Editorial

Semana de la bici: lo que se espera

 Debería poner a todos a pensar sobre lo absurdo de convertir la movilidad en otro campo de batalla.

25 de septiembre 2017 , 12:38 a.m.

Siendo optimistas, se puede decir que llega en buen momento la semana de la bicicleta. Tiene lugar este evento, ya tradicional en la capital, en una coyuntura en la que se está definiendo cuál va a ser el rol de esta alternativa de movilidad en el futuro de la ciudad. Esa es la apuesta de la actual administración: sentar las bases de una política pública a largo plazo.

Lo anterior, hay que decirlo, en un indeseable marco de dolor por cuatro tragedias ocurridas en las últimas dos semanas. La más reciente, la del menor que pereció el jueves tras ser arrollado por un camión en el sector de Bosa-La Libertad.

El mejor homenaje que se le puede hacer a la memoria de estas cuatro personas y a la de los otros 45 biciusuarios que este año han perdido la vida es el de, entre todos, elaborar reflexiones seguidas de acciones que apunten a corregir esos vicios estructurales que impiden que la vía sea más segura para los que van en bici.

Una semana dedicada a la cicla debería poner a todos a pensar sobre lo absurdo que es convertir la movilidad en otro campo de batalla. Lo inapropiado y peligroso que es el surgimiento de bandos irreconciliables en lugar de sectores aliados por una misma causa. Esto no puede seguir avanzando hacia una guerra entre automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones, todos contra todos y cada vez más recalcitrantes. No. Se trata, más bien, de aceptar que todos somos actores de la vía, conduciendo, pedaleando o caminando. Bienvenido el ejercicio de intercambio de roles que hace parte de la agenda de la semana.

En suma: basta con que la semana de la bicicleta logre avanzar en desactivar esta perversa lógica que, por desgracia, viene echando raíces y dejando muertos para que sea exitosa. Dejará también un balance positivo si se deponen egos y prima una actitud de escucha, comenzando por el Distrito. Si quienes hacen parte de los siempre admirables colectivos que promueven la bicicleta entienden que su fin no puede ser otro distinto a lograr que cada vez más personas se suban a ella y en mejores condiciones, y que en tal propósito las agendas y militancias políticas deben ser un medio, jamás un fin.

editorial@eltiempo.com.co

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