Editorial

La semana terrible de Hillary

La campaña presidencial en EE.UU. pasa por momentos críticos en los que predominan los ataques.

14 de septiembre 2016 , 08:18 p.m.

A poco menos de dos meses para que se realicen las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la campaña pasa por momentos críticos en los que no abundan las propuestas ni los enfoques novedosos y en cambio predominan los ataques y el aprovechamiento de situaciones personales, en particular por los lados del candidato republicano, Donald Trump, que extrapola lo que fue su ganadora campaña de insultos y descalificaciones de las primarias a su enfrentamiento actual con Hillary Clinton.

El último episodio tuvo que ver con la salud de la candidata demócrata, quien en la ceremonia de conmemoración del 11-S, en Nueva York, sufrió un vahído que la hizo abandonar el acto. Se supo después que padecía de neumonía y luego, en una entrevista, reconoció que había subestimado la gravedad de su dolencia y no había atendido las recomendaciones médicas, quizás porque en la guerra sucia desatada por la campaña de Trump han sido habituales los señalamientos de que no goza de buena salud y que esa condición la incapacitaría para ejercer el cargo más influyente del mundo.

El pecado, como casi todo, no es sufrir la enfermedad, sino haberla mantenido en secreto, un asunto de transparencia que para los estadounidenses es sagrado; más aún, un problema de seguridad nacional. Esto se sumó a que días antes ella dijo que la mitad de los electores de Trump eran “deplorables”, lo que puso a sus asesores a hacer malabares para quitarle hierro al desafortunado comentario en la probablemente peor semana de su campaña.

Pero, aprendida la lección, este miércoles la médica personal de Clinton dio a la prensa un detallado informe sobre la evolución de la enfermedad y su estado general. Dicho esto, Trump no ha mostrado en detalle su hoja de vida médica, así como tampoco su declaración de impuestos, a pesar de los múltiples desafíos.

Aún es prematuro saber qué tanto afectará en los sondeos la semana terrible de Clinton. Según el promedio de Real Clear Politics, ella sigue adelante, pero Trump cabalga cerca: 45,8 contra 43,4 por ciento. Diferencia muy apretada, de ahí que es de suponer que la guerra sucia continuará y que el gran debate del próximo 26 de septiembre será más determinante de lo esperado.

editorial@eltiempo.com

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