Editorial

Salvar la ciénaga

Contratos de dudosa ortografía afectan a de uno de los ecosistemas más preciados de Cartagena.

13 de febrero 2018 , 12:00 a.m.

Como si fuera poco tener a su alcalde preso y a varios concejales salpicados por los escándalos de corrupción, Cartagena tiene que seguir cargando con las consecuencias de contratos de dudosa ortografía que continúan pesando en la mala salud de uno de sus ecosistemas más preciados: la ciénaga de la Virgen.

Un informe de la Contraloría General revelado por este diario, sobre el que llamó ‘carrusel’ de contratos en la Corporación Autónoma del Dique (Cardique), muestra cómo la conservación de la ciénaga terminó convertida en un festín de negocios en los que contratistas e interventores se intercambian papeles; y al final, los estragos ambientales no solo no cejan, sino que van en aumento.

Estas firmas, denuncia el informe, llegaban a los procesos de selección con ofertas que diferían la una de la otra por sumas irrisorias de 10 o 5 pesos, maniobra ya vista en otros escenarios y que es casi siempre señal inequívoca de un arreglo por debajo de la mesa para hacerles esguinces a la libre competencia y a las normas de transparencia.

Cardique ha destinado 142.000 millones de pesos para contratos con empresas que, sospechosamente, compartían el mismo contador público, contrataron los servicios del mismo topógrafo y, muchas de ellas, aparecían domiciliadas en direcciones que en realidad correspondían a casas de familia o a lotes abandonados.

Otra perla hallada por la Contraloría es que Cardique, sin razones técnicas que lo justifiquen, firmó por 14 años un contrato con similares objetivos con una de las empresas de uno de los poderes más cuestionados de Cartagena y toda la costa Caribe: Alfonso el ‘Turco’ Hilsaca.

Hay que ponerle toda la atención al llamado de la Contraloría sobre el ‘carrusel’ de contratación en la Corporación Autónoma del Dique (Cardique).

En ese negocio, suscrito en el 2007 y que una década después –según el informe– se había limitado a realizar esporádicas brigadas de limpieza de la ciénaga, se evidencian irregularidades tanto en la duración como en el monto acordado con el contratista. A tal punto que el contralor Edgardo Maya pidió intervención urgente de la Fiscalía y la Procuraduría.

El nombre de Hilsaca es conocido por los colombianos a raíz de los reiterados cuestionamientos sobre nexos con grupos ilegales y también por su habilidad para salir relativamente indemne de las investigaciones. De hecho, en este momento, el juicio en su contra por un asesinato cometido por los ‘paras’ no ha podido instalarse por maniobras dilatorias de su defensa. Hilsaca, entre tanto, está en libertad por vencimiento de términos, y son muchas las alertas sobre cómo una vez más estaría moviendo su poder económico para incidir en la política de Cartagena y en las elecciones para el Congreso.

Desde estas páginas hemos instado a los organismos de control y al Gobierno Nacional para rescatar a Cartagena de la saga de la corrupción que ronda su estamento público. Pero vale la pena insistir y, sobre todo, convocar a los cartageneros a cambiar, con votos libres, limpios y responsables, la historia. Salvar la ciénaga de la Virgen, no solo de las construcciones ilegales que la amenazan sino de los corruptos que se enriquecen a costa de las obras que hace rato debieron recuperarla, será un gran primer paso.

editorial@eltiempo.com

Ciénaga de la Virgen

Aunque Cardique ha invertido millonarios recursos en la limpieza de la ciénaga de la Virgen, los resultados no son exitosos.

Foto:

Yomaira Grandett / Archivo EL TIEMPO

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