos se encuentran, por ejemplo, la entrada al parque automotor de 600.000 automóviles eléctricos en 10 años, lo cual implica que en el 2030, el 25 % sea de esa naturaleza, que para ese año el 15 % de la matriz energética esté atendida por renovables no convencionales, que en el mercado existan 500 bioproductos y se incremente la tasa de reciclaje del 8,6 al 17,9 %.

El presidente electo, Iván Duque, incorporó en su plataforma programática y en su discurso un amplio compromiso por proteger nuestro medioambiente sin sacrificar el crecimiento económico. Es una señal alentadora. Resulta imperioso que el equipo que lo acompañe revise este documento, ajuste lo que considere y le dé continuidad a este esfuerzo, que valoramos como un paso en la dirección correcta.

La idea de un crecimiento verde en Colombia no solo es muy atractiva, sino viable. Las condiciones de vida pueden ser extraordinarias para todos los colombianos si se saca provecho de su destacada riqueza en biodiversidad, de la abundancia de biomasa, de la facilidad para el desarrollo de energías renovables no convencionales y, en general, de su capital natural, el cual representa una ventaja competitiva para aumentar y apalancar el desarrollo económico sostenible.

editorial@eltiempo.com

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