Editorial

Regulación natural

Es un buen paso que el país cuente con un nuevo marco regulatorio para los productos naturales.

14 de julio 2018 , 12:00 a.m.

Nadie discute que los llamados productos naturales, especialmente los originados en plantas, han estado relacionados desde siempre con la salud humana. De hecho, la ciencia se ha encargado de encontrar en ellos esos elementos que, más allá de la tradición, se consolidan como verdaderos principios activos que en no pocos casos son la base de medicamentos de reconocida utilidad y forman parte ineludible del armamento terapéutico mundial.

Sin embargo, hay que reconocer que el alto consumo de medicamentos naturales se ha convertido en una tendencia que pretende convocar usuarios bajo la premisa de que por su origen resultan totalmente seguros, lo cual, valga decirlo, no es absolutamente cierto.

De ahí que las autoridades sanitarias de casi todo el mundo se hayan visto en la necesidad de promover regulaciones que permitan garantizar la dispensación de los productos con estas características, de tal manera que su uso no represente riesgo para la población en general.

Y, aunque estos procesos tienen detractores, lo cierto es que el Ministerio de Salud cuenta con un listado de 130 plantas con potencialidad terapéutica y algo más de 1.800 productores naturales respaldados por un registro sanitario. Sin embargo, las disposiciones que cobijaban estos productos requerían una actualización y una modernización.

Por ello resulta acertada la expedición del decreto 1156 de 2008, mediante el cual se reglamenta el régimen de registro sanitario –el sello de garantía y seguridad oficial– para todos los productos fitoterapéuticos que se expenden en el país.

La norma favorece la salud de la gente y, además, permite que estos productos se comercialicen
en Colombia y el exterior.

La norma, que contó con el apoyo técnico del Instituto de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), introduce cambios importantes congruentes con las políticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En otras palabras, estos avances tienen cimientos sólidos para favorecer el bienestar de las personas y permitir el mercado no solo en el contexto nacional, sino también internacional, de estos insumos.

Y, en el mismo sentido, el decreto permite actualizar en forma permanente el listado de plantas medicinales conforme a unas categorías definidas, lo que favorece la inclusión de un mayor número de ellas y sus derivados, aparte de simplificar los procedimientos para la expedición de registros sanitarios y permitir la emisión automática de este requisito para los productos fitoterapéuticos tradicionales, con lo que se respeta el uso ancestral de muchas plantas.

Es un gran avance, sin duda, que pone en el centro la salud de la gente y, además, acata las quejas de los productores que consideraban excesivos los requisitos para obtener un registro sanitario.

De paso, también aclara que las pretensiones regulatorias del Gobierno cobijaban solo un grupo de productos y desmiente que, como se dijo de manera equivocada, los remedios caseros y hasta las infusiones aromáticas necesitarían registro sanitario, lo que se difundió solo para enturbiar un proceso que era necesario.

editorial@eltiempo.com

MÁS EDITORIALES

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA