Editorial

Paraguay, sin cambios

Abdo tendrá que hallar la manera para que el buen desempeño económico se traduzca en mayor bienestar

24 de abril 2018 , 12:00 a.m.

Parafraseando a Lampedusa, poco cambió en Paraguay luego de las elecciones del domingo, y, en consecuencia, todo, por ahora, seguirá igual.

El candidato del Partido Colorado, Mario Abdo, se impuso con el 46,46 % de la votación –tras el conteo inicial– frente al 42,73 % de su rival, el liberal Efraín Alegre, quien contó también con el apoyo de la izquierda, liderada por el expresidente Fernando Lugo.

Lo estrecho del margen, el menor desde 1993, pone en el primer lugar de la lista de tareas del sucesor del empresario tabacalero Horacio Cartes –de su misma colectividad– la de tender puentes con los sectores derrotados para así contar con suficiente gobernabilidad. Esto en una nación que, desde la terminación de la dictadura de Alfredo Stroessner en 1989, solo ha tenido un gobernante, Lugo, quien no pertenece a dicha colectividad.

El ambiente político de Paraguay haya permanecido en calma en los últimos años, en un marco de evidente apatía.

Abdo, además, deberá dejar claro que ser hijo de quien fue el secretario privado de Stroessner de ningún modo implica que su país se acerque siquiera a la senda del totalitarismo, forma de gobierno que imperó durante 35 años. Y tendrá, sobre todo, que encontrar la manera para que el buen desempeño de la economía se traduzca en mayor bienestar para un Estado de fuertes contrastes, con el 28 % de su población sumida en la pobreza. Esta acumula quince años de buen semblante gracias a la producción de soya y a las maquilas. Su crecimiento esperado para este año es de 4,5 % –según el FMI–, aparte de una inflación acumulada del 1,1 %, muy por encima de la media latinoamericana.

Tal estado de cosas ha permitido que el ambiente político de Paraguay haya permanecido en calma en los últimos años, en un marco de evidente apatía, sobre todo de quienes se sienten excluidos de los beneficios del crecimiento. La misma que le dio más fuerza de la prevista por las encuestas a Alegre y que puede convertirse en inconformismo transformador si Abdo no entiende que las cosas no pueden seguir igual.

editorial@eltiempo.com

Mario Abdo Benitez

Su victoria fue mucho más estrecha de lo proyectado por los sondeos previos e incluso por algunas encuestas a boca de urna el mismo domingo.

Foto:

Mario Valdez / Reuters

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