Editorial

Los árboles de El Virrey

Quedó la sensación de que de nuevo se han despreciado los deseos y las razones de la comunidad.

10 de mayo 2018 , 12:00 a.m.

En la triste historia de los árboles talados en el parque El Virrey, en Bogotá, han sido claras una vez más las dificultades de la alcaldía comandada por Enrique Peñalosa a la hora de comunicar a la ciudadanía decisiones que la involucran de manera directa. 

Luego de una serie de anuncios y socializaciones, que no convencieron del todo a los vecinos del lugar, unos trabajadores aparecieron un día antes de lo previsto en el concurrido parque —que va desde la carrera 7.ª hasta la autopista— listos a talar 47 árboles que los vecinos estaban dispuestos a defender contra viento y marea. Quedó en el aire la sensación de que de nuevo se habían despreciado tanto los deseos como las razones de la comunidad.

Han sido claras una vez más las dificultades de la alcaldía comandada por Enrique Peñalosa a la hora de comunicar a la ciudadanía decisiones que la involucran de manera directa.

Por supuesto, la tala no se llevó a cabo porque sí, ni porque al alcalde le pareció que así debía hacerse, y punto, sino porque —según el Jardín Botánico de Bogotá— se trataba de árboles en alto riesgo, pero los vecinos del parque han estado protestando porque la propia Secretaría de Ambiente del Distrito emitió un concepto en contra de la idea del “alto riesgo” y porque desde que empezó el proceso de socialización de la operación —en febrero— no se tuvieron en cuenta las propuestas de la comunidad para compensar la tala con una serie de especies que restauren la biodiversidad del corredor ambiental de El Virrey.

Si alguna entidad tiene credibilidad en el entramado distrital esa es, sin duda alguna, el Jardín Botánico de Bogotá; pero si la ciudad le pertenece a alguien —si a alguien hay que oír y explicarle lo que debe hacerse en procura de una ciudad mejor— es a la compleja ciudadanía. La tala en el emblemático parque, que tendría que haber sido una operación en beneficio del medioambiente y la reforestación —pero terminó sonando a arbitrariedad—, es un ejemplo más de lo fundamental que es el diálogo de los gobernantes con sus gobernados si lo que se quiere es una ciudad orgullosa de sí misma.

editorial@eltiempo.com

Tala de árboles

Los vecinos de la zona planean reunirse el 8 de mayo para realizar un plantón como rechazo a la compensación en árboles que hará el Jardín Botánico.

Foto:

Carlos Ortega

MÁS EDITORIALES

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA