Editorial

Niños lejos de la pólvora

Las tragedias ocasionadas por la pólvora se han vuelto una triste tradición en esta época.

07 de diciembre 2017 , 12:00 a.m.

Hoy se prende la Navidad, con la noche de las velitas. Es una tradición de fe, que convoca a la unión familiar, enfocada sobre todo a darles alegría a los niños.

Por ningún motivo se pueden empañar estas celebraciones con las tragedias ocasionadas por la pólvora, que también se han vuelto una triste tradición, no obstante las campañas y de los esfuerzos oficiales, incluidas multas a los mayores.

Apenas en los primeros 4 días de diciembre ya iban 11 menores quemados. Parece un consuelo que el año pasado en la misma fecha eran 22. La tendencia indicaría que en esta temporada se reduce el 50 por ciento. Ojalá, aunque el ideal es que nadie resulte afectado.

El año pasado, en diciembre, sufrieron quemaduras 385 niños, niñas y adolescentes. Absurdo que se presenten estos dramas por un momento de euforia, por imprevisión o por la letal mezcla de licor y pólvora, en que los menores resultan marcados de por vida, pues estas cicatrices no se borran. Inclusive, quedan en el alma.

Apenas en los primeros 4 días de diciembre ya iban 11 menores quemados. Parece un consuelo que el año pasado en la misma fecha eran 22.

El Gobierno Nacional está comprometido en el mensaje de que los menores no usen, no consuman ni convivan con este elemento. Y la directora del ICBF, Karen Abudinen, dice que es un atentado el que un adulto les suministre pólvora a los niños. Lo es.

Por eso, por lo que significa en vidas, en dolor, en drama humano, todo lo que se haga para prevenir estas desgracias evitables es poco. Los alcaldes tienen que aplicar toda la normativa con rigor. Hay que controlar las ventas clandestinas, decomisar la pólvora ilegal, seguir concientizando. Todos, autoridades y, sobre todo, la familia tienen que quitarles estas ‘bombas’ de las manos a los menores. Aquí sí que “la prudencia hace verdaderos sabios”. Con ello estamos evitando que se les mutilen la alegría y el futuro.

Y, llegado el caso de un niño quemado, lo urgente es llevarlo al hospital, antes que aplicar remedios caseros. Aunque el mejor remedio casero es alejarlos de la pólvora. Que solo sea manejada por los expertos.

editorial@eltiempo.com

Quemados

Gobernación promueve la ‘Que en esta Navidad solo estalle la alegría, prende la fiesta sin pólvora’.

Foto:

Archivo/EL TIEMPO

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