Editorial

Un ejemplo para seguir

Ser capaces de ponerse de acuerdo sobre temas que trasciendan la coyuntura política es fundamental.

23 de abril 2018 , 12:22 a.m.

Aquel conocido refrán según el cual “no hay que reinventar la rueda” viene como anillo al dedo cuando se miran los desafíos que tiene Colombia ante sí y la necesidad de que los diferentes estamentos de la sociedad trabajen en el propósito de construir una nación más justa e incluyente. En tal sentido, no deberían caer en saco roto las palabras de Alfredo Moreno, actual ministro de Desarrollo Social de Chile, quien la semana pasada estuvo en Bogotá hablando de su experiencia como articulador de acuerdos que aquí podrían ser imitados.

El funcionario de la administración de Sebastián Piñera no se concentró en las estrategias que promueve el gobierno para el que trabaja, sino que se refirió a la iniciativa 3xi (tres por i), lanzada cuando estuvo a la cabeza de la Confederación de Producción y Comercio, el gremio más importante del sector privado chileno. No obstante el escepticismo de algunos, el esquema logró sentar alrededor de la misma mesa a empresarios, sociedad civil, minorías y academia para dialogar y definir objetivos en común.

El ejercicio permitió identificar cinco áreas de acción que, de salir adelante, ayudarán a solucionar problemas de vieja data. Sin desconocer que Chile es la nación con el ingreso por habitante más alto de América Latina, con el índice de pobreza más bajo de la región y con una población que en mayoría pertenece a la clase media, también alberga grandes contradicciones y tensiones sociales.

En respuesta, los empresarios decidieron involucrarse directamente, impulsados por la baja confianza que reflejaban las encuestas sobre la actividad privada. La labor de sentarse en varias sesiones orientadas a buscar puntos de convergencia con grupos que podrían considerarse antagónicos resultó particularmente fructífera e incluso condujo a planes de acción para solucionar cuellos de botella puntuales, como la atención a cientos de ancianos aquejados de cataratas que llevaban años esperando una respuesta del sistema de salud.

Que la experiencia merece ser compartida es algo en lo que cree firmemente el Banco Interamericano de Desarrollo. El presidente de la entidad, Luis Alberto Moreno, viene insistiendo en que nuestras sociedades tienen que ser capaces de ponerse de acuerdo sobre temas trascendentales que vayan más allá de la coyuntura política o del ciclo electoral. Imitar el ejemplo chileno, debidamente ‘colombianizado’, sería encomiable. El clima de polarización nos impide reconocer que al contradictor de turno también lo mueve el ánimo de hacer del nuestro un mejor país. Aceptar nuestras diferencias es un primer paso.

Y en esta meta, el sector privado está llamado a jugar un papel clave, pues es evidente que la preocupación de un empresario debe ir mucho más allá de las cifras de los estados financieros. Reconocidos gurúes, como Michael Porter, hablan de la búsqueda del valor compartido como un propósito central, pues ningún negocio será verdaderamente bueno si se desarrolla sin mirar el entorno en el que opera.

Hay que registrar la presencia en el país de varios grupos de líderes de compañías de primera línea, quienes aportan ideas sobre múltiples temas. Ahora de lo que se trata es de trabajar con más ahínco, para encauzar esfuerzos en la misma dirección y demostrar que el mejor negocio que podemos hacer colectivamente es conseguir que Colombia funcione bien para todos.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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